Facilite el despertar financiero de sus hijos

Aprenda cómo enseñarles a los niños a generar ideas y ser más proactivos con el manejo de su dinero.

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El dinero es un instrumento que nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida. Y es importante que los niños aprendan sobre el mismo, a ganarlo, a administrarlo, a compartirlo y especialmente a darle el lugar y el valor que le corresponde: Como un medio, no como un fin. Como algo que ellos controlan y no algo que los controla, como un instrumento que les da el poder de adquirir algunas cosas, pero no les da el poder sobre su vida ni sobre la vida de los demás.

FinanzasPersonales.com.co habló sobre el tema con María Inés Sarmiento Díaz, psicóloga y coach certificada, autora del libro ‘Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas’, entre otras publicaciones.

Educar financieramente a los niños es muy importante porque vivimos en un mundo financiero. Muchas cosas requieren dinero: Si quieres satisfacer tus necesidades: Alimentarte, vestirte, estudiar, conseguir una vivienda propia, necesitas dinero. Si quieres recrearte, viajar, tener acceso a Internet, ir a un cine, comer por fuera de casa, darte gusto comprando algo que deseas, dar regalos a quienes queremos, ser generoso aportando o compartiendo algo con quien lo necesita: Necesitas dinero.

Resulta fundamental entonces enseñarles a los niños:

 a) El significado de la verdadera prosperidad, entendida como un sentimiento duradero y profundo de abundancia. No se trata de tener abundancia o riqueza, sino de sentirnos abundantes, plenos, ricos, independientemente de lo que tengamos en un momento dado.

b) A reconocer que el dinero es un elemento importante, pero no el único. Hay muchas cosas importantes para nosotros que no requieren dinero. Por ejemplo: nuestra credibilidad (que crean en nosotros), disfrutar la compañía de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestros amigos, sentir entusiasmo por la labor que desempeñamos, amar y ser amados, etc. Todos estos, son aspectos esenciales en nuestra vida que no requieren dinero.

c) A ser proactivos o emprendedores frente a distintas situaciones de la vida, incluyendo nuestra relación con el dinero. En este caso, es fundamental que los niños aprendan a ser proactivos al ganar y al manejar su dinero. Ser proactivo implica: 1) Tener iniciativa en todo momento, sin esperar a que otras personas nos resuelvan nuestros problemas; 2) Llevar a cabo las acciones necesarias para hacer realidad nuestros sueños y 3) Asumir las consecuencias de nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Podemos ganar y manejar el dinero en forma proactiva o en forma reactiva.

Por ejemplo, un niño es emprendedor al ganar dinero, cuando en lugar de esperar a que sus padres le den una mesada, se idea diferentes maneras legales de ganar la suma que desea, mientras que un niño no emprendedor, les pide a sus padres que le aumenten el valor de la mesada y en caso de una negativa, deja de hacer o conseguir lo que quiere, con la excusa de que no tiene dinero porque sus padres no se lo dan, culpando a sus padres por no tener lo que desea.

A la hora de abordar con los niños los temas financieros, hay muchas maneras de hacerlo. Vale la pena resaltar tres herramientas básicas: El juego, los cuentos y la música.

El niño aprende jugando. Con dinero de juguete, podemos jugar a la tienda, al banco, al mercado, al colegio. Usar juegos de mesa, como el Monopolio Tío Rico o el Cashflow, permiten conocer diversas formas de administrar el dinero. Jugar a que él es profesor, nosotros sus alumnos y él nos enseña sobre el dinero, les permite afianzar los conocimientos.

También podemos acudir a cuentos, sean clásicos o inventados por nosotros mismos y a través de ellos enseñar aquellos temas que queremos abordar y podemos enseñar a través de la música, con letras de canciones comerciales o ideadas por nosotros.

Para enseñar a nuestros hijos, se necesita primero que como adultos demos ejemplo. ¿Cómo enseñarle a un niño a ser un consumidor inteligente y realizar compras comparadas, si nosotros como padres, tíos, maestros o abuelos, no somos consumidores inteligentes, compramos en el primer lugar que vemos algo, al precio que nos piden, muchas veces adquiriendo cosas innecesarias que terminamos sin utilizar? El ejemplo es vital en la educación financiera.

Es más fácil dar al niño una respuesta apropiada cuando nos dice: “Cómprame esto o aquello”, si previamente nos ha escuchado decir: “Tengo muchas ganas de comprarme tal cosa, pero no lo voy a hacer; hoy solo voy a mirar sin comprar nada”. El valor del dinero también depende en gran parte de nuestras actitudes como padres. Si para nosotros el dinero es el eje de la vida, eso es lo que les estamos enseñando a nuestros hijos. Si los niños se dan cuenta de que disfrutamos muchas cosas que no requieren dinero, así como cosas que compramos, aprenderán a valorar en forma adecuada el dinero.

Al enseñarle a los niños a ganar dinero, las actitudes juegan otra vez un papel fundamental. Por ejemplo, nos quedamos sin empleo y comenzamos a enviar hojas de vida a todas partes pero no conseguimos otro trabajo. Frente a este resultado, nos deprimimos y nos quejamos. En este caso, les estamos enseñando a los niños que sólo hay una manera de conseguir el dinero: Siendo empleados.

Pero, si además de enviar hojas de vida, comenzamos a idear formas para ganar dinero sin emplearnos, ellos aprenderán que hay otras maneras adecuadas de conseguirlo. Ellos pueden hacer un listado con todo lo que se les ocurra, como vender cosas, utilizar nuestros talentos para satisfacer necesidades de otras personas, poner un negocio, etc. Es importante enseñarles a generar ideas y vamos a ser los más sorprendidos con su creatividad. Asimismo, impulsarlos para que las analicen y lleven a cabo.

Por último, tenga presente que es probable que a los niños a los que NUNCA se les niega nada de lo que quieren, les sea más difícil ser proactivos con el dinero.

Sin embargo, podemos cambiar: Nosotros y ellos. Podemos aprender a decir “No” frente a algunas peticiones de los niños e invitarlos a que ellos encuentren por sí mismos la manera de conseguir lo que desean, apoyándolos en este proceso. Podemos enseñarles a que encuentren algo con qué soñar y se pongan metas para alcanzar esos sueños con su propio esfuerzo.

Como la frase del periodista Hodding Carter: “El principal legado que podemos dejar a los hijos, son raíces y alas”. Quiero enfatizar en “las alas”. Dar alas es enseñar a los niños a ser proactivos, emprendedores, a tener iniciativa frente a la vida, para poder lograr sus ideales. Una manera de darles alas, es enseñarles a conseguir lo que desean por sus propios medios y a disfrutar sus logros.

*María Inés Sarmiento Díaz es psicóloga – Coach certificada.

Autora del libro ‘Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas’, Editorial Manual, Moderno, 2005.

Autora de una colección digital sobre Educación financiera para niños (6 módulos dirigidos a padres y 6 manuales de actividades dirigidos a niños). Segunda Edición, 2011.

Coautora de los libros ‘Cómo formar niños y niñas con espíritu emprendedor’. Editorial Magisterio. 2010 y ‘Niños emprendedores y empresarios’. Editorial Magisterio. 2010.

E-mail: misdpg@yahoo.com

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