Menores de 30 son los que más cambian de trabajo

En lo que va del año, el 14,1% de los empleados del país decidieron cambiar de trabajo. Los trabajadores renuncian porque buscan una mayor estabilidad, no se identifican dentro de la organización, no le cumplieron con una promesa o por diferencias con el jefe.

Foto: Archivo Semana. En el caso de las personas entre los 30 y los 40 años, sus cambios de trabajo están asociados con la necesidad de buscar oportunidades más acordes con sus conocimientos y experiencia. Foto: Archivo Semana. En el caso de las personas entre los 30 y los 40 años, sus cambios de trabajo están asociados con la necesidad de buscar oportunidades más acordes con sus conocimientos y experiencia.

Los menores de 30 años son los que más cambian de empleo en Colombia. El año pasado el 46% de las personas en este rango de edad cambiaron de trabajo. En segundo lugar se encuentran los trabajadores cuyas edades oscilan entre los 30 y los 40 años, con una rotación del 36%, según un estudio de ACRIP.

Este año el 14,1% de los empleados del país decidieron cambiar de trabajo. Aunque esta cifra es menor a la que se registró el año anterior, de 16,74%, la rotación continúa siendo alta. En la mayoría de los casos un empleado renuncia porque busca una mayor estabilidad laboral, encuentra un mejor sueldo, no se identificó dentro de la organización con la cultura o el liderazgo, no le cumplieron con una promesa ofrecida al momento de la contratación, demasiada carga laboral o por diferencias con el jefe.

Juan Antonio Pizarro, director ejecutivo de ACRIP, señala que los jóvenes siempre están buscando mejores oportunidades. Ahora sus niveles de insatisfacción son mucho más altos. Los menores de 30 años les preocupa cada vez más sus relaciones con sus jefes, buscan un ambiente laboral que les permita crecer y aprender profesionalmente.

De hecho, para los jóvenes su satisfacción profesional es más importante que su remuneración salarial. Ya no es como antes, cuando las personas duraban toda la vida en un mismo trabajo, sino que andan buscando siempre nuevas oportunidades, señala Pizarro.

En el caso de las personas entre los 30 y los 40 años, sus cambios de trabajo están asociados principalmente con la necesidad de buscar oportunidades más acordes con sus conocimientos y experiencia. La mayoría de empresas maneja una estructura piramidal que dificulta la movilización hacia cargos directivos.

El estudio realizado por ACRIP señala que la rotación de los trabajadores está determinada casi en una misma proporción por decisiones del empleado como del empleador. Las cifras del año pasado señalan que el 51% fueron tomadas por el trabajador y el 49% de las decisiones por la empresa.

En lo que tiene que ver con las empresas, los principales motivos para terminar con el contrato de trabajo son el incumplimiento de metas, de normas y de valores. El problema con las personas menores de 30 años, es que en muchos casos todavía no tienen disciplina de trabajo o no han desarrollado la capacidad para hacerlo, dice Pizarro.

Adicional a esto, ahora las empresas son más rigurosas que antes en sus evaluaciones de desempeño. Probablemente hace unos años era más fácil pasar toda la vida en una misma empresa con un desempeño normal e incluso regular, afirma Pizarro. Temas como la compensación ligada al desempeño o los modelos de campanas para revisar el desempeño de los empleados han hecho que los estándares que se les piden a los trabajadores sean mucho más altos.

Los valores también han adquirido una mayor relevancia en los años recientes. Antes no eran importantes y de hecho, las empresas ni los definían. Lo que importaba era los resultados no cómo se lograban.

Por qué es distinta esta generación

Juan Antonio Pizarro, al analizar la encuesta de la Generación ‘Y’ para directivos que tengan a cargo ejecutivos jóvenes realizada por Acrip, señala que los jóvenes tienen muchas competencias y capacidad para relacionarse tanto a nivel local como global, así como desarrollar trabajos en ambientes modernos. Con mejor manejo de los idiomas, van a un ritmo más acelerado y se encuentran mejor preparados académicamente que las generaciones anteriores.

Sin embargo, son muy buenos en las cosas que realmente les gustan. Su nivel de eficiencia está relacionado con el hecho que encuentren un ambiente laboral adecuado. Son menos pacientes que las generaciones anteriores y son muy pocos los que consideran la ‘lealtad para con la organización’ como uno de sus valores.

Los resultados de la encuesta también muestran a los menores de 28 como profesionales que aún no han desarrollado un claro y definido camino profesional para alcanzar sus aspiraciones. Los directivos mayores perciben a los jóvenes con los que trabajan como personas que leen poco y tienen problemas de redacción y ortografía, son impacientes con la espera y la demora en la definición de soluciones y que además, no se sienten muy cómodos bajo el esquema de manejo de autoridad y jerarquías.

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