La Ruta Quetzal navega por el río Magdalena a ritmo de carnaval

Los jóvenes expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA navegaron este martes por el río Magdalena a bordo de un "planchón" (embarcación plana), animados por algunos de los ritmos más representativos del carnaval de la ciudad colombiana de Barranquilla.

La Ruta Quetzal navega por el río Magdalena a ritmo de carnaval La Ruta Quetzal navega por el río Magdalena a ritmo de carnaval

La cumbia y el mapalé sonaron durante el trayecto de más de dos horas y acompañaron los bailes de personajes disfrazados como la 'marimonda', el 'torito', el 'congo' o la 'negrita puloy', que desfilaron entre los ruteros en una larga comparsa de color y fantasía.

Con influencias europeas, indígenas y africanas, que recalaron en la costa caribe colombiana a través de las aguas del Magdalena a lo largo de los años, más de 550 danzas diferentes se mezclan por las calles de Barranquilla cuando llega el carnaval.

"Entre ellas destaca la danza del Congo, de carácter guerrero, la del paloteo, de la época de la colonia, o las danzas de relación", explicó a Efe Marta Moreu, directora del grupo "La palangana" y coordinadora de la Fundación Mario Santo Domingo de Barranquilla.

Pero por encima de todas destaca la Cumbia, "que es la reina de las danzas" -precisó Moreu-, que tiene un ritmo distinto en cada departamento de la costa".

"La vida aquí es carnaval. El que lo vive, lo goza, y cuando termina ya se comienza a preparar el siguiente", dijo.

El carnaval de Barranquilla, declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco el 7 de noviembre de 2003, está considerado el segundo más importante del mundo después del de Río de Janeiro.

El Sábado Santo 300.000 personas se unen en un desfile que "se sabe cuando empieza, pero nunca cuando acaba" y que recorre los 5 kilómetros de una de las arterias principales de la ciudad, la Vía 40.

"Todo el mundo participa, porque el carnaval es movimiento, niños y mayores, mujeres y hombres, y también tenemos un carnaval gay", explicó Moreu.

El carnaval y el río Magdalena son los emblemas de Barranquilla, una ciudad, la cuarta del país con dos millones de habitantes, que aspira a recuperar la importancia y el desarrollo que tuvo en el pasado, cuando era conocida como la puerta de oro de Colombia y de Sudamérica.

Sus habitantes confían en que la reciente entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos devuelva a la ciudad y a su puerto la primera posición que ocupó durante muchos años.

"El río Magdalena es parte fundamental de los proyectos de futuro", explicó el patrón del "planchón" Luis Puleyo.

Con una longitud de 1.500 kilómetros, el Magdalena, que separa el departamento del mismo nombre del de Atlántico, constituyó la vía de entrada y salida de productos, personas e ideas.

Gracias a él, por ejemplo, el banano o el café llegaron a España y a Europa.

Por sus aguas navegó el premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, acompañado de su madre, rumbo a Aracataca, su pueblo natal, para vender la casa familiar, un viaje que influyó en las que serían algunas de las obras más destacadas del escritor.

En la actualidad, los nuevos puertos de Barranquilla se están explotando para el comercio, pero también para el turismo.

Las autoridades locales quieren hacer de la navegación de su río una atracción para los visitantes, "y está preparando la Isla de Salamanca, ubicada en la margen derecha, para convertirla en un centro de ecoturismo", señaló Puleyo.

"Barranquilla se prepara para ser de nuevo la puerta de oro de América, y el Magdalena será nuestro principal aliado", subrayó.

EFE

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