La web 2.0 y el temor a la burbuja

Casi todas las semanas aparece una nueva estimación del precio de una empresa tecnológica que, a ojos de algunos, parece astronómica.

El sector de la web 2.0 experimenta un auge que algunos califican de burbuja especulativa.
El sector de la web 2.0 experimenta un auge que algunos califican de burbuja especulativa.

Pero el mundo de la tecnología recuerda todavía el colapso sufrido por la industria en abril de 2000.

Ahora la comparación es inevitable: ¿estamos ante una nueva burbuja especulativa de internet, esta vez de la web 2.0?

 Se supone que Facebook vale US$50.000 millones, Groupon rechaza ofertas por US$6.000 millones y algunos valoran a Twitter en cerca de US$10.000 millones.

El más reciente anuncio de una firma tecnológica alcanzando valoraciones estratosféricas parece ser el del servicio de música Spotify, que según el blog sobre tecnología TechCrunch está a punto de cerrar un acuerdo con la inversora Digital Sky Technologies (DST) para captar financiación.

El sitio informa que DST valora en US$1.000 millones a Spotify.

En muchas de estas empresas confluyen dos elementos: son compañías de la web 2.0 y son valoradas a cifras impensables hace poco más de un año.

Hay quienes aseguran que, al igual que ocurrió en 2000 con la primera generación de empresas punto.com, los precios sugeridos para algunas de estas firmas no guardan relación con su valor económico real, y que eventualmente sería inevitable una corrección del mercado que refleje aspiraciones más modestas.

Y es que no está claro si la facilidad para atraer alto número de visitas, lo que ha puesto en la mira de los inversores a muchas de estas empresas, es algo que se puede traducir siempre en utilidades.

El antecedente

La burbuja de las punto.com estalló en abril de 2000, después de que el avance de las empresas vinculadas a lo que entonces era un sector relativamente nuevo, internet, provocara un sostenido aumento en las valoraciones de muchas de ellas.

Los movimientos especulativos coincidieron con una enorme disponibilidad de capital de riesgo que ayudó a alimentar la burbuja, pero al final terminaron con el desplome de muchas de esas empresas.

El analista argentino Andrés Snitcofsky no cree que el actual aumento en los precios de las firmas tecnológicas refleje necesariamente una burbuja. "Las empresas de Internet, de la mano de Google inicialmente, han demostrado que pueden ser muy rentables, y las valuaciones están justificadas, al menos en parte, por la posibilidad de generar ganancias".

 "Muchos negocios web están haciendo dinero con la publicidad. Y esa es solo una parte. Otro punto interesante es la simplicidad de los pagos online de montos pequeños en relación al año 2000, que permite por ejemplo la venta de bienes virtuales en juegos y micropagos en tiendas online", le dijo Snitcofsky a BBC Mundo.

"Tonto mayor"

Sin embargo, muchas de esas empresas de la web 2.0 no cotizan en bolsa y por lo tanto no están sometidas a los rígidos controles regulatorios de las que sí lo hacen.

Por ejemplo, Twitter jamás ha hecho públicos sus resultados. Por eso es más complejo determinar si las valoraciones de que son objeto son las correctas.

Alan Patrick, de la consultora tecnológica Broadsight, opina que efectivamente estamos ante un nuevo episodio de especulación.

"Una burbuja se define por demasiado dinero buscando activos, una mayor producción de esos activos, y la necesidad de encontrar un tonto mayor para comprarlos", opina Patrick, citado por el diario británico The Guardian .

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