En Argentina la muerte digna se convierte en un derecho

El paciente tiene el derecho de aprobar o rechazar ciertas terapias para permanecer con vida en caso de que su condición sea irreversible.

En Argentina la muerte digna se convierte en un derecho En Argentina la muerte digna se convierte en un derecho
;
BBC

El Senado en Argentina aprobó por unanimidad la llamada ley de "muerte digna", que permitirá a los pacientes con enfermedades terminales -o a sus familiares- negarse a recibir un tratamiento para permanecer con vida en caso de que su condición sea irreversible.

La legislación había sido ya aprobada por la Cámara de Diputados el año pasado, y tuvo que esperar hasta mayo de 2012 debido a que en octubre pasado se renovaron los escaños en ambas instancias del Congreso.

De acuerdo al proyecto definitivo aprobado por los senadores, se le da al paciente el "derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa, como así también revocar posteriormente su manifestación de la voluntad".

Por ejemplo, un procedimiento que puede ser rechazado por un enfermo terminal, o sus familiares en caso de que el paciente no esté en capacidad de expresar un deseo, es la alimentación oral o los equipos que lo mantengan con vida.

El requisito principal es que exista un consentimiento claro por parte del afectado, o de sus familiares o representantes legales.

El presidente de la Comisión de Salud del Senado, José Cano, quien milita en un partido de oposición, dijo durante el extenso de debate de varias horas este miércoles, que “estamos garantizando derechos y recuperando el rol que debe tener en el arte de curar el equipo médico”.

El voto aprobatorio fue de 55 senadores a favor ninguno en contra, y 17 abstenciones.

Se estima que el voto mayoritario se logró al dejar por sentado en la nueva legislación que no se trata de legalizar la eutanasia o el suicido.

"La idea es respetar la autonomía de la voluntad del paciente”, apuntó Cano.

Quienes decidan ampararse en la nueva ley ahora no tendrán que obtener una orden judicial para tomar la decisión de una "muerta digna", si no que les bastará un documento notariado con la firma de dos testigos.

El empuje humano

En el último año hubo varios casos que fueron de amplio conocimiento público de personas con enfermedades terminales que pedían (o sus familiares) que se les dejase morir.

Uno fue el de Melina González que ni con medicación dejaba de tener dolor por una enfermedad degenerativa del sistema nervioso.

Melina sólo habló de su caso con el diario Página 12, en febrero del año pasado, en una entrevista en la que señaló: "Yo les ruego cada día, no sé como pedirles (a los médicos) que me duerman, para poder estar en paz".

Esta joven tenía apenas 19 años, pesaba 18 kilos y había sido sometida a numerosas cirugías. Prácticamente todo su cuerpo estaba paralizado.

"Lo poco que siento, me duele. No puedo sostener ni una taza y tengo que estar acostada. Me ahogo, no puedo respirar. No es vida, no quiero seguir así. Y ellos no me entienden, piensan que siempre se puede salir adelante. Pero yo no doy más, no puedo", dijo al diario.

Melina murió poco después de que se conociese su caso y su madre llevó a cabo la tarea que le dejó su hija de abogar por una ley de "muerte digna".

Este miércoles, la madre, Susana Bustamante, celebró la aprobación del nuevo marco legal.

"Hay que permitir un hecho natural como la muerte. La muerte no es una mala palabra, nos la hemos ganado como un derecho", señaló.

"Una persona debe elegir no vivir una agonía o estado vegetativo permanente", agregó.

Bioética

"La nueva ley es importante porque guía a los médicos a ejercer de mejor manera su profesión. Muchos sostenían las vidas ininterrumpidamente por el miedo a ser demandados por mala praxis", señaló Dinah Magnante, cuyo esposo murió hace más de 10 años tras permanecer cuatro años en estado vegetativo.

Magnante dice haber sufrido una experiencia tan traumática, al no haber podido decidir el fin del tratamiento que mantenía artificialmente con vida a su marido que se diplomó después en derecho en la especialidad de bioética, con el fin de entender y ayudar en estos casos.

"Los médicos fueron preparados para salvar vidas, pero no siempre es posible y a veces lo toman como un fracaso. Pero no es así", aseveró Magnante.

"Está demostrado que cuando una persona entra en estado vegetativo por daños en la corteza cerebral, luego de tres meses de esta lesión ya se considera permanente. Nadie, consideran los médicos, pudo recuperar conciencia", añadió.

Algunos senadores prefirieron abstenerse de votar al no convalidar la propuesta.

La nueva legislación es rechazada por la iglesia Católica, de presencia importante en América Latina, al considerar que nunca se debe suspender la alimentación o hidratación de los pacientes terminales.

En varios países europeos se permite la llamada muerte digna. En la región, Colombia es el único que tenía una reglamentación al respecto.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.