Cuatro estrategias para recordar todo lo que usted ha aprendido

Poner en práctica lo aprendido de los libros o de las lecciones que dejaron nuestros maestros, es tal vez uno de los mayores retos en su vida diaria.

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Normalmente olvidamos con cierta facilidad lo que los demás individuos nos enseñaron de su experiencia de vida. Recuerda esas tardes con el abuelito donde daba consejos acerca de aspectos generales de la vida. Que empezaban con una frase como por el estilo de: “Muchacha, ¿sabes qué es más importante que el dinero y el trabajo?” y usted ponía su atención en esa lección que iba a recibir. ¿Ya olvidó qué le dijeron? No se preocupe, tal vez usted no es la primera, ni la última persona que le ha pasado eso.

De acuerdo con el portal Business Insider, para adquirir cualquier conocimiento se necesitan dos cosas esenciales:

  • Conocimiento de algún tema específico, como artes, matemáticas o programación.
  • El conocimiento de cómo realmente funciona el aprendizaje.

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El problema en nuestro sistema educativo actual es que, por lo general, olvida uno de estos aspectos. Y la problemática que se genera de esa situación es que la habilidad de aprender normalmente es un indicativo del éxito que se tendrá en el resto de la vida, ya que es la clave para poner en práctica los conocimientos que se adquirieron en el aula de clase.

“Tanto los padres como los maestros son muy buenos en impartir la primera clase de conocimiento (sobre un tema específico)”, señala Annie Murphy Paul, sicóloga y escritora de varios libros. “Nos sentimos más cómodos hablando sobre algún tipo concreto de información: como nombres, fechas, números o hechos. Pero normalmente fallamos en la guía que ofrecemos sobre el acto de aprendizaje en sí mismo, los que llamamos los aspectos metacognitivos del aprendizaje”, dice la especialista.

Por eso es que se aprende con relativa facilidad, pero olvidamos rápidamente poner en funcionamiento ese conocimiento. Y con el paso del tiempo, lo olvidamos, lo cual es una ‘enfermedad cultural’, no solamente en nuestro entorno social, sino también en el pensamiento occidental del que hacemos parte. Para poner fin a ese problema de una buena vez, estas son las cuatro estrategias que propone BI:

  1. Oblíguese a recordar:

Suena como la parte más aburrida, pero también es la más importante. Muchos expertos han escrito lo suficiente del tema, recordando que cuando el aprendizaje es más difícil, normalmente es porque su cerebro está aprendiendo más y mejor.

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Usted no aprenderá inglés de una manera sencilla. Necesita sentarse a memorizar estructuras, verbos, conjugar palabras y acostumbrar la mente hasta que en su centro de pensamiento se de el ‘clic’ que le permitirá entender todo de manera lógica. Warren Buffet, uno de los más famosos banqueros de inversión del mundo, ha repetido en muchas ocasiones que dedica unas horas a la lectura y al aprendizaje todas las semanas, porque él mismo reconoce que no lo sabe todo. Si esta persona exitosa es lo suficientemente humilde para reconocer que no sabe todo, quizá usted aprenda mucho de su manera de pensar.

  1. No tome el camino más fácil

Se trata de poner un mayor esfuerzo cognitivo. En una investigación dividieron varios grupos de estudiantes. A aquellos que les entregaban dos palabras para recordar por asociación, como ‘pie-zapato’ les fue más difícil la recordación que aquellos estudiantes que debían recordar el mismo par de palabras, de las que solo les dieron la pista de “pie-z_ _ _to”. A ese fenómeno, los científicos los llamaron el “efecto generación”. En este caso, los que tenían que hacer más esfuerzo para llenar los espacios en blanco, recordaban más fácil que los que vieron las palabras completas.

  1. No caiga en la fluidez

Cuando usted está leyendo algo que entiende con facilidad, está experimentando la fluidez. Eso solo le traerá problemas. Piense por ejemplo cuando deja el vehículo parqueado en el sótano del centro comercial en el espacio O22. Usted piensa ‘Pues, qué fácil’. Luego camina un poco, revisa el celular, hace sus compras y ¿qué ha pasado? Ya olvidó dónde dejó su carro. ¿Cuál es el truco para que eso no pase? Aléjese un poco, mire atrás y revise el espacio de parqueo, vuelva la mirada y repítase a sí mismo ‘¿en qué espacio lo dejé?’ y dígase usted mismo la respuesta ‘En el O22’. Verá que lo recordará más fácil.

  1. Conecte las cosas viejas con las nuevas

Entre más pueda explicar la manera en que aprende las nuevas cosas, más fuerte será la comprensión del nuevo aprendizaje, y eso se logra haciendo conexiones que permitan recordar las cosas, utilizando la red de conocimientos ya adquiridos.

Dicho de otra manera, usted está elaborando, es decir, está tejiendo los nuevos conocimientos, uniéndolos a través de la red pre existente de aprendizaje. Una técnica infalible es asociar las cosas que acaba de aprender con ejemplos de la vida real. Por ejemplo, si está aprendiendo de la transferencia de calor, puede asociar ese conocimiento a la sensación que experimenta en sus manos, al sostener una taza de café caliente en un día muy frío.

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