La visa para estudiar en el Reino Unido, cada vez más difícil

El Reino Unido vuelve a endurecer las normas de inmigración. Lo último, prohibirle a más de 470 instituciones de enseñanza para adultos no universitaria que acepten estudiantes de fuera de Europa.

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La decisión se enmarca en la iniciativa del gobierno del conservador David Cameron de endurecer las condiciones en que se puede obtener visado para entrar en el país.

No en vano, los estudiantes representan dos tercios de los inmigrantes que entran en el Reino Unido de fuera de la Unión Europea cada año. Entre junio de 2010 y 2011, se expedieron más de 300.000 visados de estudiantes, según cifras oficiales.

El Ejecutivo ya había endurecido las normas a principios de año para obtener un permiso de entrada en el país con el objetivo de estudiar en los llamados colleges, la mayoría dedicados a enseñar idiomas o formación vocacional.

Los cambios estaban dirigidos a poner en cintura a las instituciones educativas que se comprobara que estaban envueltas en intentos sistemáticos de hacer entrar en el país a trabajadores haciéndolos pasar como estudiantes.

Entonces se empezó a exigir que el estudiante pudiera de hecho hablar inglés, que los cursos fueran verosímiles y que los directores de los centros fueran estrictos en el cumplimiento de sus obligaciones en términos de política inmigratoria.

En ese marco, se le retiró la licencia a unos 300 centros. A otros 172 se les permitió continuar con sus alumnos pero sin que pudieran patrocinar ningún otro de fuera de Europa.

Ahora se anuncia una nueva vuelta de tuerca en el endurecimiento de la política migratoria y estos centros simplemente no podrán aceptar extranjeros que no estén cubiertos por las normas de libre circulación de personas de la UE.
Solo sabía decir "hello"

A principios de año, la Agencia de Control de Fronteras del Reino Unido (UKBA, por sus siglas en inglés), lanzó una investigación sobre más de cien centros después de que se registrara un fuerte incremento en las solicitudes desde el sur de Asia justo antes de que la exigencia de conocimento de inglés se endureciera.

Durante las pesquisas, la UKBA habló con un potencial estudiante por teléfono. Según la institución, la mayoría de las preguntas no obtuvieron por respuesta más que "hello" (hola, en inglés).

El personal de otro instituto intentó evitar la inspección alegando que estaban reformando su edificio. Los funcionarios descubrieron que la directiva estaba oculta en el interior, con las luces apagadas.

En otro caso, en la ciudad de Norfolk, en el este de Inglaterra, tenía a sus estudiantes registrados como residentes en Glasgow, en Escocia.

Algunas escuelas no tenían un registro de la asistencia a las clases, otras no habían ni verificado las cualificaciones de los estudiantes. Hubo la que no tenían una lista de sus alumnos ni tenían horarios.
"Empezando a morder"

Las autoridades calculan que con las retiradas de licencias han bloqueado la entrada en el país a unas 11.000 personas.

La cifra supone el 4% de los visados de estudiantes. Sin embargo, el ministro de Inmigración, Daminan Green, considera que los cambios en el sistema ya están "empezando a morder".

"Demasiadas instituciones estaban ofreciendo a los estudiantes internacionales un servicio de inmigración en lugar de uno de educación. Demasiados estudiantes venían al país con el objetivo de conseguir un trabajo y luego traerse a la familia", dijo Green.

"Sólo los servicios de educación de primera clase deberían tener licencia para patrocinar a estudiantes internacionales. Hemos reducido las oportunidades de trabajar mientras se estudia y traer otros miembros de la familia".

El gobierno también había anunciado la creación de una lista negra de 2.500 bancos que no podrán ser usados en la documentación de solicitud para que el estudiante justifique que dispone de los fondos que exige el país.

La lista incluye 1.977 de India, tres de Pakistán y 762 de Filipinas.
Temores entre los académicos

Nicolas Dandrige, responsable de la asoiciación de universidades del Reino Unido, piensa que es "esencial que el gobierno considere la forma en que las reglas son comunicadas al exterior".

"Es importante que el país aparezca como una alternativa para quienes están genuinamente comprometidos con venir al Reino Unido a estudiar en una de nuestras prestigiosas universidades", comenta Dandrige.

"Los estudiantes internacionales contribuyen enormemente a las universidades del Reino Unido, tanto académicamente como culturalmente. Y además, con más de US$8.000 millones en tasas y demás gastos", agrega.

"Debemos también ser conscientes del impacto que cortar los cursos de pre-grado va a tener en nuestras universidades. Muchas operan programas que incluyen un itinerario de formación con una amplio rango de proveedores".

En la misma línea se expresa Matt Cavanagh, director asociado del Instituto de Investigación en Políticas Públicas (IPPR, en inglés), que advirtió del problema que supone la reducción de estudiantes extranjeros cuando las universidades están siendo sometidas a enorme presión.

"El gobierno necesita huir de los juegos de números en materia de política migratoria", dijo.

"Es cierto que se abusa del visado de estudiante, y el gobierno está en su derecho de tomar medidas, pero cortar un abuso es una cosa y cortar el número total es fundamentalmente un objetivo diferente".

Y el experto recuerda que los competidores del país en el campo de la educación "van en la dirección opuesta: se dan cuenta del valor de la educación".

"Hay evidencias cada vez mayores de que, mientras la gente quiere menos inmigrantes, no tiene problema con las categorías en las que el gobierno está de verdad imponiendo recortes: trabajadores cualificados y estudiantes".

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