Cinco maneras de quemarse en el trabajo

Todos los excesos son dañinos, incluso aquellos en los que parece que se están haciendo las cosas bien para sobresalir en el trabajo.

Llevar trabajo a la casa o extender el horario laboral es un gran error. Llevar trabajo a la casa o extender el horario laboral es un gran error.

Hay una serie de comportamientos laborales que pueden traerle beneficios a corto plazo, pero si se extienden puede ocasionarle problemas en la vida personal, familiar y de paso en su situación económica.

1. No tener vida social fuera de la oficina

Algunos profesionales caen en la trampa de hacer una cosa más antes de salir del trabajo. Es cierto que hay tareas que ameritan mayor tiempo, pero no se deben convertir en una constante porque terminarán por absorber tiempo que corresponde a la vida personal.

2. No atender la salud

Cuando se tiene bastante trabajo lo primero que se suprime de la vida personal es el tiempo de diversión o esparcimiento. Cuando la gente intensifica el ritmo laboral se pierde el interés en el estado físico, las molestias corporales no se consultan con el médico y se aplazan hasta que se convierten en un dolor habitual o terminan en complicaciones serias.

3. Perder la paciencia

Algunos siempre están esperando que los asuntos, incluso los que no tienen que resolverse inmediatamente, se solucionen con la misma celeridad. La presión tiene un efecto boomerang,  cuando se presiona a los demás para que den una respuesta rápida y efectiva, en realidad se está presionando a sí mismo. 

4. No practicar un pasatiempo

Tener un hobby es una gran manera de olvidar lo que presiona. Los especialistas siempre recomiendan buscar una afición que satisfaga y llene por completo a la persona, debido a que reemplaza la rutina, eleva el interés por uno y lo mejor, despega la mente, se descansa y se generan nuevas ideas.

5. No pedir ayuda

Hay personas que no piden ayuda sino hasta que ya es demasiado tarde o que explotan las dificultades. Antes de que se presenten esas situaciones es indispensable aprender a pedir ayuda y a delegar.  No tiene nada de malo admitir que se necesita el apoyo de los compañeros o jefes cuando la carga de trabajo es demasiada, incluso puede ser una oportunidad para aprender de la forma en que los demás hacen las cosas.

 

 

 

 

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