Finanzas para menores

Enséñeles a sus hijos el valor del dinero, y el manejo del ahorro y la inversión.

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Enseñar sobre el dinero es más importante de lo que muchos creen. Según algunos expertos, las personas más exitosas son aquellas que manejan mejor tres aspectos: las relaciones interpersonales, el tiempo y el dinero. Por esto, “estos tres aspectos son altamente importantes en el proceso de crecimiento y desarrollo del niño”, afirma Annie de Acevedo, psicóloga infantil. Además, dice, “es la mejor forma de afianzar en ellos hábitos que los hagan productivos, eficientes e independientes y para que no desperdicien su talento”.

Lo primero
Los psicólogos educativos afirman que el período entre los 9 y 15 años de edad es crucial para el niño, pues durante este tiempo busca una identidad propia y una fórmula ganadora para la vida. Es decir, cómo el niño puede sobrevivir y ganar por sus propios medios.

El proceso de aprendizaje sobre el manejo del dinero puede empezar desde los 6 años cuando el niño empieza a reconocer el concepto de cantidad, símbolos y números. Alrededor de los 10, se puede enseñar el concepto de ahorro. Para esto, se deben usar palabras que los niños puedan ver, tocar y sentir sin importar qué tan grandes sean, señala Robert T. Kiyosaki, autor del libro “Niño rico, niño listo”.

Aquí es donde los juegos ayudan más, porque proporcionan un aspecto físico a lo que se está explicando. El Monopolio, por ejemplo, hace más entretenido el aprendizaje y ayuda al niño a pensar de manera estratégica, mientras se divierte, que es lo más relevante. Aunque no hay que olvidar que esto solo es un ensayo para la vida real, pues son ambientes protegidos en donde no importa cometer errores.

Adolescentes
En la preadolescencia, es posible empezar a explicar conceptos financieros, pero sobre todo, la relación entre las palabras para que el niño comprenda bien lo que significan (por ejemplo, lo que quieren decir el activo y el pasivo). Para esto, los diagramas y los dibujos sencillos son una excelente herramienta.

Nada de esto funciona si no se aplica a la vida real. Por ejemplo, darle la posibilidad al niño de tener una cuenta de ahorros en un banco puede desarrollar la disciplina financiera. Así, él aprenderá desde pequeño a tener responsabilidad y autonomía.

Otra opción es el sistema de las tres alcancías. Con él se le enseña al niño a distribuir el dinero en caridad, ahorro e inversión y ya tiene un elemento para aprender a asumir riesgos.

Los más grandes
En la adolescencia se puede hacer un presupuesto mensual, elaborado entre padre e hijo. Este presupuesto debe incluir los fines de semana y las prioridades que tenga el adolescente. Si el dinero no le alcanza, no se puede rescatar al muchacho. Lo que se debe hacer es sentarse a revisar qué pasó con el dinero. La psicóloga De Acevedo asegura que así usted le está enseñando a su hijo a planificar y distribuir de forma adecuada lo que tiene y recibe.

Hoy muchos jóvenes sienten que tienen una especie de derecho a recibir el dinero que quieren; sienten que merecen dinero. Algunos padres lo usan como sustituto del amor y la atención personal. En este proceso de enseñanza, las mesadas deberían ser el reconocimiento por tareas o por logros en deportes y estudios y no por hacer las cosas que son de su responsabilidad. Lavar el carro los domingos es una buena labor para remunerar.

Los muchachos a esta edad deben aprender también a pagar los impuestos. Por ejemplo, si tiene carro, que los impuestos de este salgan de su mesada (incluirlos dentro de sus obligaciones). O, por lo menos, ayudar con los trámites para cancelar los impuestos de la casa.

Todo esto difícilmente se logra si no se tiene una educación financiera, que reconozca el valor del trabajo, pero que se entienda que se trabaja para servir y no solo para recibir plata. También, que muestre cómo detrás del dinero siempre hay cosas más importantes.

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