Jóvenes en la crisis: Crónicas de supervivencia

¿Cómo se las arreglan los jóvenes que emigran al exterior con poco dinero y a duras penas hablan el idioma del nuevo país? Vea los testimonios.

"¿Ahorrar? Basta renunciar a la privacidad, no ser muy exigente con la comida o prescindir de algunas comodidades", Juan De Dios Aguirre, 26 años, Venecia, Italia. "¿Ahorrar? Basta renunciar a la privacidad, no ser muy exigente con la comida o prescindir de algunas comodidades", Juan De Dios Aguirre, 26 años, Venecia, Italia.

"Siempre hay sitios donde comprar que se adaptan al bolsillo de alguien con pocos ingresos"

Efrén Prieto, 26 años

Londres, INGLATERRA

Licenciado en Periodismo

Efrén Prieto comprendió que le iba a resultar muy difícil ejercer su profesión en su país, Venezuela, y decidió marcharse. Desde entonces, ha pasado por un sinfín de vicisitudes.

Olvidando por momentos que tenía una carrera, buscó trabajo de lo que pudo para conseguir algún ingreso. Mientras tanto, esperaba que el gobierno de su país aprobara que su familia le enviara algún dinero mensualmente para poder sobrevivir. Como muchos otros venezolanos, cuenta que tuvo que pelearlo duro con CADIVI, la Comisión de Administración de Divisas.

"Para ahorrar, compras productos de 2x1 o recurres a establecimientos con descuentos para estudiantes. Al cine sólo vas los miércoles, que es más barato, y cuando tienes que viajar utilizas las aerolíneas de bajo costo", señaló.

"Cuando tengo un mal día, recuerdo que vengo de muy lejos y cuánto me ha costado llegar hasta acá y me digo: “No me voy hasta que mi sueño se cumpla”. Palabra de un luchador.

"Evito ir a las tiendas si realmente no tengo necesidad de comprar ropa"

Gayelle Abona Keyi, 24 años

Málaga, ESPAÑA

Estudiante de Comercio Internacional en la Universidad de Málaga

Licenciada en Periodismo.

Gayelle se trasladó a Málaga a comienzos del curso para mejorar su conocimiento del castellano y cumplir con el semestre de intercambio que está previsto en la maestría de Lenguas Extranjeras Aplicadas al Comercio Internacional que realiza en la Universidad Rennes II (Francia).

Antes había estado en Bilbao, Barcelona, Madrid y Zaragoza, por lo que se considera una auténtica enamorada de España. “La gente es muy acogedora y abierta. Es un país diferente a Francia”, admitió.

Como estudiante que es, el dinero que tiene para sobrevivir es limitado. Por ello, Gayelle no duda en “hacer la compra sólo una vez al mes”, y siempre que puede, a inicios del mismo. Una de las cosas que más difícil le resulta es no gastar en ropa: "Evito ir a las tiendas si realmente no tengo necesidad de comprar ropa".

"¿Ahorrar? Basta renunciar a la privacidad, no ser muy exigente con la comida o prescindir de algunas comodidades"

Juan De Dios Aguirre, 26 años

Venecia, ITALIA

Licenciado en Comunicación Audiovisual

España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y ahora Italia. ¿Qué país no ha visitado este joven español? Juan es de los que piensa que la experiencia de vida en el extranjero es vital para el enriquecimiento personal.

"Londres es caro, pero está lleno de fabulosos supermercados en los que uno puede encontrar comida a punto de caducar a muy buen precio", recordó.

Otro de los gastos importantes de cualquier estudiante internacional en Londres son las clases de inglés. Pues bien, incluso en este campo hay trucos para ahorrar: "¡Hay clases gratuitas! Existen escuelas para desempleados en las que a coste cero o precios reducidos uno puede estudiar inglés".

"No fue fácil dejar a mi familia atrás pero los chilenos son una gente maravillosa y la adaptación fue menos problemática"

Marina Casado, 24 años

Santiago de Chile, CHILE

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas

"No fue nada fácil dejar a mis amigos y a mi familia atrás, pero los chilenos son una gente maravillosa y la adaptación fue menos traumática", detalló. Marina reconoce que le costó acostumbrarse al español hablado en Chile. La clave para la integración, según dijo, residió en trabar amistad con los chilenos y empaparse de la cultura y costumbres del país.

Aunque Chile puede resultar un país bastante asequible para el bolsillo de un europeo, para ahorrar costes, Marina se instaló en una residencia donde compartió habitación. Pese a la distancia no se olvidó de su familia y cuando había que llamar, esta joven encontró en la plataforma Skype su mejor aliada.

"Salir de fiesta en Santiago es más barato que en España. Además podía darme el capricho de cenar fuera puesto que había restaurantes de calidad a buenos precios", declaró. No muy grato recuerdo guarda Marina de ciertas personas que, según ella, intentaban cobrarle demás cuando se daban cuenta que era extranjera.

"El verdadero secreto es regatearlo absolutamente todo"

Jesús Gámiz, 27 años - Rocío Maresco, 27 años

Pekín, CHINA

Rocío es estudiante de posgrado en la Universidad de Pekín y Jesús trabaja como periodista para la Televisión Central de China (CCTV)

Jóvenes y sobradamente preparados. Después de casi un lustro de experiencia en los medios de comunicación en España, Jesús y Rocío hicieron las maletas para trasladarse a China.

Esta española reconoce que la vida allí es "barata": "El alquiler, aún siendo lo más caro, resulta asequible todavía cuando uno tiene euros". Uno de sus secretos es ahorrar tiempo y dinero acudiendo a diario al comedor de la universidad.

Gracias a sus enormes esfuerzos con el chino, Jesús ha conseguido trabajo en la versión española del canal CCTV chino.

La barrera idiomática es, sin duda alguna, la principal dificultad a la que se ha enfrentado esta pareja andaluza. Sin embargo, el contacto con españoles y europeos les ha hecho, según dicen, más llevaderos sus primeros meses en el país.

"Al principio vivía en la casa de los padres de mi novio y al mudarnos nos encontramos que el apartamento no tenía agua caliente"

Victoria Pérez, 30 años

Lima, PERÚ

Licenciada en Psicólogía

Sin relación alguna con Chile, de la noche a la mañana, esta joven española emprendió rumbo a Sudamérica para hacer un intercambio, mientras todavía estudiaba en la universidad en Málaga.

El amor la empujó hacia tierras sudamericanas cuando tenía 26 años. Inicialmente la idea era compartir apartamento con su pareja, pero la falta de trabajo y su difícil situación económica la obligaron a instalarse en casa de los padres de su novio.

“Pensaba que encontrar trabajo iba a ser fácil, pero nada más lejos de la realidad”, recalcó. Sólo después de un año, trabajando de esto y de lo otro, Victoria pudo mudarse y acabó en un lugar donde las comodidades brillaban por su ausencia: “Había cucarachas y arañas en cada esquina. Además la casa no tenía agua caliente”.

La comida en Lima es “superbarata” y es que por US$ 1,5 se puede disfrutar de un menú bastante completo. Victoria reconoce la “gran capacidad de supervivencia” de la gente en Sudamérica, algo de lo que, según dice, ha aprendido.

Siendo psicóloga en España, Victoria tuvo que adaptarse a una nueva realidad y ejerció inicialmente como maquilladora en cortometrajes y reportajes fotográficos. Paulatinamente, no sin mucho esfuerzo, fue progresando hasta trabajar de profesora en una universidad peruana. “Poco a poco fui creando trabajos que no existían, hasta llegar a aquel que realmente me hacía sentir bien. Imaginar es vivir un poco más felices”, señaló.

"Hasta no estar totalmente asentados practicamos varias rutinas para cortar gastos"

Catherine Boutet, 32 años - Lorenzo Castellanos, 33 años

Londres, INGLATERRA

Lorenzo es Contable y Catherine ha estudiado Recursos Humanos

Esta pareja de venezolanos reconoce que tuvo que dejar su país por cuestiones de “índole social”. Una buena organización y planificación les ha permitido contar con una “base económica sólida” para empezar su nueva vida en el Reino Unido. Sin embargo, tal y como reconoce Catherine, “hemos decidido practicar ciertas formas de ahorro”.

“Decidimos reducir el número de salidas semanales al cine así como la cantidad de veces que salimos a cenar fuera”, afirmó Catherine. Mientras, la afición por estar informado de Lorenzo se resintió un poco con su llegada a Londres: “Allí solía comprar periódicos a diario y ahora sólo me permito The Economist o Newsweek, una vez al mes”.

Cathy y Lorenzo son pareja y comparten un departamento. Cuando están en casa son más cuidadosos con los gastos. “Antes no nos preocupábamos tanto por la factura de la luz, pero ahora no dejamos las luces encendidas de una habitación en la que no estamos”, relató la joven de 32 años.

"La opción de ver fútbol y películas online es la mejor para ahorrar y no estar desactualizado"

Claudio Facchetti, 26 años

París, FRANCIA

Licenciado en Ingeniería Civil

Ya desde su estancia Erasmus (el programa de intercambio para estudiantes europeos) en Dinamarca , Claudio Facchetti sabía que pasaría más tiempo fuera de su país que dentro de él. Desde entonces, este joven nacido en Treviglio (Italia) ha alternado estancias en Londres y París como forma de complementar su formación lingüística y profesional.

Claudio experimenta cada día cómo es vivir en una de las ciudades más caras del mundo como es París. "Incluso teniendo una beca, raramente está tan bien pagada como para no tener que preocuparse por los gastos", apuntó.

Según él, el transporte es uno de los gastos semanales más elevados, así que "a veces uno tiene que optar por no pagar el billete". Las comidas son otro caballo de batalla y, según dice, la solución más fácil es recurrir a restaurantes de comida rápida.

Finalmente este joven italiano explicó que cuando hay que salir, prefiere acudir a fiestas que se celebran en casa de amigos que pagar por una discoteca.

"¿Pagar por internet? Hoy en día hay zonas wi-fi por todos lados"

Jacqueline Brixey, 22 años

Málaga, ESPAÑA

Licenciada en Periodismo

Gracias a su trabajo está contribuyendo a que más jóvenes españoles hablen inglés. Ante la falta de oportunidades laborales en el campo de la comunicación en su país natal, Estados Unidos, Jacqueline decidió probar fortuna en España como auxiliar de conversación en inglés en un instituto.

Internet es una necesidad actualmente, pero si uno es listo no tiene porque pagar la conexión. “Frecuentemente me conecto a internet a través del servicio wi-fi de cafeterías y la biblioteca local”, confesó.

Las llamadas por teléfono quedan limitadas a cuando es realmente necesario: “Intento mantener conversaciones cortas y comunicarme principalmente a través de mensajes de texto”, explicó.

Cuando toca comer, también trata de ahorrar: “Yo mismo me preparo un menú sano y barato que me permite tener energía la mayor parte del día”.

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