Seguro contra los “crímenes por computador”

Algunas aseguradoras han decidido crear pólizas de seguro para proteger a los clientes y al sector bancario contra los delitos informáticos.

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Dentro del vasto mundo de riesgos que afrontan hoy en día las compañías, existen los que comprometen al sector bancario derivados de la incorporación de tecnologías de la información a su operación y a los servicios que le prestan a los clientes. En esta línea se destacan los llamados, de manera genérica, “crímenes por computador”.

La buena noticia es que estos delitos han llevado a que la industria aseguradora desarrolle productos especializados “para aceptar la transferencia del riesgo de los delitos informáticos de las entidades financieras, ofreciendo un conocimiento técnico en materia de prevención de riesgos y asumiendo la posibilidad de ocurrencia de los mismos cobrando una fracción de su monto eventual”.

Así lo indica la experta en el tema Ana María Molina Galvis, de M&M Trade and Law, quien expuso sus conocimientos en un seminario que sobre el tema desarrolló, recientemente, la aseguradora Colpatria en Bogotá.

Empresarios del sector financiero colombiano, así como representantes de los gremios y la academia fueron convocados por Seguros Colpatria para analizar la actual crisis económica global y la manera como el sector bancario se ha preparado para enfrentar a los “pillos” tecnológicos.

Dicho de otro modo, la actividad aseguradora consiste en asumir riesgos a cambio de una prima, es decir, aceptar la transferencia de la posibilidad de ocurrencia de hechos futuros, inciertos y medibles, y es mediante este mecanismo como las compañías aseguradoras como Colpatria ofrecen a sus clientes pólizas para minimizar el impacto de los “crímenes por computador”.

¿Cuáles son los delitos informáticos más comunes en Colombia, y cuáles son los que se relacionan específicamente con el sector bancario?

De acuerdo con la doctora Molina, los delitos informáticos se han ido sofisticando en la medida en que se incorporan nuevos mecanismos y sistemas a la operación. “Inicialmente se presentaban falsificaciones de faxes, luego interceptaciones al canal de banca telefónica y ahora han proliferado los mecanismos para obtener la información confidencial del cliente del banco para luego suplantarlo, por ejemplo a través de páginas web o correos electrónicos que aparentan ser de la entidad bancaria cuando no lo son”, dice.

No obstante, las propias empresas (aseguradoras y bancos) están encontrando mecanismos para protegerse contra este tipo de delitos. “Los bancos se protegen a través del autoanálisis y mejora constante a su plataforma tecnológica, tanto a través de sus propios ingenieros, como mediante la contratación de “hackers éticos”, que durante un periodo de tiempo someten al sistema a pruebas de estrés y de penetración, ya sea desde fuera del sistema, como dentro del mismo mediante la creación de un usuario con acceso restringido”, indica la experta Ana María Molina.

Pero quizás la mayor preocupación se centra en los propios clientes del sistema financiero, que también resultan convertidos en víctimas por no tomar las precauciones del caso.

“En todas las redes sociales –advierte la experta- la recomendación de seguridad a los usuarios es minimizar la divulgación de información confidencial, especialmente la relacionada con su dirección, teléfono, detalles bancarios, pines de seguridad, etc.

Sin embargo, no son los caminos usuales para la obtención de los datos, sino más bien los lugares públicos de acceso a internet (como hoteles, restaurantes, cybercafes, etc) y lugares que se “ofrecen” para pagar por internet las cuentas de los servicios públicos de personas que no tienen acceso a un computador en sus hogares”.

¿Crímenes con discreción?

Tratándose de asuntos que afectarían la confianza, elemento básico del sistema financiero, no hay una divulgación prolija de los crímenes por computador sino que se trata de asuntos que se manejan con la mayor reserva.

Sin embargo, existe una unidad de delitos informáticos en la Fiscalía y se cuenta con índices mundiales de corrupción por temas, los divulgados recientemente por The Economist que revela datos ilustrativos.

“Si bien es cierto que en América Latina se sufre menos que en resto del mundo por el robo de información, la tendencia es creciente tanto en frecuencia como en severidad”,concluye la experta.

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