Emprendimiento: ¿cómo pasar del plan A al B?

Si los fundadores de PayPal o Starbucks se hubieran quedado atrapados en su plan de negocios original, nunca hubieran triunfado. Sus exitosos casos se explican porque hicieron cambios radicales a sus modelos iniciales. John Mullins explica cómo los emprendedores pueden reducir el riesgo de fracasar.

Foto: Alejandro Acosta. John Mullins, profesor del London Business School habló sobre su libro “Moverse del Plan A al Plan B”. Foto: Alejandro Acosta. John Mullins, profesor del London Business School habló sobre su libro “Moverse del Plan A al Plan B”.

FinanzasPersonales habló con John Mullins, profesor del London Business School y autor del libro “Moverse del Plan A al Plan B”, sobre la estrategia que deben adoptar los emprendedores a la hora de montar su propio negocio.

El principal problema que detecta el autor está relacionado con la falta de certeza con la que los emprendedores inician su empresa. Hay muchos factores que no se conocen y lo más preocupante, es que muchos se lanzan al agua sin saber realmente que es lo que los consumidores quieren. Es como si dieran un ‘salto al vacío’.

Muchas veces los supuestos que se hacen en los planes de negocios originales están mal. Aunque usted cree que lo que estableció es verdad, no tiene ni certeza ni evidencia de ello. No olvide que las ideas por si mismas no funcionan. Son muchas las personas que pueden tener la misma idea, lo que realmente importa es la forma como se ejecuten y como se adapten a la realidad.

En síntesis, no hay manera de sabe si va a funcionar o no, por eso la recomendación que hace Mullins, más que gastar muchas horas escribiendo un plan de negocios, es meterse al mercado, para probar si su idea funcionará. Y si es el caso, pasar rápidamente de un Plan A a un Plan B o C.

Si los creadores de Google, PayPal o Starbucks no hubieran hecho cambios a sus planes de negocios originales, nunca hubiéramos escuchado hablar de sus exitosos casos empresariales.

Max Levchin, cofundador de PayPal, es un criptógrafo que sabía que el mundo se volvería digital, pero que tuvo más de siete ideas, antes de encontrar dónde estaba el negocio. En ese último intento, utilizó un demo en Internet, con el que se dieron cuenta que la gente estaba realmente dispuesta a hacer transacciones por la red para pagar sus compras online.

Starbucks, por su parte, inició como un negocio con pocas tiendas, que aunque era de muy buena calidad, era pequeño y no tenía gran impacto. Sin embargo, todo cambió luego que su propietario viajará a Italia, y replicara en Estados Unidos la cultura de los bares cafés de los italianos.

¿Cómo reducir el riesgo de fracasar?

Hacer experimentos rápidos y de bajo costo para validar o desechar su idea.

Los emprendedores no deben tener miedo a fracasar, sino ser conscientes que si las cosas no salen como se esperan, siempre queda la posibilidad de aprender de los errores temprano, rápido y a un bajo costo. Lo que se busca es que los emprendedores evolucionen haciendo distintas pruebas, tal y como lo hacen los científicos con sus experimentos.

No se trata de hacer las típicas encuestas, sino de medir variables claves.

Si va a abrir un restaurante, antes de hacerlo, verifique si a las personas realmente les gusta su comida y si están dispuestas a ir a ese lugar. Los datos que se obtengan deben usarse para tomar decisiones, sin temer que impliquen cambios estratégicos. Eventualmente, el negocio que resulte puede ser -un poco o radicalmente- diferente, pero lo que vale es que se adapte a la realidad y a las necesidades del consumidor, antes que sea demasiado tarde.

Un grupo de emprendedores tenía la idea de abrir un colegio en África para formar líderes visionarios. El proyecto, era algo que realmente podría ayudar al continente, pero ¿cómo saber si el proyecto funcionaría? No sabían cómo atraer a las facultades para que enseñarán, cómo vincular a los estudiantes, ni cómo conseguir los recursos de financiación.

Para no dar ese salto al vacío, hicieron una prueba con un programa de verano por seis meses, en el que usaron un colegio que estaba en vacaciones y abrieron inscripciones. La convocatoria fue un éxito y así, las piezas del rompecabezas empezaron a encajar, sin haber arriesgado demasiado, ni asumir elevados costos.

Aprender sobre las empresas que ya han hecho las cosas bien.

Comparar sus ideas con los modelos existentes para tomar las que realmente funcionan, evitar las que no y hacerle mejoraras al proyecto original.

Eso fue lo que hizo Steve Jobs de Apple, cuando creó el iPod y iTunes. Tomó la idea de Sony con su Walkman, que en su momento vendió más de 300 millones de unidades, y además, estudió el caso Napster, que permitió la descarga de música ilegalmente y de manera gratuita.

Entender a sus clientes mejor que lo que los demás lo están haciendo.

Dar a los clientes lo que realmente quieren, así lo hicieron los fundadores de Nike. Ambos eran deportistas, uno corría largas distancias y el otro era entrenador del equipo de atletismo de la Universidad de Oregon, y estaban obsesionados con los zapatos deportivos que existían a comienzos de los setenta, o más bien, con los que no existían, pues a su juicio las zapatillas deportivas no eran suficientemente buenas, eran muy pesadas y los atletas podían torcerse el tobillo con facilidad.

Ahora es muy normal pensar en que los atletas necesitan unos zapatos especiales, pero en su momento, para tener lo que realmente necesitaban se requirió de un elaborado estudio. Una vez tuvieron los zapatos para atletas, descubrieron que ese era un nicho muy pequeño, y empezaron a diseñar modelos especiales para jugadores de baloncesto , tenistas, futbolistas, etc., así se fueron consolidaron en el mercado. 

Resolver grandes problemas

Por último, lo más importante de todo es que los emprendedores deben encontrar un problema grande para darle solución.

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