Acreditarse es garantía de calidad

Homologar los programas de posgrado a nivel internacional abre el espectro de las universidades y escuelas que los dictan. Son procesos complejos que pueden tardar años pero garantizan reconocimiento mundial.

Foto: Archivo Semana. Acreditarse propicia un ejercicio permanente de autocrítica en torno a las prácticas de cada programa. Foto: Archivo Semana. Acreditarse propicia un ejercicio permanente de autocrítica en torno a las prácticas de cada programa.

La oferta en materia de posgrados es cada vez mayor en el país y la cifra de 3.937 programas de este tipo es diciente. Por eso, para marcar la diferencia, entregarles valor agregado a los aspirantes y garantizar la calidad educativa, las Instituciones de Educación Superior que ofrecen esta formación han optado por adelantar internamente procesos de calidad en programas, capacitación a docentes y modernización de infraestructura, en busca de certificaciones internacionales que optimicen su nivel de competitividad.

El viceministro de Educación Superior, Gabriel Burgos, explica que en el país hay dos sistemas de acreditación: una obligatoria para programas de pregrado, realizada por el Consejo Nacional de Acreditación y avalada por el Ministerio de Educación, y otra de calidad, que es voluntaria y certifica programas o instituciones. En la actualidad el país cuenta con 20 instituciones, entre públicas y privadas, acreditadas en esta gestión de calidad.

Además, en el campo internacional hay una serie de instituciones de tipo privado como Sacs (Southern Association Of Colleges and Schools), la Aacsb (American Asembly of Colleges and Schools of Business), la Amba (Association of MBA) o Equis (European Quality Improvement System), que se encargan de acreditar en todo el mundo a las instituciones de educación superior que lo solicitan.

"La globalización y el cambio que se vive han implicado una gran movilidad de profesionales por muchos países. Hoy, un profesional en Colombia puede ser trasladado por una multinacional para trabajar en cualquier otro país, y por eso el reconocimiento u homologación de los títulos se estaba convirtiendo en un obstáculo. Ahora los países dan toda la credibilidad y reconocen títulos siempre y cuando tengan la certificación de estas entidades privadas", explica el viceministro Burgos.

Sin embargo, no basta solo con tener ganas de acreditarse, pues este es un proceso que resulta complejo y, para una universidad, puede tomar años ser avalada internacionalmente. Ciro Gómez, director del MBA del Inalde, advierte que en el país ha crecido la inquietud por acreditarse. "Recibir una certificación internacional es un proceso dispendioso, porque no hay formatos por país sino universales, y las escuelas reciben varias visitas para ver si amerita el estudio de cada caso", señala.

La tarea adelantada por las entidades que certifican consiste en analizar la calidad de cada posgrado, admitiendo que no todos los programas o escuelas son iguales, aunque examinando con la misma exigencia y rigor que cada interesado cumpla los estándares mundiales.

Daniel Velásquez, gerente de Incae, admite que estos procesos requieren de inversiones en la capacitación y contratación de docentes, pues para cumplir con dichos requisitos de medición, los educadores deben tener doctorados realizados en el exterior. "Son procesos que hay que enfrentar para garantizar la vinculación de más estudiantes. Por ejemplo, sirven para descartar algunos estudios que son ofrecidos como MBA y que en realidad no lo son".

Sin duda, asumir este reto es una tarea que mejora la formación avanzada en el país por varios factores. Un vocero de la Escuela de Ingeniería de Antioquia avala esta teoría y señala que acreditarse propicia un ejercicio permanente de autocrítica en torno a las prácticas de cada programa. "Se fortalecen las relaciones interinstitucionales con otras entidades y programas acreditados; se establecen más convenios globales y les permite a los estudiantes mayor facilidad para el acceso a financiaciones, apoyos y becas, entre otros beneficios".

Precisamente, por todas estas ventajas competitivas, es que estos procesos pueden tardar años para las entidades que hasta ahora se interesan en hacerlo. Jorge Enrique Silva, rector de la Escuela de Administración de Negocios, señala que, en su caso, fue un trámite que "tardó años e implicó esfuerzos", y que en la actualidad es más sencillo de mantener pues la escuela ha estructurado un modelo de desarrollo educativo "reconocido a nivel internacional".

El viceministro Burgos explica que para facilitarles este proceso a las universidades en Colombia, desde el año pasado el Ministerio y el Consejo Nacional de Acreditación establecieron una certificación en posgrados, trámite que hasta ahora empieza, pero que ya ha recibido las primeras solicitudes. "Con esta homologación local y oficial, luego será más sencillo que estas instituciones hagan el proceso ante los organismos internacionales".

Ante este panorama, es claro que el país avanza en materia de calidad de los posgrados ofrecidos. Hoy, la acreditación internacional se convierte en una tarea obligatoria para permitir la globalización y el acceso de los colombianos a más mercados laborales en el mundo.

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