Cinco cosas que podrían pasar si fuéramos el doble de inteligentes

Según los neurocientíficos, algún día podremos ser mucho, mucho más inteligentes de lo que somos ahora. ¿Sería realmente mejor nuestra vida si tenemos un coeficiente intelectual de 200 en vez de 100?

Según neurocientíficos aún no hemos alcanzado el máximo desarrollo de nuestras habilidades intelectuales. Según neurocientíficos aún no hemos alcanzado el máximo desarrollo de nuestras habilidades intelectuales.

1. Vida más sana

Un coeficiente intelectual de 200 nos permitiría llevar a cabo las actividades y carreras que más nos interesan, no sólo las que estamos mentalmente más preparados para hacer. Podríamos aprender idiomas en unas pocas semanas, por ejemplo, o ser cirujanos cardiacos en pocos meses. Los seres humanos más inteligentes también tendríamos una vida más larga y más saludable, según los científicos, ya que tendríamos una mejor comprensión del comportamiento que hay que seguir para llegar a estos atributos.

2. Sociedad más corrupta

La sociedad no se beneficiaría tanto como los individuos de un aumento de la inteligencia de las masas. Aunque a la gente le gusta culpar de los problemas sociales a la ignorancia y la estupidez humana, estos científicos dicen que la eliminación de estos factores no daría lugar a la aparición de una utopía armoniosa.

Una inteligencia mayor no viene de la mano con una mayor capacidad de cooperar. Mientras que la pequeña delincuencia sí que caería por los suelos, los delitos de cuello blanco, tales como las estafas bancarias y fraudes entre las grandes compañías podría aumentar e incluso volverse más sofisticados. “Los villanos corporativos serían más inteligente que nunca, por lo que los funcionarios de los gobiernos se las verían para hacer cumplir las normas”.
 
3. Pérdida de la fe

Según Según Earl Hunt, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washington y presidente de la Sociedad Internacional de Investigación de la Inteligencia, no hay evidencias que sugieran que muchos seres humanos, si son apreciablemente más inteligentes, pierdan su creencia en Dios. Pero si que es cierto que existe una pequeña tendencia para las personas con altos C.I a ser más liberales en sus actitudes sociales y menos propensos a aceptar las creencias religiosas fuertes.

Sin embargo, las personas continuarán aceptando la fe basada en, por ejemplo, las cosmologías. Además ha habido muchos ejemplos en la historia de gran inteligencia y personas muy religiosas, así que no está muy claro que la fe se precipite al abismo de la indiferencia con el crecimiento de nuestra materia gris.

 
4. Seríamos más guapos

Por lo menos a ojos de los demás. Tendremos que olvidarnos del estereotipo de nerd, de cerebrito con tirantes y gafas de gruesos cristales, para pasar a ser unos tipos y tipas bien parecidos. Según los neurocientíficos, un estudio de la Universidad de Harvard encontró una correlación significativa entre los resultados de las pruebas de inteligencia y la tasa de atractivo físico, por lo que extrapolando el hallazgo a las personas con un CI de 200 implica que, en nuestro mundo de genios superiores, una “persona de aspecto medio” se movería automáticamente hasta el percentil 15 superior de nuestra escala actual de miradas.

Incluso si la extrapolación no es muy exacta, al menos podría mejorarse en aspectos como el ejercicio y el aseo, lo que nos daría una mejor presencia. “Las personas inteligentes son conscientes del hecho de que te miren mal es una desventaja en conseguir trabajo, ser invitado a fiestas, etc…”

5. El mundo seguiría siendo igual de injusto. O más.

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