Panamá: ¿a qué vienen los que vienen?

Las razones son muchas: turismo, compras o grandes negocios, pero ante todo, el deseo de descubrir el encanto de este país centroamericano.

Vista del Canal de Panamá y de las cristalinas aguas de San Blas. Vista del Canal de Panamá y de las cristalinas aguas de San Blas.

Hoy, entrado el siglo XXI, el abanico de los que llegan es amplio. Comerciantes, abogados, banqueros, inversionistas, científicos, estudiantes, funcionarios de organismos internacionales, jubilados y turistas de todas las procedencias encuentran buenas razones para visitar a Panamá... He aquí algunas de ellas.

La Zona Libre de Colón (ZLC)

Cerca de 200.000 comerciantes visitan anualmente esta zona franca especializada en ventas al por mayor, con el fin de reponer sus inventarios. Hay quienes optan por alojarse en Colón para aprovechar mejor las horas laborales y visitar sitios de interés en el área como el fuerte San Lorenzo. Sin embargo, la mayoría se hospeda en la ciudad de Panamá y se traslada vía terrestre, en un recorrido de 45 minutos en carro, por el corredor Norte; una hora y 15 minutos en los autobuses que salen de la Gran Terminal de Albrook; y 50 minutos por el ferrocarril, una alternativa más costosa y menos flexible en materia de horarios, pero cómoda y maravillosamente panorámica.

Las jornadas en la ZLC, sede de más de 2.000 empresas, la mayoría de ellas con locales de exhibición en el área que llaman Casco Viejo (a diferencia de France Field, donde se encuentran las bodegas de almacenaje), suelen ser productivas y extenuantes. Si la agenda es apretada, lo práctico es almorzar un emparedado de falafel (resabios de la herencia árabe de los comerciantes del área); pero si se dispone de tiempo, vale degustar platillos mesorientales en el Gran Café, fuera del área franca.

No solo comerciantes visitan la ZLC, también los turistas (previo registro de identidad). Van a la caza de buenas ofertas en electrodomésticos, relojes, carteras y otros accesorios de marca. Regresan a la ciudad al atardecer, con tiempo para disfrutar de un baño en piscina y, ya entrada la noche, elegir alguno de los restaurantes del centro. Si les quedan energías, cierran la jornada en uno de los luminosos casinos ubicados en los predios de los grandes hoteles, probando fortuna en las máquinas tragamonedas, la ruleta o la mesa de black jack, mientras disfrutan de un coctel tropical.
Inversionistas, banqueros, abogados... ¡y golfistas!

Grandes hombres y mujeres de negocios también llegan a Panamá para constituir fundaciones de interés privado y sociedades anónimas, o simplemente para abrir cuentas en dólares. Este grupo suele disfrutar de opíparos y pausados almuerzos en los mejores restaurantes de mariscos. En las tardes, realizadas sus diligencias, disfrutan de un tratamiento relajante, van de compras a alguna de las boutiques ubicadas en la avenida Samuel Lewis o en los centros comerciales y cenan a manteles en algún local de ambiente más informal.

Los que se quedan el fin de semana suelen tener en mente la imagen de una playa, una cancha de golf o un yate. La oferta de resorts y hoteles en el litoral Pacífico se ha ampliado y los hay para diferentes gustos y presupuestos. A los golfistas, Panamá les ofrece la posibilidad de jugar cualquier mes del año en 12 campos que combinan ambientes de playa o de montaña. En uno de ellos se jugó en febrero pasado la primera fase del Nationwide Tour de Golf en América Latina y, a principios de mayo, se jugará en la cancha Mantarraya del Royal Decamerón la final del Campeonato Latinoamericano Golf Channel.

Para los amantes de la pesca hay yates de alquiler dotados de tripulación entrenada para escoltar a los visitantes mar adentro. Las jornadas pueden ser de unas horas en la bahía o de varios días, aventurándose al Archipiélago de Las Perlas o al área de Coiba en el Pacífico; a las islas de San Blas, en el Atlántico; o al paraíso de los cazadores de marlines: Piñas Bay, en Darién.

El mundo corporativo

Además de comerciantes e inversionistas, a Panamá llegan ejecutivos de empresas multinacionales con representaciones en América Latina. Antes lo hacían con el propósito de reunirse con sus agentes locales, se quedaban un par de días y continuaban sus periplos por la región. Ahora, les piden a sus socios, contrapartes, agentes o representantes de otros países del área que viajen a Panamá. No se trata solamente de una ciudad equidistante y accesible desde cualquier punto del continente sino de un destino que agrada a todos por la gran varierdad de sus servicios turísticos y la relación precio-calidad.

Generalmente, estos ejecutivos buscan sitios que propicien la camaradería y la convivencia en los hoteles todo incluido. Panamá cuenta con una buena oferta, especialmente en la provincia de Coclé, a una hora y media de la capital. Hay también pequeños hostales de montaña propicios para realizar actividades tanto en salones aclimatados como en espacios al aire libre, y una buena logística para quienes tienen la responsabilidad de organizar congresos de mediano y gran tamaño.

El turista que viaja a Panamá con la intención de asistir a una reunión de trabajo, lleva una agenda apretada pero suele darse una escapadita para cumplir con algún encargo o satisfacer un antojo en los centros comerciales.

Ciencia y aventura en el trópico

Los científicos también tienen motivos para viajar a Panamá. En su caso, se trata del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), única dependencia de esta institución localizada fuera de los Estados Unidos. El STRI empezó en 1923 de manera modesta, pero en la actualidad sus instalaciones son utilizadas cada año por cerca de 900 científicos provenientes de instituciones académicas y de investigación de diferentes países. La isla de Barro Colorado, un laboratorio al aire libre situado en el lago Gatún, es uno de los puntos centrales de estas visitas y está abierto en horarios especiales para los turistas.

Las jornadas tienen como punto de partida el muelle del lago Gatún. Allí, un bote traslada a los excursionistas a la isla, donde pueden realizar caminatas de dos a tres horas y avistar miles de especies de insectos y más de 120 especies de mamíferos.

STRI cuenta además con un laboratorio marino en la Calzada de Amador, que también está abierto al público; una importante biblioteca de biología tropical, en la sede de Ancón; e instalaciones en Bocas del Toro y Coiba.

Panamá tiene reservado otro tesoro para los exploradores: se trata de la caminata por el Parque Natural Metropolitano, única área protegida de Centroamérica que se encuentra dentro de los límites de una metrópoli. El parque forma, junto con el Parque Nacional Camino de Cruces y el Parque Nacional Soberanía, un corredor biológico que se extiende a lo largo de la ribera este del Canal de Panamá. Abarca 232 hectáreas y cinco senderos con grados de dificultad que van de fácil a moderada, para que el visitante pueda hacer recorridos que oscilan entre los 30 minutos y una hora.

Con más tiempo, se puede ir al interior, rumbo al Valle de Antón, donde hay exuberancia de plantas y una gran variedad de aves y anfibios.

Panamá, ciudad del conocimiento

La Ciudad del Saber es un complejo creado para promover y facilitar la sinergia entre universidades, centros de investigación científica, empresas y organismos internacionales. Esta ‘ciudad’ abarca las 120 hectáreas de la antigua base militar de Clayton y ofrece servicios de alojamiento, restaurantes y facilidades deportivas y recreativas, incluida una recién remodelada sala de cine conocida como el Ateneo. La mayoría de los extranjeros que llegan a la Ciudad del Saber son funcionarios en misión internacional, especialmente del sistema de Naciones Unidas. Por razones de conveniencia, ellos prefieren instalarse en el área de Clayton, Los Ríos, Albrook o en el Casco Antiguo. Permanecen entre dos y cinco años y luego se marchan al siguiente destino.

A este grupo suelen interesarle las actividades culturales. Frecuentan el Casco Antiguo y sus teatros –en especial el Teatro Nacional–, bares, restaurantes y cafés, preferiblemente con terrazas y música al aire libre. También se les ve por el Museo de Panamá Viejo, en el centro arqueológico del mismo nombre; el Museo del Canal Interoceánico y en la Plaza de la Catedral.

Turismo para todos

Viajeros de placer, jubilados y otros aventureros quieren verlo y hacerlo todo. Para ello toman autobuses en los hoteles y recorren el paseo a través del tiempo que va de Panamá la Vieja hasta el Casco Antiguo, pasando por la ciudad moderna. Se bajan y almuerzan en alguno de los muchos restaurantes del Casco, disfrutan de un helado, compran molas y le toman fotos al malecón.

Van de excursión al Chagres por el día, se suben a una canoa, almuerzan pescado y patacones, descubren la cultura emberá, adquieren cestas de fibras de palma de chunga y naguala, piezas talladas en cocobolo o taguas; y al final de la jornada regresan con los brazos y las piernas tatuadas con jagua. Viajan al Valle y atraviesan las curvas que bordean los cerros para escuchar el canto de los pájaros y comprar artesanías en el mercado del domingo. Visitan el zoológico del Níspero, comen un dulce local y se muestran satisfechos.

También se escapan a Bocas del Toro o San Blas a disfrutar de sus arenas blancas y aguas cristalinas; o suben a las tierras altas de Chiriquí a admirar el paisaje agrícola, gozar del clima templado y la buena comida, fascinados por el aroma cercano del café panameño, tan cotizado internacionalmente. Otros se animan a realizar la travesía parcial o completa del Canal de Panamá, que ofrece, entre otros, el Pacific Queen: los recorridos inician a las 7:30 a.m. en la Marina de Flamenco, transita las esclusas de Miraflores y las de Pedro Miguel, serpentean por el Corte Culebra, navegan a través del Lago Gatún, pasan por el tercer juego de esclusas y descienden hasta llegar al nivel del Océano Atlántico.

No hay que olvidar a quienes eligen Panamá como punto de partida y de llegada de cruceros, ya que desde 2008 fue declarada Home Port de Royal Caribbean. Cada semana, durante la temporada que se extiende de diciembre a marzo, los barcos zarpan desde Colón con destino a Cartagena, Bonaire y Curazao, entre otros destinos. Panamá es, pues, un variadísimo bufé. No importa cuáles sean sus intereses, aquí encontrará lo que busca para complacer su paladar.

 

(Revista AviancaTaca Abril)

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