¿En qué ciclo está usted?

Todos los empleos tienen etapas que son fáciles de identificar. Conozca en cuál se encuentra para que le saque provecho y evite tristezas.

Si usted reconoce en cuál está, puede administrar mejor su carrera y determinar el momento adecuado para dejar o potencializar su puesto. Si usted reconoce en cuál está, puede administrar mejor su carrera y determinar el momento adecuado para dejar o potencializar su puesto.

El puesto perfecto no existe. Ningún empleo es tan maravilloso como para mantenerlo a uno contento todos los días, ni tan desastroso como para volver permanentes la angustia y el desasosiego de los momentos de mayor estrés.

La explicación para que los sentimientos frente al trabajo sean variables es la misma por la cual la vida no es igual durante todos los años de existencia. En ambos existen ciclos que se deben cumplir y cuando se agotan llega el momento del cambio.

Jorg Stegemann y Tom Denham, dos expertos en la materia, publicaron recientemente en Forbes y en el portal TimesUnion.com una identificación de los ciclos de vida del trabajo. Dinero unió sus dos visiones en seis fases que pueden durar meses o años, pero si usted reconoce en cuál está, puede administrar mejor su carrera y determinar el momento adecuado para dejar o potencializar su puesto.

1| La luna de miel. Un nuevo trabajo arranca con inducción y periodo de prueba. Son condescendientes con usted y le perdonan los errores porque saben que está aprendiendo. Su jefe es el más querido de todos, sus colegas son pacientes y le explican los detalles domésticos de la empresa. Su motivación y el nivel de energía están altos. A medida que comienza a conocer a sus nuevos compañeros se da cuenta de que algunos expresan opiniones negativas de la compañía. Usted piensa que los quejetas han estado allí tanto tiempo que están hastiados o equivocados. Todo es maravilloso.

2| Aterrizaje en la realidad. Uno o dos meses después de su llegada, se da cuenta de que no todo es perfecto. Supera la etapa de idealización, empieza a notar que algunas de las críticas de sus actuales compañeros no son completamente equivocadas. Aunque sigue aprendiendo, sus responsabilidades se vuelven rutinarias y menos emocionantes. Su jefe ya no es tan amable y va al grano, sin adornos. Ahora que entiende mejor la cultura interna, se puede sentir decepcionado o frustrado. Esta es una fase de transición y un buen momento para parar y revaluar sus expectativas.

3| Aprendiendo de verdad. En el resto de su primer año, usted progresa constantemente y aprende a aceptar las imperfecciones de su nuevo empleador. Ya conoce el reparto de los personajes de la oficina, puede distinguir entre “buenos y malos” y así construir sólidas relaciones de trabajo. En el siguiente año, su rendimiento mejora constantemente y usted se gana su puesto como miembro del equipo. Su jefe, compañeros y subalternos saben lo que pueden esperar de usted y viceversa. Logra posicionarse firmemente en las reuniones internas y obtiene más voz dentro de la empresa.

4| El pico. En el segundo año en el trabajo, la empresa parece no tener más secretos para usted y a veces se da el lujo de funcionar en ‘piloto automático’. Consulta a su jefe con menos frecuencia para retroalimentación y ha adquirido mucha autonomía. La gente tiene una idea clara de lo que usted piensa y ya tiene una sólida red interna y externa. Su rendimiento personal y productividad llegan al punto más alto. Alcanza visibilidad y asume más responsabilidades, lo que se evidencia en aumentos y reconocimientos. Esta fase puede durar varios años, aunque Stegemann considera que no más de cinco.

5| Dudas y desmotivación. A medida que pasa el tiempo, su motivación disminuye, pues siente que su desarrollo profesional en este trabajo se ha estabilizado o ha bajado. Le pesa la rutina. Se da cuenta de que, haga lo que haga, no puede cambiar a su jefe o a la compañía, así que ¿para qué intentarlo siquiera? Su nivel de compromiso cae. Se va más temprano y llega un poco más tarde o se toma más tiempo para almorzar. Las cosas negativas cada vez son más notorias y una buena estrategia en este momento es cambiar de actitud o pulir su hoja de vida, contactar excompañeros y mirar ofertas de trabajo.

6| Quemado. En este punto su relación frente al trabajo es mayormente negativa. Como su productividad cae, lo dejan fuera de las reuniones clave. Empieza a hablar mal de su jefe o compañía con colegas o (peor aún) con clientes o proveedores. Hasta las cosas insignificantes lo molestan y la gente alrededor suyo nota que algo está mal. Su actitud tiene un impacto en su vida privada y su salud. Está en una vorágine que lo tira hacia abajo con una velocidad cada vez mayor. Pronto usted o su empleador tendrán que cortar el nudo gordiano y el final es desagradable. Evite como sea llegar a esta etapa.
                                                               

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