¿Vale la pena la tableta india de US$60?

India lanzó recientemente la Aakash, una tableta con pantalla táctil que, con un precio de US$60, es la más barata del mundo.

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En esta época en la que las tabletas están tan de moda, uno pensaría que una que se vende a un precio tan bajo provocaría largas colas en las tiendas o, al menos, entusiasmaría a los columnistas especializados en tecnología.

Pero esta barata tableta india no tuvo en su lanzamiento una recepción muy entusiasta.

Cuando fue anunciado por primera vez el prototipo de la Aakash, este resultó no ser más que un disco de memoria demasiado grande. Su antecesora, la Simputer, fue un fracaso y desapareció.

La nueva tableta nació bajo el nombre de Sakshat, con un precio subsidiado para los estudiantes de US$35. Para el público en general, el aparato se llama Aakash y costará unas 2.999 rupias (US$62).

No esperaba demasiado de la tableta cuando la saqué de la caja, pero me sorprendió agradablemente.

No se trata de otro mal prototipo de tableta. Es una unidad completamente producida, empacada y con un buen acabado de fábrica.

Me gustó su tamaño casi de bolsillo y su peso, que me recordaron a la Samsung Galaxy de 7 pulgadas, una tableta Android muy capaz y minusvalorada que desapareció prematuramente.

Pero hasta ahí llegan las similitudes con la tableta de Samsung.

La Aakash no puede encenderse hasta que haya sido cargada al menos durante cinco minutos.

Estamos bastante acostumbrados a productos que se pueden utilizar nada más ser sacados de su caja. Pero la batería de esta tableta no parece aguantar cargada durante mucho tiempo, incluso estando apagada (debería haber venido cargada de fábrica para poder ser probada).

Sentimientos encontrados

Mi primera acción en la pantalla de la tableta, al utilizar la tecla de desbloqueo del sistema Android, mostró las limitaciones de su tecnología de visualización.

Para recortar gastos, la Aakash utiliza una pantalla táctil resistiva y no una capacitiva, que ahora son más comunes.

Las resistivas cuentan con un revestimiento sensible a la presión y funcionan mejor con un puntero que con el dedo. La sensibilidad de la pantalla de la Aakash es más lenta de lo que estamos acostumbrados hoy en día (las pantallas resisitivas pueden ser muy precisas pero eso no suele ser así en los modelos baratos).

La Aakash tiene una memoria de 256MB y 2GB de almacenamiento (las tabletas hoy en día tienen un mínimo de memoria de 512MB y un almacenamiento de 16GB).

En su versión básica la Aakash cuenta con tecnología inalámbrica Wi-Fi.

Lo que han añadido que no tienen otras tabletas de gama media son dos tomas USB. Tengo sentimientos encontrados sobre esta característica única en el mundo de las tabletas.

La toma USB te permite utilizar una memoria portátil barata, pero tener ese dispositivo saliendo de la parte superior de una pequeña tableta puede hacerla incomoda de transportar. Además ¿eran necesarias dos tomas?

La ranura para las tarjetas de memoria SD con la que cuenta la Aakash es algo positivo que echo en falta en el iPad de Apple.

¿Y que hay de cierto en la etiqueta que dice "Fabricada en India"?

¿Fabricada en India?

La Aakash es ensamblada en la factoría de la compañía DataWinds en Hyderabad. La planta tiene capacidad para producir unas 2.000 unidades al mes, que eventualmente podrían llegar a las 100.000.

Como era de esperar en esta era global, muchos componentes de la tableta provienen de diversas partes del mundo. Intentar fabricarlo todo en un solo país -sea India o EE.UU.- sería una tontería. Cerca de una décima parte de los componentes de la Aakash se fabrican localmente.

El diseño (incluyendo las tomas USB), la integración y las pruebas del aparato probablemente son indios. No se trata de algo trivial.

Si se es un usuario del sistema Android, se echa de menos el Mercado Android, donde normalmente se compran y descargan las aplicaciones, igual que sucede con la Tienda Apple.

En cambio, la Aakash cuenta con GetJar, un servicio algo limitado que vende aplicaciones para teléfonos.

Las especificaciones de gama baja de la tableta son probablemente una buena razón para limitar las funcionalidades y las aplicaciones. Pero quitar el Mercado Android significa no tener acceso a las cientos de miles de aplicaciones para tabletas Android que existen.

Algunas de las razones para ello podrían ser evitar que los estudiantes que utilizan la Aakash se distraigan y que el sistema se ralentice hasta convertirse en inutilizable.

Todo esto sería irrelevante si la tableta ya contara con un buen contenido educacional.

Largo camino

Es cierto que fabricar una tableta de US$60 ha requerido mucho trabajo y cierta innovación.

Pero todavía queda un largo camino para crear un aparato exitoso que pueda cambiar la educación en India. Faltan todavía muchas piezas para completar el rompecabezas.

Como han demostrado la Simputer india y otras tabletas que intentan emular a la iPad , no se trata tan solo del hardware.

Un buen hardware es imprescindible, pero lo que realmente es necesario son las aplicaciones y el ecosistema del contenido.

Mientras continúa el curso de los acontecimientos, el mundo seguirá adelante con mejores tabletas que dejarán atrás a la Aakash.

Y aunque me gusta su tamaño de 7 pulgadas por su portabilidad, los estudiantes la encontrarán menos práctica que una tableta de 10 pulgadas para utilizar las aplicaciones educacionales. Pero es cierto que eso costaría más.

La batería está hecha para durar tres horas, aunque cuando la probamos resistió poco más de dos horas. Además, la Aakash se calienta con su uso, lo que significa que parte de la batería se desvanece en forma de calor.

Así que probablemente cualquier estudiante que la utilice necesitará un enchufe en su escritorio y no parece que eso sea factible. Dejar que se cargue en áreas comunes no es práctico, por diversas razones.

Probablemente el mayor desafío para la Aakash será no quedarse atrás. Eso es lo que acabó con la Simputer. Más allá del problema de las aplicaciones, para cuando la tableta haya sido puesta a prueba, habrá surgido una nueva generación de computadoras portátiles.

Es por ello no tienen mucho sentido emplear todo este tiempo y esfuerzo en un producto como este "Fabricado en India".

Así que, ¿qué otro aparato podría haber subsidiado el gobierno indio? Yo hubiera apostado por un netbook estándar o un lector e-book muy barato que acceda instantáneamente a contenido que ya esté listo.

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