¿Cómo convertir las lágrimas en una ventaja profesional?

¿Ha sentido ganas de llorar en el trabajo? No piense que esto es una debilidad, pues en algunas situaciones incluso le puede sacar provecho a sus lágrimas. Aquí le damos algunos consejos para alcanzar este objetivo.

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Muchos consideran que llorar en el trabajo puede ser poco profesional,  pues nos han acostumbrado a pensar que una sociedad ideal es la que está llena trabajadores super productivos, los cuales son incansables y no suelen dejarse llevar por las emociones. Estos trabajadores llegan a ser muy similares a las máquinas, pero la realidad es otra, recuerde que ante todo somos seres humanos y  desconectarnos de nuestras emociones nos haría menos creativos.

En una encuesta, hecha en Estados Unidos, el 10% de los participantes aseguró haber ido al baño a llorar en horas laborales por lo menos una vez en su vida. Las mujeres suelen admitir  esta situación más que los hombres, pues el 41% de ellas lo hizo mientras en el caso de los hombres fue solo el 9%. Que la gente llore en el trabajo no debería sorprendernos,  si usted lleva varios años trabajando en una empresa seguramente, en algún momento, ha visto a uno de sus colegas de ‘capa caída’.  Y es que la vida es así, nunca se es feliz, sino se está feliz.

“No sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.” dijo el poeta español Lope de Vega. Y es que llorar no es un acto meramente negativo, pues es un calmante natural del cuerpo, es bueno para combatir el estrés y alivia las frustraciones. Las lágrimas no deben ser solo aceptadas, también pueden ser usadas como ventaja.

Estudios recientes de Harvard Business School encontraron que cuando las personas relacionan las lágrimas con pasión por lo que hacen,  son considerados más competentes que quienes lloran por otras razones. En la investigación los participantes intentaron justificar las lágrimas en un conflicto laboral,  algunos dijeron que lo hicieron porque son personas muy emocionales, otros porque sienten mucha pasión por lo que hacen, y otros simplemente prefirieron quedarse sin dar explicaciones.

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Quienes dijeron que lloraron por pasión, concluyó el estudio, pueden parecer más competentes para sus compañeros. Así que si le llega a pasar una situación de tristeza, recuerde que usted puede hacer de las lágrimas una evidencia de su pasión profesional.

En otro experimento quienes participaron leyeron  las transcripciones de una supuesta entrevista de trabajo para un puesto de técnico en farmacología. Ellos estaban en el papel de entrevistadores y tenían solo dos tipos de entrevistados, en una parte del guión el supuesto aspirante cuenta una historia triste, dice que en su antiguo trabajo dejó atrás una oportunidad de vivir en otro país, que quería darle a su vida un cambio, pero que el presupuesto no le alcanzó,  después de contar la situación los entrevistados se echaron a llorar.

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Para justificar su llanto algunos dijeron: “es porque tengo mucha pasión por las cosas que me importan”, mientras el otro tipo de entrevistados dijo: “es porque me pongo emocional por las cosas que me importan”.  Después de la entrevista, se les preguntó a los participantes qué respuesta les parecía mejor,  el 61,5% de los encuestados dijo que contrataría al entrevistado del tipo pasional, mientras el 47,4 % dijo que contrataría al emocional.

La diferencia es que cuando usted lo hace por motivos pasionales, está diciendo que lo que lo hace romper en llanto no es que no pueda controlar sus emociones, el verdadero motivo es que ha invertido tanto en eso, y está tan involucrado, que es imposible no sentirse afectado cuando las cosas no van bien. Esto es algo que  la mayoría de los empleados quiere, la gente busca a quien invierta profundamente en su trabajo

Si usted involuntariamente comienza a dejar escapar lágrimas mientras su jefe lo critica duramente, en vez de disculparse por ser tan emocional,  diga que sus lágrimas son por la pasión que le tiene a su trabajo. Su jefe lo va a concebir como una persona noble y humana más que como una persona débil.

No llorar también sigue siendo una buena opción

La recomendación es que practique este truco cuando realmente no pueda contenerse, pues en otro experimento las personas prefirieron a quien escondió sus emociones sobre quien admitió que había llorado sin importar la razón.

Uno de los aspectos más negativos del llanto en el trabajo es que causa mal ambiente, pues resulta bastante incómodo ver a alguien llorar,  tanto así que las personas al interior de la empresa se llenan de reacciones negativas y pueden disminuir su productividad y ritmo de trabajo.

Lo ideal es tampoco esconder sus emociones al límite, pues las personas poco emocionales son las que más tienen dificultades al comunicarse, incluso suelen tener menos relaciones personales que los demás.

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