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Capacitación

¿Quiere un mejor empleado? Póngalo en un simulador. Ricardo Greco Giñazú, fundador de Alta Dirección Escuela de Negocios, ADEN,

Ricardo Greco Giñazú, fundador de Alta Dirección Escuela de Negocios, ADEN,

¿Quiere un mejor empleado? Póngalo en un simulador

Se abre paso en los círculos empresariales utilizar como herramienta de prueba los simuladores, una estrategia que permite descubrir el potencial que tienen los trabajadores y al mismo tiempo enriquecerlos.

FiananzasPersonales.com.co aprovechó la presencia en Colombia de Ricardo Greco Giñazú, fundador de Alta Dirección Escuela de Negocios, ADEN, para hablar de los simuladores como herramientas de aprendizaje en la formación de ejecutivos y la manera en que las compañías pueden utilizarlos.

Según Greco, hay muchas metodologías, unas más interactivas que otras que van desde la clase magistral en las que el gurú se dirige a los asistentes para decirles lo que deben hacer y las recetas del éxito milagroso, hasta aquellas de casos, talleres y dinámicas grupales como los simuladores que reproducen la realidad empresarial.

¿Antes o después de contratar?

Los simuladores son estrategias de capacitación para todo tipo de empleados sin importar el nivel jerárquico que tengan dentro de la compañía y funcionan así: los participantes del curso se dividen en equipos a cada uno se les crea una situación determinada para que compitan entre ellos en un periodo de tiempo (horas) donde toman decisiones que impactan en los resultados de los negocios de la compañía.

Lo usual es que al empleado haga una simulación cuando ya esté contratado o que a los antiguos se les ponga prueba, pues las metodologías están enfocadas al aprendizaje y orientados a resultados de logros empresariales.

El nivel de retención que se logra es al menos cinco veces mayor que al de los modelos tradicionales de capacitación, en cuatro horas de simulación se obtienen resultados que se lograrían en tres o cuatro jornadas de trabajo entre ejecutivos porque el ejercicio es tan vivencial que la gente baja la guardia, no está resistente al cambio y reconoce sus errores constantemente.

¿Todos lo necesitan?

“Hay personas que tal vez no necesiten un simulador, no creo que Steve Jobs lo haya necesitado, pero muy probablemente en muchas empresas si hay profesionales que lo necesitan”, señala Greco.

Aunque reconoce que poner a alguien a prueba en una situación hipotética no es garantía de éxito en el desempeño laboral, sí brinda mayores herramientas, conocimientos, habilidades y aptitudes para que llevadas a la situación real puedan desempeñarse mejor.

“No decimos que en cinco horas se desarrolla una habilidad completa, pero si ayuda a tener mayor impacto como herramienta pedagógica que otras, tampoco es suficiente sola, pues necesita el apoyo de otras herramientas como la retroalimentación diaria, ahí es que se va construyendo”, enfatiza el fundador de ADEN.

¿Realmente sirven?

Al trabajador se le brindan competencias para desempeñar mejor su rol y la empresa puede contar con una persona que cumplirá cabalmente y mejor con los retos del cargo que asume o viene asumiendo.

Los simuladores refuerzan la capacidad de toma de decisiones, trabajo en equipo y liderazgo, no solamente están enfocados a los negocios sino también a temas de aprovechamiento del recurso humano.

¿Y cuánto cuestan?

En promedio puede llegar a costar US$55 la hora y cualquier persona lo puede tomar porque son cursos abiertos. Aunque generalmente se hace cuando la gente está vinculada una compañía los interesados pueden hacer el curso y anexarlo a la hoja de vida.

Actualmente ADEN tiene un convenio con el SENA en el que se financia el 50% de las capacitaciones y las empresas e interesados pueden acceder hasta el ocho de abril al descuento para ponerse a prueba en un simulador que no busca rajar sino mejorar a los profesionales.