¿El fin del dólar como inversión?

por Leonardo Santana Viloria.

El euro le gana terreno al dólar como reserva del mundo. Hay factores que afectarán por mucho tiempo el precio de la divisa norteamericana. Puede ser hora de pensar en otras monedas para hacer ahorros seguros.

AIG cerró un acuerdo para acceder a otros US$30.000 millones más de fondos públicos. AIG cerró un acuerdo para acceder a otros US$30.000 millones más de fondos públicos.

El ancla del sistema financiero internacional enfrenta hoy una de las más profundas crisis de su historia. El dólar ha presentado una tendencia sostenida de pérdida de su valor frente a todas las monedas del mundo, no solo con respecto al peso. El euro se ha apreciado frente al dólar en 60% desde 2001 y los europeos se complacen con las baratas importaciones y el endeudamiento proveniente de un país que, además, atraviesa una difícil situación económica.

En Colombia el dólar no parece tocar fondo. Los niveles actuales de $1.700/US$ son iguales a los de hace 10 años y hay una diferencia de más de $1.000 con la tasa de cambio de 2003 que alcanzo los $2.955/US$. Lo anterior significa que sí alguien compró dólares en este año a la fecha lleva una perdida nominal de mas del 40% y una perdida real en su poder adquisitivo de más del 50%. Esta situación contrasta con la seguridad de la inversión en dólares antes del siglo XXI cuando la compra de la divisa era, en muchas ocasiones, la forma más segura de rentar el dinero.

Ante el nuevo escenario del dólar en la actual década se ha llegado a cuestionar su papel como divisa líder del mundo y, como consecuencia, de alternativa de inversión segura. ¿Estamos, entonces, ante el fin del dólar como inversión? Para dilucidar una respuesta es necesario repasar brevemente el auge y la actual caída de la moneda.

La hegemonía del dólar empieza con la abolición del patrón oro en el cual se suponía que todo dinero fiduciario, expresado en monedas, billetes, cheques u otros medios, debía tener un respaldo en metales como el oro y la plata (¿Recuerda UD. Los billetes con la denominación peso oro?). Este patrón fue reemplazado por la adopción del dólar como divisa principal y única convertible en oro. Es decir, si se quería cambiar un peso por oro debía hacerse, en teoría, a través del dólar.

Este patrón estaba respaldado por la capacidad industrial y productiva de Estados Unidos que le proporcionaba aquello que más necesita una moneda para funcionar: confianza. Y aunque la convertibilidad del dólar en oro no pudo sostenerse mucho tiempo, siguió siendo una moneda fuerte, un ancla monetaria y una buena opción de inversión en la medida que se apreciaba frente a monedas más débiles en economías de altas inflaciones como la colombiana.

Sin embargo, este panorama ha cambiado por factores estructurales y coyunturales tanto en la economía mundial, americana y colombiana, dentro de los cuales se pueden mencionar:

· El aumento de flujos de dólares como producto de remesas dada la enorme cantidad de trabajadores latinoamericanos en Estados Unidos.

· Como señala Alan Greenspan, antiguo director de la Reserva Federal, en su último libro “La Era de la Turbulencia”, la introducción de una moneda común europea “elevó al euro a la condición de divisa de reserva, no muy por detrás del dólar estadounidense, y gana terreno”

· El aumento en los últimos cinco años de inversión extranjera en Colombia con la correspondiente entrada de divisas

· El aumento del gasto publico en EUA como consecuencia de la guerra contra el terrorismo que también ha inundado de dólares el resto del mundo.

· El diferencial en las tasas de interés entre Colombia y EUA producido por la baja en los tipos hechos por la reserva federal con el fin de evitar una recesión después de la explosión de la burbuja inmobiliaria el año pasado y el aumento de las tasas por parte del Banco de la República que intenta frenar la inflación

· La perdida de competitividad de varios sectores de la economía americana frente a china y otros países

Es necesario distinguir la permanencia de los anteriores factores para vislumbrar el futuro del dólar en relación con nuestra moneda y su condición de divisa de inversión. La competencia con el euro y otras monedas y el crecimiento de las remesas se perciben como fenómenos estructurales que empujarán el dólar de manera constante a la baja.

Coyunturales son el déficit fiscal americano, donde un nuevo gobierno en los próximos dos años podría sanear las finanzas publicas y devolverle algo de fortaleza a la moneda, y el boom de la inversión extranjera colombiana que podría disminuir su tasa de crecimiento en lo próximos años.

Y aún más coyuntural es el diferencial de tasas de interés que podría explicar cerca de $300 de revaluación del peso frente al dólar. Aunque el Banco de la República contempla nuevas alzas, es poco probable que la Reserva Federal baje aún más una tasa de interés que tiene hoy la mitad de su valor de hace año y medio. Cualquier movimiento en favor de la convergencia de la tasa interna y externa favorecería a quien tiene inversiones en dólares.

A la luz de lo anterior la conclusión es que la inversión en dólares podría rendir frutos desde el próximo año cuando se reviertan las tendencias de los factores coyunturales. Pero estructuralmente la moneda no tendrá la fuerza que tuvo en el siglo pasado.

Y acerca del ultimo factor, una pregunta queda abierta ¿Es hora de reemplazar el dólar por el yuan como opción de inversión?

 

 

 

Leonardo Santana Viloria.
Coordinador Área de Finanzas. Programa de Economía. Universidad Jorge Tadeo Lozano.
leonardo.santana@utadeo.edu.co

 

 



 

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