No más impuesto a los pastelitos

El gobierno del Reino Unido acaba de sacarse de las manos un tema candente: la posibilidad de gravar con el impuesto del IVA a los "pasties", una variedad de pastelitos calientes típicos del país.

Manifestantes se opusieron en abril a los planes para introducir el impuesto al pastelito. Manifestantes se opusieron en abril a los planes para introducir el impuesto al pastelito.
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BBC

El gravamen a los pastelitos no hubiera sido motivo de escándalo hace unos 300 años, cuando los habitantes de estas islas pagaban impuestos por los artículos más disímiles: desde llevar sombreros hasta tener barba, desde construir casas con ventanas hasta tener papel tapiz con diseños, todo parecía ser una buena fuente de ingreso para las arcas oficiales.

Pero en 2012, el proyecto fue motivo de fuertes críticas. El pastelito, relleno de carne, papas, o queso y cebollas, es un producto tradicional y de consumo muy popular en el Reino Unido.

Como resultado, el gobierno dio lo que los comentaristas locales llaman una "vuelta en U", es decir, desandó el camino andado.

Caliente no, recalentado sí

Sucede que, en el Reino Unido, el Impuesto al Valor Agregado pesa fuerte en el bolsillo.

Si bien no es la más alta del mundo, la tasa actual del 20% (Hungría tiene el récord en Europa, con 27%) tiene un impacto significativo sobre el precio de los productos gravados.

La mayoría de los alimentos y bebidas están exentos del IVA. Sin embargo, sí se cobra sobre comida para llevar que ha de ser consumida caliente.

Respondiendo a las críticas, el gobierno alteró la definición de lo que es un pastelito "caliente" para poder echar para atrás el impuesto al pasty.

Les ayudó una sutileza del lenguaje: se considerará caliente si se lo mantiene en esa condición - bajo una lámpara o dentro de un anaquel térmico - o si se lo recalienta, por ejemplo en un microondas.

Pero si se le deja enfriar a "temperatura ambiente", entonces estará exempto de IVA.

Un pastelito controversial

Una de las principales cadenas especializadas en la venta de pastelitos en el Reino Unido, Gregg´s, manifestó su beneplácito con los cambios.

"Si hubiéramos tenido que elevar nuestros precios un 20%, ahora cuando los consumidores están pasando por momentos difíciles, hubiera habido un impacto en ventas. Creo que el gobierno debe ser aplaudido", dijo su portavoz, Ken McMeikan.

En el propio bando oficial, varios parlamentarios se rebelaron y votaron en contra de la línea del partido cuando el asunto fue sometido a votación en abril.

La parlamentaria conservadora Sherryl Murray fue una de ellos. "Le dije al gobierno que no quería ver a un ejército de inspectores de impuestos, armados con térmometros, pinchando nuestros pastelitos", señaló esta semana.

Un portavoz del Tesoro, David Gauke, dijo que las nuevas reglas corregían anomalías. "Ahora tenemos un sistema más simple que el que teníamos previamente", dijo.

Para la oposición, se trata de un claro ejemplo del "total desastre" en el manejo de las políticas públicas nacionales.

"Estas vueltas en U, unas pocas semanas después de que los ministros defendieran el impuesto a los pastelitos, muestra lo mal concebido que estaba el presupuesto y qué tan fuera contacto con la realidad están (el primer ministro) David Cameron y (el ministro de Finanzas) George Osborne", dijo la parlamentaria laborista, Rachel Reeves.

El dinerito de los pastelitos

Según John Eatwell, portavoz parlamentario de oposición para el tema del Tesoro, el gobierno dejará de percibir unos 110 millones de libras esterlinas (equivalente a unos US$ 170 millones) por los cambios en el impuesto a los pastelitos, así como otro gravámen que planeaba imponer a los expendios de comida en remolques, que fue postpuesto.

El cobro de impuestos en el Reino Unido es una fuente primordial de ingresos para el Estado. En 2011 constituyó el 37,8% del Producto Interno Bruto. Esto representa más del doble de lo que las economías como la chilena (20,9% del PIB) o la mexicana (18,1% del PIB) lograron en 2010, según cifras de la OCDE.

"Hay dos cosas seguras en la vida: la muerte y los impuestos", le dice a BBC Mundo el experto en temas impositivos Leonardo Palacios.

Europa, sumida en su profunda crisis económica, está buscando maneras de reducir el déficit y hacer frente al problema de seguridad social que representa el tener poblaciones cada día más envejecidas, señala el especialista.

"El problema está cuando la reforma impositiva es alocada o difícil de implementar", dice Palacios, a propósito del "impuesto al pastelito". "Te plantea una serie de dificultades desde el punto de vista administrativo: lo que haces es tener molestias seguras y una recaudación insegura", opina.

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