¿Para qué usan los colombianos sus tarjetas de crédito?

De nuevo, la Superfinanciera reveló los resultados del sistema financiero colombiano, pero una mirada a estos datos indica el comportamiento de endeudamiento de los ciudadanos.

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En muchas ocasiones, tener en el bolsillo una tarjeta de crédito es una oportunidad. Haciendo un uso inteligente de este medio de pago se pueden financiar algunas cosas que son importantes tener en el hogar, como la nevera para preservar mejor los alimentos, comprar un equipo portátil de cómputo para hacer las obligaciones diarias o para dejarlo en la casa, por si alguien necesita hacer uso de él. También abre la posibilidad de iniciar una vida crediticia y, cuando las finanzas son sanas, mejora el puntaje crediticio del consumidor financiero (como se le dice técnicamente), con lo cual sale mejor rankeado, por así decirlo, cuando se presenta como candidato para un préstamo de consumo, un crédito de vivienda o un leasing.

Del lado contrario, están las personas cuyo mayor mal, donde viven un verdadero ‘infierno’ en vida, es precisamente por hacer un uso irresponsable del dinero plástico. Utilizan los topes máximos para hacer avances con la tarjeta, salen de rumba y pagan la cuenta a un plazo de 36 meses (es decir, lo que gastaron en una noche lo duran pagando 3 años, con intereses altísimos) y comienzan los problemas con la vida crediticia, se daña la calificación de riesgo de una persona y termina sobreendeudado y lamentando el día que recibió la primera tarjeta.

Quizá tienen una parte de razón. Al menos si se miran las cifras reveladas por la Superintendencia Financiera en su informe de noviembre de 2016 de Actualidad del Sistema Financiero Colombiano, donde se afirma que la cartera de consumo tuvo un crecimiento real anual de 6,55%, con lo cual el saldo para este indicador que manejan en los bancos y demás establecimientos de crédito se situó en $112,2 billones, con un crecimiento de $1,8 billones por encima del valor observado para el mes anterior.

Los desembolsos de estos créditos por el concepto de las tarjetas fueron superiores en $119.900 millones a los del mes anterior. La tasa de interés promedio para la modalidad de consumo fue de 25%, con un incremento de 33 puntos básicos frente al observado en octubre. En detalle, se puede observar que en las billeteras, bolsos, carteras y escondidas en un rincón del cajón de la mesa de noche hay un total de 14.663.940 tarjetas de crédito en todo el país vigentes. En noviembre se reportaron 366.558 tarjetas vigentes dentro de ese mes, 242,515 fueron canceladas y 1.840.013 resultaron bloqueadas temporalmente.

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Estos datos llaman la atención, especialmente al revisar el saldo de las compras y avances que se hacen las tarjetas en el territorio nacional, como en el exterior. En compras en el territorio nacional se realizaron 16.873.574 que sumaron un monto de $3,7 billones, mientras que se hicieron 3.017.691 avances por un valor de $1,34 billones. A su vez, en el exterior se realizaron 4.942.418 compras, por un monto de $711.802 millones, y para el caso de avances se realizaron 14.636 operaciones por un monto de $7.516 millones de pesos. La franquicia de tarjetas Tuya es la que ocupa el primer lugar de plásticos en circulación, con un total de 2.369.988 unidades, seguidos por Colpatria, con 2.338.188; de tercero figura Bancolombia con 1.937.987 tarjetas y el que menos tiene es Coopcentral, con solo 4.722 tarjetas en circulación.

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¿Qué debe hacer con sus tarjetas?

Como dijimos al comienzo, si usted es cliente del sistema financiero, no importa la cantidad de productos que tenga, mientras sus ingresos lo puedan resistir y le dé un uso inteligente a cosas, como por ejemplo las tarjetas. Ellas están ahí para una necesidad muy puntual, para sacarlo de un apuro de último momento y también para colaborarle con su vida crediticia. Por eso, al utilizarlas tenga en cuenta lo siguiente:

-No las deje llegar hasta el tope del cupo aprobado: manténgalas en un nivel racional de gasto.

-No las use para avances: este es un préstamo rotativo, donde las personas llegan a pagar los intereses más altos permitidos, sin que excedan la usura.

-Reclame los puntos: las compras generan millas de viajero frecuente, o puntos para cambiarlos por regalos o promociones que manejan los bancos con sus alianzas comerciales.

-Si no pidió aumento de cupo y se lo dan, rechácelo: usted puede que de un día para otro aparece que su tarjeta tiene más cupo sin haberlo solicitado. Si es una persona poco amiga de estas estrategias comerciales, llame a su banco y diga que desea reversar ese cupo y que le den el valor original. Al aceptarlo usted tiene allí una provocación y además puede que termine afectando su historial crediticio, por tener aprobaciones de cupo superiores a su capacidad de pago.

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