Asolactar, la fabrica de lácteos que ha revolucionado a Arbelaez, Cundinamarca

Cuando en el pueblo, los visitantes pregunta por el lugar para comprar algo representativo del pueblo, muchos habitantes dicen: “vaya a Asolactar, ahí usted encuentra queso, yogurt, crema de leche, mantequilla y requesón”.

Asolactar, la fabrica de lácteos que ha revolucionado a Arbelaez, Cundinamarca Asolactar, la fabrica de lácteos que ha revolucionado a Arbelaez, Cundinamarca

Miryan, Manuel y Gustavo, están listos para recibir a los compradores y muestran con orgullo la pequeña fábrica de lácteos que desde hace siete meses se industrializó gracias al aporte de $169 millones que les desembolsó el Departamento para la Prosperidad Social- DPS-  a través de su programa de Infraestructura y Hábitat.
 
“Antes de que llegaran estas máquinas, el proceso para elaborar todos los derivados de la leche se hacía de manera artesanal, sin embargo la necesidad de industrializarnos se hizo inminente frente a las exigencias de calidad y de higiene que hacen las entidades que vigilan el proceso y producción de alimentos”. Afirma Myrian Hortua, representante legal de Asolactar.
 
La historia de Asolactar empezó hace aproximadamente cuatro años cuando se expidió el Decreto 1660, el primero que prohibió la venta de leche cruda, lo que hizo tambalear la economía de muchos lecheros del municipio de Arbeláez. Sin embargo, “esa debilidad se convirtió en una oportunidad para nosotros” cuenta Miryan, quién decidió comprar la leche de sus vecinos para producir quesos, yogurt y otros derivados.
 
Con el tiempo más campesinos se unieron a la iniciativa, se asociaron y gestionaron recursos para tener un lugar donde recibir la leche, procesarla y vender los productos. Un recorrido de cuatro años que les ha dejado una gran satisfacción: la industrialización.
 
“Hace cuatro años soñábamos con lo que hoy somos, pero hoy pensamos que éste es sólo el comienzo de todo lo que podemos llegar a ser”, expresa Manuel Vicente Hortua, uno de los fundadores de la fábrica.
 
“Era muy triste ver como muchos de los campesinos de Arbeláez a pesar de tener una parcelita con una o dos vacas, sólo contaban con el ingreso de los jornales, así que la idea de Asolactar fue comprarles la leche de sus vaquitas y de esa manera contribuir a mejorar su calidad de vida”, explica.  
 
En la actualidad, Asolactar cuenta con 143 asociados de los cuales 60 son productores. La meta a corto plazo es que con los nuevos equipos se procesen 3000 litros diarios, para lo cual es necesario incentivar la producción.
Estamos trabajando con los campesinos, capacitándolos en el cuidado de las praderas y de las vacas”, afirma Gustavo Herrera, quien lidera el tema de producción dentro de la fábrica.
 
Las metas de Asolactar son más grandes, sin embargo Myrian, Manuel y Gustavo reconocen que el Departamento para la Prosperidad Social les ha proporcionado elementos para crecer como empresa y ofrecerles a sus familias y campesinos de Arbeláez una mejor calidad de vida.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.