Faltan 3,4 millones de personas para cumplir la meta de inclusión financiera en 2018

Así lo indica un informe de la Asobancaria, donde señala que hace falta ofrecer más productos y servicios a la población de estratos 1, 2 y 3.

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Pese a que la reforma tributaria mantuvo el impuesto del 4 por 1.000 a las transacciones con los bancos, lo cual pone una traba en el proceso de bancarización, como han expresado los distintos actores financieros, hay posibilidades de llegar a la población con menor acceso a recursos económicos y lograr la meta de 2018 en materia de inclusión financiera: que el 84% de la población adulta tenga al menos un producto financiero.

Para eso resulta fundamental diseñar estrategias de inclusión que tomen en consideración las características y necesidades de los estratos medios y bajos, en particular las relacionadas con costos y valor agregado de los productos y servicios financieros, pues allí reside la mayor parte del potencial de la población objetivo, dice la Asobancaria en su más reciente reporte ‘Semana Económica’.

Es que el país necesita soluciones más económicas de acceso a la banca local. En la actualidad, según el último reporte de Actualidad del Sistema Financiero elaborado por la Superintendencia Financiera de Colombia, la gran mayoría de clientes que tienen una cuenta de ahorros tienen un  saldo inferior a 5 salarios mínimos mensuales, equivalentes hoy a $3.678.000.

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Una posibilidad está en el desarrollo de tecnologías digitales las cuales se convierten en un aliado estratégico para lograr una mayor inclusión financiera. Según el Center for Financial Inclusion, estas ofrecen acceso omnipresente, bajos costos, altos niveles de seguridad y mejoras en la productividad. Según la información de la Encuesta de Demanda de inclusión financiera de la Banca las Oportunidades de 2015, el 24% de la población colombiana perteneciente al estrato uno tiene al menos una cuenta de ahorro, un porcentaje que asciende a 47% en el estrato dos, a 52% en el estrato tres, 66% en el cuatro, a cerca de 74% en el estrato cinco y a un 64% en el estrato seis.

“Extrapolando estos resultados de cuentas de ahorro a la tenencia de al menos un producto financiero (teniendo en cuenta que es el producto más masivo en el mercado colombiano), se plantean dos escenarios alternativos que permitirían cumplir con la meta de inclusión financiera para 2018. Un primer escenario plantea incluir financieramente a las personas de todos los estratos, de manera que alcancen el nivel de acceso de las personas pertenecientes al estrato inmediatamente superior. Según esto, para lograr la meta del PND se debería lograr que cerca de 900 mil personas del estrato uno accedan a algún producto financiero, 1,2 millones de personas del estrato dos, un poco menos de 900 mil del estrato tres, aproximadamente 300 mil personas del estrato cuatro, y 63 mil tanto en el estrato cinco como en el seis”, explica la Asobancaria.

De otro lado, un escenario alternativo sugiere que el foco de inclusión recaiga en el estrato tres, pasando de un porcentaje de tenencia de cuentas de ahorro de 52% al 82% en 2018. De acuerdo con esto, sería necesario incluir más de 2,6 millones de personas del estrato tres, 294 mil de estrato uno, 407 mil del estrato dos, cerca de 80 mil del estrato cuatro, aproximadamente 20 mil del cinco, y 16 mil del estrato seis.

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Estas cifras revelan los enormes desafíos que representa avanzar en los niveles de bancarización hacia la meta del 84% propuesta en el PND de cara al 2018, por lo que resulta fundamental diseñar estrategias de inclusión que tomen en consideración las características y necesidades de los estratos medios y bajos, en particular las relacionadas con costos y valor agregado de los productos y servicios financieros, pues allí reside la mayor parte del potencial de la población objetivo.

Los retos

Según el gremio, lograr que se concreten las oportunidades que promete la banca digital plantea varios retos claves para articular las iniciativas de los actores involucrados. En primer lugar, es indispensable que el sector público garantice que la regulación mantenga un balance entre los nuevos requerimientos del mercado, la estabilidad del sistema y la protección a los consumidores. En particular, es fundamental asegurar los principios de internet abierto y de neutralidad de la red para las aplicaciones del sistema, que hacen posible que las aplicaciones bancarias puedan utilizarse con la mayor eficiencia y velocidad.

En segunda instancia, es preciso mejorar la infraestructura digital del país y facilitar el acceso de la población a los teléfonos inteligentes y a las tabletas. Para ello, se debe asegurar el acceso a redes de telecomunicaciones y conectividad móvil, ya que sin esto es muy poco lo que el mercado puede lograr para llegar a toda la población excluida. En el segundo trimestre de 2016, el número de abonados al servicio de telefonía móvil en Colombia ascendió a casi 58 millones, revelando un índice de penetración del 118,8%, lo que representa un crecimiento promedio de 3,5% desde el 2010, año en el que el índice alcanzó el 97,7%. Para el caso del Internet Móvil, al término del segundo trimestre de 2016 se contabilizaron un total de 8.6 millones de suscriptores, presentando un crecimiento de 7,4% con respecto al primer trimestre de 2015 y revelando un índice de penetración de 17,7%

La banca tradicional y los nuevos jugadores se enfrentan al desafío de innovar competitivamente y establecer asociaciones constructivas que permitan la creación de soluciones interoperables que faciliten el uso entre los consumidores. A su vez, la banca tradicional debe prepararse para responder a la nueva demanda de manera eficiente, pues los nuevos nativos digitales serán los consumidores del futuro.

Frente a los consumidores, es clave llenar los vacíos de educación financiera y superar ciertos miedos respecto al uso de la tecnología en sus productos financieros, pues de esta manera se podría reducir la brecha entre el acceso y el uso efectivo de éstos. Según una investigación de la Comisión de Regulación de las Comunicaciones , la realización de llamadas telefónicas es el primer uso que los colombianos mayores de 18 años y usuarios de los servicios móviles dan a su equipo celular, seguido del envío de mensajes por chat y el acceso a redes sociales, con un 79%, 78% y 66% respectivamente. Llama la atención que solo el 12% de los consumidores lleven a cabo transacciones bancarias desde su celular.

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