Cambiar de casa, trabajo y... país, ¿sería usted capaz?

Para conseguir algunos trabajos hace falta una excelente formación, y cada vez más, un espíritu nómada que no todos comparten.

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"A veces me pregunto por qué la gente no aprovecha más a menudo la oportunidad de mudarse al extranjero. Si no te gusta siempre puedes volver", dice Colin Smith, consejero general en Hong Kong del fondo de inversión de capital riesgo Orchard Capital Partners Limited.

Él forma parte de un número creciente de profesionales cualificados para los que el país en el que trabaja es un factor tan importante como es para la gran mayoría el tiempo del desplazamiento diario de casa a la oficina.

Su especialización en derecho corporativo lo convierte en alguien con facilidad para emigrar.

"Los profesionales del mundo de la banca y el derecho de empresa se mueven bastante. La parte básica de lo que hacemos puede hacerse en cualquier centro financiero global. Yo mismo he solicitado trasladarme cada una de las veces que lo he hecho".

Esos traslados requieren una tarea de preparación que a algunos podría parecer desalentadora.

Al reto de prepararse para un nuevo trabajo en una nueva oficina y en un lugar desconocido, hay que sumar la preparación de los visados, vuelos, alojamiento y traslado de los enseres domésticos, una vez que hayas decidido qué llevar contigo.

Trámites

Colin dice que la cosa más importante de todas las que hay que resolver es la obtención del visado: "Esa es la gestión prioritaria, pero si te traslada tu empresa, es la compañía la que se encarga de resolver eso para que no tengas que preocuparte de ello".

Para estos traslados que se producen dentro de una misma empresa, lo común es que el trabajador cuente con bastante ayuda, y que la compañía ayude con la búsqueda de la casa, los vuelos, el pago de un mes de alojamiento y el envío de muebles.

Aun con esas ayudas, hay otros aspectos prácticos que atender.

"Tienes que conseguir un teléfono, internet, averiguar cuál es la mejor manera de llegar al trabajo".

La mayoría de las multinaciones ofrecen a los empleados que se trasladan un listado con las tareas por hacer, además de la ayuda práctica. Y hay empresas dedicadas específicamente a dar consejo sobre traslados.

Una de ellas es Hays, especializada en reclutamiento y que se ha visto beneficiada por la creciente tendencia de trasladar a los empleados.

En el mercado emergente de Sudamérica, ha pasado de no tener oficinas hace cinco años a las siete actuales. Además, planea expandirse rápidamente.

"Parroquianos"

Sus propios empleados son ejemplo del tipo de negocio al que se dedica la empresa.

Duarte Ramos se encargó de poner en marcha la oficina de Hays en Bogotá, después de haber hecho lo mismo en Ciudad de México.

"Los sistemas educativos y de formación de ejecutivos no producen el talento suficiente que demandan economías que crecen a un 5% o 6% al año".

Su primer traslado, de unos 300 kilómetros entre Lisboa y Oporto, se parece ahora al equivalente de cambiar de puesto de trabajo dentro de una misma oficina.

"Cuando hice aquel traslado, la gente se sorprendió. ¿Por qué no te quedas aquí donde también hay trabajo?, me preguntaban".

"Los europeos y sudamericanos son muy parroquianos. No suelen moverse ni siquiera dentro de sus propios países".

Sus reubicaciones le han obligado a adaptarse a las leyes que regulan el mundo empresarial en cada país, algo para lo que Hays ofrece ayuda.

Colin Smith dice que trasladarse es muy caro, aun cuando lo común es que la empresa asista financieramente con la mudanza.

"Mudarse cuesta entre US$5.000 y US$10.000 aproximadamente. Las empresas no cubren siempre todos los gastos pero uno de los más importantes es el costo de envío de los enseres domésticos o el automóvil. El envío en sí no es tan caro pero sí lo es el costo del seguro.

"Las cosas no suelen resultar dañadas pero existe el riesgo de que haya una pérdida si el contenedor se cae por la borda".

Hay otros profesionales que no tienen propiedades ni familia a la que trasladar a los que las mudanzas les supone un costo ínfimo.

Aprendizaje

Las recomendaciones dadas por quienes han tenido que trasladarse alguna vez se reducen en esencia a tres cosas: comprender el país al que te trasladas, incluidas sus normas y su idioma, hacer partícipe de ello a la familia y prestar mucha atención -o tener a alguien que lo haga por ti- al proceso.

Para aquellos con el apoyo de una empresa, Colin Smith dice que un lujo esencial es tener ayuda y dedicación personal: "Consigue una buena secretaria".

"Pueden ser de gran ayuda. Hay cosas que tú puedes tardar días en resolver y que a un asistente solo le tomaría una hora de su tiempo. Cosas como comprar artículos para el hogar o servicios domésticos. ¿Dónde encuentro a alguien que me instale una cortina?, ¿Dónde compro algo? No hay grandes almacenes en Hong Kong".

Colin Smith dice que su vida personal ha mejorado en Hong Kong con respecto a Sídney. "Todavía trabajo entre 10 y 12 horas al día pero Hong Kong es un lugar pequeño. Voy al trabajo a pie. Está solo a 15 minutos de mi casa. Hay muchos taxis y es barato".

"Puedes ir a casa muy fácilmente y luego salir porque hay mucha actividad nocturna. Y por supuesto, mientras que puede que no sea políticamente correcto, el otro gran beneficio que es común en Asia es contar con ayuda doméstica (una criada)".

Duarte Ramos dice que esta vida no es para todo el mundo: "Si no tienes la mentalidad apropiada, no es fácil. Pero te ofrece la oportunidad de aprender cosas útiles para la vida".

"Esta es la tercera vez que lo hago y la segunda vez que creo una empresa, y nunca, nunca, estás preparado por completo. Siempre te esperan sorpresas".
Consejos

* Comprender el país al que te trasladas, incluidas sus normas, trámites burocráticos (visados, etc) y su idioma.

* Hacer partícipe del traslado a la familia.

* Prestar mucha atención al proceso, o tener a un asistente que lo haga por ti.

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