Su mascota también sufre depresión por fin de las vacaciones

Cuando se acaban los juegos, los paseos por la playa, el campo o la montaña, los animales experimentan, al igual que los niños que regresan a clases, la depresión del fin de las vacaciones.

Al jugar con las pertenencias de su amo, el perro guarda un contacto con él, por lo que expertos recomiendan no castigarlo por esto. Al jugar con las pertenencias de su amo, el perro guarda un contacto con él, por lo que expertos recomiendan no castigarlo por esto.

Ladridos, llantos, zapatos y muebles destrozados, basuras revueltas, orina en la alfombra, indicios que deben alertar al amo sobre el malestar de su mascota.

"A cada regreso de vacaciones, mi gata Katou hace sus necesidades en mi cama durante varios días", relata Philippe Uzan, dueño de una siamesa.

"Nana", la perra de Monique Gastinel, pastor alemán, "no quiere comer" e "ignora a su ama" cuando esta última retoma el trabajo tras largas semanas de vacaciones al borde del mar.

Según la especialista en comportamiento animal, Aline Aublé, "si un perro ladra sin cesar y destruye los muebles al regresar a casa después de haber pasado vacaciones con su amo o con un miembro de la familia, quiere decir que sufre de la falta de compañía y de la melancolía del fin de las vacaciones".

"¡Sobre todo no lo castiguen! Al jugar con las pertenencias de su amo, el perro guarda un contacto con él", afirma la especialista. "Sin embargo, deben acostumbrarlo nuevamente a estar solo para evitar los ladridos incesantes, la destrucción de objetos y el desaseo", añade.

Tanto como para los perros como para los gatos, los profesionales aconsejan ocuparlos con juegos mientras que el amo está en el trabajo y los niños en la escuela.

"Recomiendo esconder croquetas en diferentes lugares de la casa ya que por naturaleza a los gatos les gusta cazar mariposas y roedores buena parte del día", aconseja la veterinaria Céline Moussour.

Según Moussour, para que el animal permanezca de buen ánimo, hay que restablecer los antiguos rituales al menos una semana antes del fin de las vacaciones.

"Deben seguir paseando a su perro cada mañana y noche, pero paseos más cortos, y deben alimentarlo en horarios regulares, como cuando están trabajando", recomienda.

"Cuando un gato regresa a una casa con jardín, es necesario encerrarlo durante dos o tres días para que se acostumbre nuevamente al territorio y no huya", dice la veterinaria.

Como los humanos, los animales también comen en exceso durante las vacaciones, al regreso de las vacaciones se deben establecer hábitos alimenticios sanos.

"Hay que reequilibrar la alimentación de los gatos y sobre todo de los perros", estiman los especialistas.

Sin embargo, a veces los transtornos del comportamiento de los animales persisten y se vuelven recurrentes.

"Si un animal se niega a comer durante varios días y se queda inmóvil en su caseta, padece algo más profundo que la simple depresión del fin de las vacaciones", estima Céline Moussour. "En ese caso, hay que consultar a un especialista".

AFP
                                                               

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