¿Quemamos más calorías cuando nos esforzamos para pensar?

Sí, pero la diferencia es mínima. La idea -muy difundida- de que el cerebro consume el 20% de la energía corporal y su peso representa solo el 2% de todo el cuerpo hace pensar que se trata de un órgano que consume mucha energía.

El ejercicio físico exige un gasto mucho mayor de calorías para activar los músculos. El ejercicio físico exige un gasto mucho mayor de calorías para activar los músculos.
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BBC

Pero esto es válido sólo en el caso de que el cuerpo esté quieto. El ejercicio físico exige un gasto mucho mayor de calorías para activar los músculos, mientras que el pensamiento requiere sólo unas cuantas, incluso aunque nos haga sentir hambrientos.


Un estudio comparó a un grupo de estudiantes que trabajó intensamente en computadoras, con otro que descansaba. La energía que ambos usaron fue casi la misma. Sin embargo, al terminar su tarea, aquellos que hicieron trabajo mental ingirieron cerca de 200 calorías más.


Esto se debe a que el cerebro toma su energía de la glucosa y la concentración hace bajar los niveles de glucosa en sangre. Otra razón es que el cerebro nunca deja de controlar la respiración, la digestión y otras funciones corporales.


Durante la noche el cerebro está ocupado soñando y durante el día procesando la información que le traen los sentidos. Todo esto consume menos de una caloría por minuto.


Por eso, aunque cuando hacemos esfuerzo para pensar se duplican las calorías que gastamos, esto representa un aumento muy pequeño si lo comparamos con cualquier actividad física.

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