El colegio mata el ingenio

El gurú mundial de la creatividad, Ken Robinson, relanza su obra maestra, Out of Our Minds, en donde pone a los colegios contra el tablero y los acusa de acabar con la imaginación de los pequeños.

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Se dice que alguna vez Pablo Picasso dijo "todos los niños nacen artistas. El problema es seguir siendo artistas mientras crecen". Este es el argumento principal del aclamado experto internacional en creatividad, Sir Ken Robinson, quien en marzo pasado relanzó su libro Out of Our Minds: Learnig to be Creative.

Se trata, ni más ni menos, de la obra culmen de uno de los más grandes gurús en el tema de la creatividad. Tanto así, que en 2005 fue considerado por la revista Time como uno de los pensadores más influyentes del planeta. Dos años atrás había recibido el título de Caballero por parte de la reina Isabel de Inglaterra, gracias a su aporte a las artes. En el año 2006 fue invitado a dar una charla en las famosas conferencias TED (Technology, Entertainment, Design) con el sugestivo título Los colegios matan la creatividad, que a la fecha ha sido visto en internet por más de 100 millones de personas.

La obsesión de Sir Ken Robinson es la educación. Pero como explica en su más reciente libro, aunque todos los seres nacen creativos, en la medida en que van creciendo la sociedad les va castrando esa iniciativa. Al punto que cuando terminan el colegio, piensan que ni son creativas ni menos brillantes. Para Robinson, los colegios, además de frustrar la creatividad, no les están permitiendo a los jóvenes identificar sus pasiones.

Dado que los sistemas educativos se crearon en la era industrial, explica, en lo alto de las prioridades de los colegios están las capacidades analíticas, como las matemáticas o el análisis de lecturas. Pero, para innovar, se requiere intentar y fallar, lo que va en contravía de la noción del sistema educativo de no cometer errores. "Si queremos transformar la educación tenemos que repensar las capacidades humanas", afirma en su libro.

Según Robinson, cada ser humano tiene un potencial sin límites, y la inteligencia se caracteriza por tres propiedades básicas: es diversa, dinámica y única. Este concepto se aleja de la definición tradicional de inteligencia, que en la mayoría de los casos se mide con una prueba de coeficiente intelectual.

Pero resulta que los grandes emprendedores, artistas, escritores o deportistas del planeta no han sido los de mayor IQ. Por el contrario, han sido personas con calificaciones promedio y hasta mediocres, que no reflejaron nunca su verdadero potencial. "Muchos de ellos, a veces en la cúspide de su éxito, sienten todavía un miedo interno por sus capacidades, que viene de la época del colegio", describe Robinson .

Robinson afirma que las generaciones modernas ya no creen el cuento de que si uno estudia fuerte en el colegio y la universidad va a conseguir un buen trabajo. Una de las razones por las cuales este autor piensa que las reformas a la educación van a fallar es porque se concentran en subir los estándares, en aumentar las pruebas y la competitividad. En una reciente charla, hizo referencia a que algunos jardines infantiles incluso hacen "entrevistas" para el ingreso de los niños. Se burlaba diciendo "¿esto es todo? ¿Llevas tres años en este planeta y eso es lo que has conseguido?"

En su opinión, todo hace parte de un proceso de "inflación académica". Lo que antes requería un título de bachiller, ahora exige una maestría o un doctorado. Esto trae consecuencias, que no son necesariamente valiosas ni para la gente, ni para la sociedad.

Uno de los pilares de la propuesta de Sir Ken Robinson es rescatar artes como la música, la danza o la pintura en el proceso educativo. Si bien explica que uno puede ser creativo en cualquier disciplina, como las matemáticas o la física, es evidente que por medio de las artes los niños pueden descubrir facetas distintas de su vida. La famosa bailarina norteamericana Martha Graham decía que "el baile es el lenguaje secreto del alma". Si seguimos pensando en sistemas de educación en masa nunca vamos a descubrir los verdaderos talentos de nuestros niños.

En sus propias palabras, "la idea es transformar la educación de un esquema industrial a un formato agrícola". Tal vez con la ayuda de la tecnología podamos avanzar para cultivar los talentos de cada uno de nuestros niños. 

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