¿Cómo se crea un negocio como MercadoLibre?

Hijo y nieto de emprendedores, Marcos Galperín también se dedicó a los negocios, pero en un rubro bien distinto al de sus predecesores.

Fundador de Mercado Libre, Marco Galperín - Cuando empezó a elaborar su proyecto de negocios, sus compañeros de universidad le decían que estaba loco. Fundador de Mercado Libre, Marco Galperín - Cuando empezó a elaborar su proyecto de negocios, sus compañeros de universidad le decían que estaba loco.
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BBC

Mientras su padre se concentró en expandir el negocio de comercio de cueros que tenía su abuelo, él decidió apostar a internet, donde fundó MercadoLibre, un sitio de subastas en español orientado a América Latina.

¿Por qué internet?

"Generalmente en la industria de la tecnología, el mejor gana", le explica a BBC Mundo.

"No es el que tiene más lobby o el hijo de alguien o el que estaba de antes. Es una industria donde hay muchísimo cambio, mucha innovación. Y eso hace que sea muy competitiva y que típicamente gane el mejor. A mí eso me parece muy atractivo, genera mucha adrenalina".

De hecho, Galperín cree que el universo de la tecnología está viviendo una nueva metamorfosis, similar a la de 1999, cuando comenzó a masificarse la web y los inversores se desvivían por invertir en proyectos en línea como el suyo.

"Ahora está pasando algo similar con la telefonía celular; y nosotros, que iniciamos nuestras operaciones en la web, tenemos que adaptarnos a la telefonía celular y eso implica tecnológicamente desafíos importantes y es lo que estamos haciendo", le dice a BBC Mundo.

"Todo lo del cambio de la web hacia la telefonía celular es una ruptura muy grande", sentencia.

Ciertamente, pero además de la ruptura puede haber una explosión, como la de la primera burbuja de internet de la década pasada. ¿No tiene miedo de que se repita?

Para responder se retrotrae a ese primer colapso: "(en ese entonces) todo el mundo decía 'bueno, internet se murió, era todo una burbuja', y nosotros veíamos un crecimiento impresionante en nuestra plataforma".

"Entonces siempre supimos que lo que había estallado era una burbuja financiera de empresas que salían a la bolsa sin tener ganancias, ni siquiera ingresos".

MercadoLibre también salió a la bolsa en su momento.

Comenzó a cotizar en el Nasdaq, el mercado de empresas de tecnología de la bolsa de Nueva York, en 2007, no sin pensárselo mucho y empujado por los inversores que habían respaldado a la compañía, entre ellos eBay.

Pero para entonces el sitio de subastas ya había alcanzado su primer millón de dólares en ganancias. El hito se dio en 2005, cuando también se volvió una operación rentable.

"Fue muy natural, no pasó de un mes a otro", cuenta Galperín. "Llegar a ser rentables la verdad es que para nosotros fue una maratón".

Pero una vez que terminaron la carrera de fondo tomaron velocidad y continuaron creciendo.

"Y la verdad es que seguimos viendo las mismas dinámicas", dice Galperín del presente, "seguimos viendo crecimientos muy fuertes en la cantidad de usuarios de internet y nuestro negocio".

¿Qué es ser emprendedor?

A Galperín no le falta confianza. Nunca le faltó. Es algo que ya exhibía cuando pergeñó MercadoLibre.

"Cuando yo escribí mi plan de negocios", cuenta, "le hablaba a todos mis compañeros de Stanford, que supuestamente son la gente más inteligente de América Latina, y les decía 'quiero hacer un sitio de compras y ventas en América Latina', me decían 'vos estás loco, jamás alguien va a comprarle por internet una cosa a alguien que no conoce; y si llega a pasar olvídate de que te paguen a vos la comisión'".

Algunos creen que esta visión y confianza es la que ayuda a los emprendedores a encontrar un hueco en el mercado y ocuparlo exitosamente. ¿Es así?

"No es que uno ve lo que otros no ven porque es mago o es más inteligente, generalmente es porque uno está mejor informado o más educado en ciertas tendencias", asegura.

"Creo que lo importante es entender muy bien lo que está pasando y, después, tener el coraje de animarse a que te vaya mal".

Galperín dio un paso arriesgado en su momento y la jugada le rindió frutos.

En marzo de 1999 un inversionista fue a dar una charla a su clase en la universidad de Stanford, EE.UU., donde Galperín estaba cursando una maestría en negocios.

"Le pedí al profesor que me pusiera en contacto con él", le cuenta a BBC Mundo.

"El profesor arregló para que yo lo llevara al aeropuerto y ahí lo convencí de que invirtiera".

Era John Muse, de Hicks Muse, una compañía con grandes capitales disponibles y ganas de apostar por nuevos emprendimientos.

"Ellos estaban invirtiendo mucho en América Latina en ese momento y me dijo: 'Me encantó tu idea, te quiero ayudar, me gustaría invertir en el proyecto; avísame cuando estén lanzando'".

"Así que ahí fue cuando pasó de ser una idea con muchas ganas a ser un proyecto muy concreto. Y ahí empecé a juntar compañeros y amigos para que se sumen al proyecto".

Para Galperín, construir un equipo sólido es una de las bases para el éxito de un proyecto que nace de cero (ver recuadro).

Otra es el foco en la empresa, la industria en la que opera y sus objetivos.

"Nuestro objetivo fue y sigue siendo construir una empresa que basada en América Latina sea del primer nivel mundial, haga las cosas como se hacen en los mejores países del mundo, con la mejor tecnología, con el mejor desarrollo", asegura, antes de despedirse y volver a la oficina de los programadores, con quienes se sienta desde hace un tiempo para asegurarse de que las mejoras en la plataforma de MercadoLibre se ejecutan como él las quiere.

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