¿Quién dijo que el juego es solo cosa de niños?

Algo que tienen en común los ganadores de premios Nobel, empresarios innovadores, artistas, parejas y familias felices es que juegan con entusiasmo durante toda la vida.

El juego es como el amor: no importa la edad. El juego es como el amor: no importa la edad.

Un video con más de 600.000 visitas en el popular portal de conferencias cortas TED.com ha puesto sobre la alfombra un tema del que poco se hablaba hasta épocas recientes: la importancia del juego; no sólo en la niñez, sino como una actividad fundamental para el ser humano en todas las etapas de su vida.

En esa charla, y en su libro “Play: How It Shapes the Brain, Opens the Imagination, and Invigorates the Soul” (El juego: cómo moldea el cerebro, abre la imaginación y vigoriza el alma) el doctor Stuart Brown, director del Instituto Nacional del Juego en Estados Unidos, muestra a través de sólida evidencia científica desde distintas áreas del conocimiento cómo jugar es importante no solo en la infancia sino durante toda la vida.

Estudios demuestran que quienes llevan una vida ajena al juego, tienen un riesgo mayor de sufrir enfermedades relacionadas con el estrés, problemas de salud mental, adicciones y violencia interpersonal.

La naturaleza del juego es en primer lugar la entretención, pero según Brown, el juego va más allá de la diversión y es esencial para el desarrollo seres humanos; y, además, cumple diferentes funcionalidades que corresponden a distintos propósitos durante las etapas de la vida.

Juego en la niñez

Los niños que juegan se pierden felices en sí mismos; están en inmersos en su propio reino de maravilla, de exploración y aventura, tirando de sus padres con el frecuente “juguemos mamá”, como parte de una invitación abierta a su mundo.

De acuerdo con el Instituto del Juego, los beneficios para el niño van desde que jugar trae alegría pura y absoluta; fomenta el aprendizaje socio-emocional, promueve el desarrollo físico y motor; pasando por que facilita el aprendizaje cognitivo y mejora el desarrollo del lenguaje; hasta que fomenta la creatividad y proporciona oportunidades de vinculación con otros.

Juego en la preadolescencia, adolescencia y juventud

Una vez acaba la niñez y empieza la pubertad, también cambia la percepción y las formas de abordar el juego. Sin embargo, es importante recalcar que los beneficios de jugar no se detienen: De acuerdo con la sicóloga Mónica Novoa: “Es en esta etapa donde se comienzan a consolidar las habilidades de negociación, cooperación, trabajo en equipo y liderazgo, pues los jóvenes comienzan a interactuar entre sí de forma mucho más frecuente e intencional.

Además, en los jóvenes resulta adecuados para prevenir el inicio temprano de comportamientos exploratorios de consumo de drogas y alcohol, la prevención de la maternidad y la paternidad no planeada, problemas de pandillas y en general, los que resultan riesgosos para el posterior desarrollo en la juventud y la adultez.

El juego en la adultez

El Instituto Nacional del Juego considera que el juego puede transformar radicalmente la salud personal, al igual que las relaciones, la educación que se le provee  a los hijos y la capacidad de las empresas para innovar.

Muchos adultos tienen la mentalidad de que son demasiado viejos para jugar. En realidad, hay una fuerte evidencia de que esto no puede estar más lejos de la verdad: el juego puede mantenerlo joven y saludable.

 

                                      

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