Trabajar en lo verde paga

De acuerdo a un informe lanzado a escala global por la OIT y el PNUMA se evidencia un cambio en los patrones de empleo, el cual muestra que las medidas tendientes a enfrentar el cambio climático están generando un aumento de los trabajos verdes.

La ciencia en una Esfera, mundo creado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica se ve en el nuevo Salón de Sant Océano en el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural en Washington La ciencia en una Esfera, mundo creado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica se ve en el nuevo Salón de Sant Océano en el Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural en Washington

 
Por: Gustavo Adolfo Cabrera Cárdenas
 

El estudio elaborado por la OIT, junto con el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Organización Internacional de Empleadores (OIE), mostró que los esfuerzos globales para evitar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, está generando nuevos puestos de trabajo conocidos como empleos verdes, en varios sectores de la economía alrededor del mundo y que podrían generar millones de nuevas oportunidades de empleo.

¿Qué son los empleos verdes?
Se trata de trabajos relacionados con actividades que no dañan o protegen el medio ambiente. Cualquier empresa que trata de mejorar el medio ambiente se considera “verde” y por tanto abarca todos los trabajos que implican la creación, fabricación, instalación, funcionamiento y mantenimiento de las fuentes de energía renovables y tecnologías de eficiencia energética.


Los argumentos a favor del empleo verde dado su crecimiento y desarrollo limpio, lo presentan ante el mundo como una situación que beneficiará tanto al medio ambiente como al desarrollo económico, mostrando ya cambios en los flujos de inversión hacia áreas tales como energía renovable y eficiencia energética, tanto a nivel del hogar como de la industria.

De igual forma esta nueva tendencia de empleos esta llegando con fuerza a las economías emergentes que ya están viendo en este sistema una manera de reducir el impacto ambiental en las empresas y de los sectores económicos, buscando alcanzar niveles sostenibles, además de generar oportunidades para gerentes, científicos y técnicos para que desarrollen nuevas estrategias y tecnologías que en últimas serán trasladadas como una externalidades positivas a una amplia sección de su población más necesitada.

¿Cuál será el impacto sobre el empleo?
Si se revisa la actual situación laboral y los datos proyectados en la misma materia, las perspectivas no son muy alentadoras. Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) existen en el mundo 1.300 millones de personas pobres en el mundo, con ingresos que no logran superar el umbral de la pobreza de US$ 2 diarios, esto equivale a más del 43% de la fuerza mundial de trabajo. Por otro lado hay 190 millones de desempleados y se sumaran 500 millones de jóvenes que buscan empleo en los próximos 10 años.

Pero todo no está perdido, para los expertos que desarrollaron el informe, si se continúa con el desarrollo de este proyecto en los diferentes países, el empleo mundial se verá afectado de manera positiva en por lo menos cuatro modos a medida que la economía se dirija hacia una mayor sostenibilidad.


· Se crearán nuevos empleos, como por ejemplo la fabricación de dispositivos para reducir la contaminación, que se sumarán a la existente producción.


· Algunos trabajos serán sustituidos, como por ejemplo el cambio de combustibles fósiles a renovables, o el cambio de la fabricación de camiones a los transportes ferroviarios, o el cambio de las descargas o incineración de residuos al reciclado.


· Algunos empleos podrían ser eliminados sin ser sustituidos de manera directa, como cuando el embalaje de materiales sea restringido o prohibido y su producción interrumpida.


· Muchos trabajos existentes (como plomeros, electricistas, trabajadores de la metalurgia y de la construcción) serán transformados y redefinidos a medida que la exigencia de nuevas calificaciones, los métodos de trabajo y sus perfiles respondan a criterios más verdes.


Según cifras mostradas en el informe, el mercado global de productos y servicios ambientales debería aumentar de los actuales US$1.370 millones al año a US$2.470 millones para 2020. La mitad de este mercado se refiere a la eficiencia energética y al resto a transporte sostenible, suministro de agua, gestión de servicios sanitarios y de los desechos.

Los empleos verdes han alcanzado un crecimiento más de lo normal, tal es así que se habla de la revolución verde. Un ejemplo es el de Alemania. Una iniciativa conjunta de sindicatos, empleadores, y grupos ecologistas para reducir las emisiones de CO2 reformando edificios generó 190.000 empleos. A través de esta iniciativa se ahorraron 2 millones de toneladas de emisiones de CO2 y se redujeron las facturas por calefacción.

En todo el mundo 2,3 millones de personas encontraron nuevos empleos en el sector de la energía renovable en los últimos años. El empleo en energías alternativas podría crecer hasta 2,1 millones en energía eólica y 6,3 millones para energía solar para el 2030.

Las tecnologías limpias constituyen el tercer sector que capta más capital de riesgo después de la información y la biotecnología en Estados Unidos, mientras que en China, el capital de riesgo verde se duplico hasta alcanzar el 19% del total de la inversión en los últimos años.

En agricultura, 12 millones de personas podrían trabajar podrían trabajar en biomasa para la producción de energía y otras industrias relacionadas.

Desafió ambiental
Las cifras son alarmantes y presentan un desafío ambiental enorme. Los expertos en el tema, vaticinan que en él 2035, 1.800 millones de personas sufrirán a causa de la escasez de agua dulce, la mayoría en Asia y África, en los próximos años podrían haber 50 millones de refugiados ambientales a causa del cambio climático. En las selvas tropicales se está perdiendo la biodiversidad, la gran mayoría de especies estudiadas disminuyen en distribución y cantidad, situación que no solo debería preocupar a los expertos si no a todos, puesto que el 40% de la economía mundial se basa en productos y procesos biológicos en especial aquellos que viven en zonas de baja productividad agrícola y que dependen mucho de la diversidad genética del medio ambiente.

Por último en el informe de la OIT se plantea una serie de recomendaciones para los países sobre políticas a seguir de cara a la Convención sobre el Clima de Naciones Unidas, (Copenhague/2009). Uno de los principales puntos es el acceso a la inversión por parte de países en desarrollo y el fortalecimiento de la eficiencia energética en edificios y en la industria en general a nivel global. Un tema en el que la comunidad internacional debe tomar conciencia frente a una verdad que incomoda.


El informe pide apoyo financiero para que los países desarrollen una agricultura productiva pero con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, para que administren sus bosques y aumenten el potencial de absorción de carbono, y para que generen puestos de trabajos verdes en el sector forestal en las zonas tropicales. El informe también resalta la importancia de contar con políticas activas para el mercado del trabajo, así como diálogo social y una amplia protección social para asegurar una justa y equitativa transición para todos los trabajadores y sus comunidades. Este innovador informe es considerado como una importante contribución para crear una conciencia sobre la nueva economía verde y para ayudar a fomentar los cambios que son necesarios


Como esta Colombia en materia ambiental
Colombia cuenta con 1’141.748 kilómetros cuadrados de territorio continental y 988.000 kilómetros cuadrados de territorio marino.

Como resultado de su ubicación tropical y de la diversidad climática y topográfica, posee una gran oferta ambiental en recursos forestales, hídricos, y de biodiversidad que son el sustento de la producción nacional y de la multiplicidad de usos del territorio. Cerca del 50% del territorio continental nacional está cubierto de bosques que, además de satisfacer necesidades de las comunidades que los habitan, proveen cerca del 60% de la madera para la industria forestal nacional (1’560.000 m3/ha./año). Esta cobertura se ha reducido, por factores de diverso orden, con una tasa de deforestación promedio de 221 mil hectáreas por año durante los últimos ocho años, equivalentes a 1,7 millones de hectáreas.

En cuanto al recurso agua, existe en general una abundante oferta hídrica. Sin embargo, como consecuencia de la deforestación de microcuencas y la desigual distribución del recurso, se prevé que 14 millones de habitantes pueden sufrir desabastecimiento en épocas de sequía. Por otra parte la calidad del agua se deteriora como resultado del vertimiento de aguas residuales ya que tan sólo el 8% de los vertimientos son tratados. Esto pone en riesgo la salud de la población, disminuye la productividad y aumenta los costos de tratamiento del recurso.


En cuanto a biodiversidad, Colombia posee una de las mayores concentraciones de especies por unidad de área en el mundo sustentando un potencial de "mercados verdes" en ecoturismo, fauna, productos maderables y no maderables del bosque y productos agroecológicos

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