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Lo bueno, lo malo y lo feo del seguro de desempleo.

Lo bueno, lo malo y lo feo del seguro de desempleo

En el Congreso de la República hace trámite un proyecto de ley que busca crear un mecanismo de protección al trabajador cesante. Conozca en qué puede ser benéfica o perjudicial la iniciativa.

El seguro al desempleo es un tema que ha causado gran controversia en el país debido al impacto que tendría en las cesantías de los trabajadores.

El proyecto, que es impulsado en el Congreso de la República por el Gobierno, busca crear un mecanismo de protección al trabajador cesante.

La iniciativa ya fue aprobada en segundo debate en noviembre pasado por el legislativo y se espera que sea llevado a plenarias de Senado y Cámara en el primer semestre de 2013.

En este sentido, la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo) realizó un estudio sobre las ventajas y desventajas que tendría el seguro al desempleo.

La situación colombiana

Lo primero para decir es que los mecanismos de protección al cesante y en particular los seguros de desempleo son un instrumento ampliamente utilizado por países desa¬rrollados, pero relativamente nuevos en economías emergentes.

Otro aspecto a tener en cuenta según el análisis de Fedesarrollo es que aunque en la última década la tasa de desempleo promedio en el país ha descendido desde 15,6% en 2002 a 10,5% en 2012, Colombia sigue teniendo una de las tasas de desempleo más altas de toda la región, estando entre tres y seis puntos porcentuales por encima de economías como Brasil, Argentina o Perú.

Así mismo, la duración promedio del desempleo es de seis meses con una mayor probabilidad de permanecer este tiempo las mujeres con un 57,5%, que en los hombres con un 35,5%, según datos del Ministerio de Trabajo de 2011.

Tradicionalmente el mecanismo de protección de los traba¬jadores en caso de pérdida de empleo ha sido el de las cesantías. Sin embargo, éstas deben pagarse a los trabajadores cuando se retira de un empleo, independientemen¬te de si queda cesante o cambia de ocupación.

Además, pueden ser utilizadas para educación, adquisición y/o mejora de vivienda.

Por estos motivos, el Gobierno y analistas consideran que no constituye un real seguro al desempleo.

“El ahorro de los trabajadores, cuando hay, no es suficiente para cubrir su propio desempleo, bien sea por limitacio¬nes en la capacidad de ahorro dados sus ingresos, o por la subestimación de los riesgos asociados a la pérdida de empleo”, asegura el informe de Fedesarrollo.

Debido a esto, los desempleados se ven forzados en ocasiones a tomar créditos o en casos extremos, por ejemplo, a retirar sus hijos del colegio.

LO BUENO, LO MALO Y LO FEO

-Lo bueno

El proyecto busca que los trabajadores estén más seguros en temas económicos si por alguna razón quedan sin trabajo, con lo cual tendrían un tiempo prudente para buscar un nuevo trabajo y evitar una afectación en sus finanzas.

Así mismo, el esquema de financiación continúa siendo mixto, es decir, un sistema de ahorro individual con un componente solidario, pero los aportes individuales se determinan de manera voluntaria. Cada trabajador dependiente decide el monto de sus cesantías destinado al seguro de desempleo.

Esto se modificó, puesto que en un comienzo la iniciativa presentada por el Gobierno buscaba restringir el uso de las cesantías al 50% para la compra o construc¬ción de vivienda. No obstante, la limitación que esto generaba en la compra de casa, provocó que se cambiara este porcentaje.

-Lo malo

El uso de las cesantías individuales para el propósito para el cual fueron creadas inicialmente (apoyar económicamente los períodos de cesantía) es un muy buen propósito. Sin embargo, para Fedesarrollo resulta claro que su impacto estará limitado por el grado en que esos ahorros individuales sean apalancados por recursos estatales.

“En este contexto, el hecho de que el FOSFEC pueda ser financiado con recursos de la Nación abre un peligroso boquete para la sostenibilidad fiscal de nuestro país Esos costos se pueden hacer mayores en la medida en que la utilización del sistema sea voluntaria, tal como quedó en las últimas versiones del proyecto, con todas las implicaciones que ello conlleva en términos de riesgo moral”, advierte Fedesarrollo.

De otro lado, una limitación adicional tiene que ver con las caracte¬rísticas mismas del mercado laboral colombiano, pues el seguro corre el riesgo de convertirse en un subsidio a la informalidad.

“La toma de una decisión de política de esta envergadura requiere un buen mecanismo para diferenciar desempleados de empleados informales. El proyecto no contempla definiciones claras al respecto y podría facilitar el registro como desempleados de muchas personas que hoy trabajan en la informalidad”, indica la entidad.

Lo feo

El mecanismo de protección al cesante está diseñado para los trabajadores asalariados que hagan aportes a las cajas de compensación familiar, es decir, que se excluyen los trabajadores independientes.

Según cifras de Asofondos, entre marzo de 2001 y octubre de 2012, del total de retiros de cesantías con fines de vivienda, educación o finalización de contrato, un 38% se destinó para satisfacer esta última categoría. En este periodo, el monto de los retiros de cesantías para cubrir periodos de desempleo ascendió a $7,8 billones.

Lo anterior muestra que una parte importante de trabajadores requieren tener un ahorro sean dependientes o independientes.