Internet, ¿sólo lo que queremos ver?

Críticos advierten que la personalización de las búsquedas y la publicidad en internet es peligrosa para la democracia porque limita nuestra exposición a ideas distintas a nuestras preferencias.

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¿Está internet en la era de la personalización, en la que las empresas de la web saben tanto de nosotros que pueden ofrecernos una visión del mundo que parece como si nos miráramos en un espejo?

Esa es la tesis de The Filter Bubble (La burbuja filtrada), libro en el que su autor, Eli Pariser, sostiene que que los gigantes de internet, desde Google y Facebook a AOL, están luchando por recopilar más y más información sobre lo que nos gusta y disgusta, para poder enviarnos publicidad personalizada, lo que la hace comercialmente más valiosa para ellos.

El crítico teme que esto signifique que no obtengamos información que desafíe nuestra visión del mundo, lo que la final terminará siendo malo para la democracia.

Si eres un estadounidense que está a favor del control de armas, por ejemplo, tenderás a ver la información que refleja tu punto de vista. Los miembros de la Asociación Nacional del Rifle (organización estadounidense que defiende el derecho de los ciudadanos a portar armas) recibirán resultados con sitios que sólo replican sus convicciones.

Fuerza positiva

Pero Sam Barnett, cuya empresa de tecnología de la publicidad Struq ayuda a monitorear a los consumidores de acuerdo con sus hábitos, opina que la personalización es una fuerza positiva.

Según Barnett, la publicidad más ajustada al perfil del usuario es vital para la economía de la red, e implicará que todos sigamos disfrutando de tantos servicios gratuitos como hasta ahora.

La BBC decidió poner a prueba uno de los ejemplos que Eli Pariser cita en su libro. Según el autor, el sistema de búsquedas personalizadas de Google, activado para todos desde 2009, debería implicar que dos personas diferentes haciendo idénticas búsquedas, deberían obtener resultados diferentes.

Un ejemplo que pone es el de dos personas de la misma zona de Estados Unidos que buscan en internet "BP". Una recibe información de inversiones, la otra, noticias sobre el derrame de petróleo en el golfo de México.

Pero después varias búsquedas y visitar a dos vecinos para que teclearan los mismos términos en los motores de búsquedas, lo cierto fue que el experimento, en nuestro caso, refutó la tesis de Pariser.

Los resultados obtenidos en los tres casos para "is wind power economic?" (¿es la energía eólica económica?, en inglés) y "banana bread" (pan de banana en inglés) fueron idénticos.

Pero tal vez, tres personas que viven en la misma calle son demasiado similares (al menos en ubicación), por lo que habría que hacer nuevos experimentos con otras personas para verificar la idea de Pariser.

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