¡Pilas con las redes WiFi abiertas!

Aunque nadie puede negar las ventajas que una ciudad tenga lugares con conexión a Internet inalámbrica gratuita en diferentes locaciones para mejorar la brecha digital y acercar el acceso a Internet a la población en general, esta “libertad” también trae consigo una serie de riesgos de seguridad informática.

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Para los usuarios de estas redes, adentrarse en estos espacios libres conlleva el peligro de ser víctimas de un robo de información, un fraude informático o de algún ciberataque de phishing y malware, entre otros. Sin embargo, estas conexiones WiFi abiertas sirven como espacios desde los cuales los ciberdelincuentes pueden cometer delitos sin temor a ser descubiertos o rastreados. Y esto también se aplica a las redes WiFi privadas que no están protegidas por una contraseña.

“Asegurar la red WiFi es mucho más importante de lo que la gente piensa. El riesgo no es solamente que algún vecino se cuelgue de nuestra red y esta se vuelva mucho más lenta, sino que un delincuente podría meterse a la red y –además de amenazar nuestra información y dispositivos conectados a ella– desde allí podría cometer toda clase de delitos, involucrándonos en su fechoría. Cuando los investigadores rastreen a ese maleante, adonde llegarán será a la puerta de nuestra casa, y tendremos que enfrentar muchos problemas simplemente por no haber cerrado la red”, afirma Andrés Velázquez, Presidente y Fundador de MaTTica, primer laboratorio de Cómputo Forense en América Latina.

De acuerdo con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones existen más de 5 millones de hogares con conexión a internet en Colombia, de las cuales, las suscripciones a Internet Banda Ancha el 61.2% es internet fijo y el 38.8% a internet móvil.
 
“Parece difícil de creer, pero dejar abierto nuestro WiFi podría significar que legalmente ‘incitando al delito’, ya que ofrecemos una puerta abierta, y nuestro permiso, para que cualquiera pueda cometer cibercrímenes sin ningún inconveniente”, especifica Andrés Velázquez.

Ante esta situación, el Presidente y Fundador de MaTTica contó algunos consejos sencillos y útiles para evitar ser parte de un delito cibernético sin darse cuenta:

1.   Evite las conexiones públicas. Pese a la comodidad de conectarse en un lugar público (plazas, parques, aeropuertos, cafeterías, etc.), hay que tratar de evitar navegar por internet a través de las redes públicas abiertas. Si tiene una emergencia, es mejor usar un cibercafé. Y no olvide usar contraseñas seguras, evite visitar páginas desconocidas en internet y no siga enlaces que lleguen por correo o mensajería instantánea.

2.   Proteja su información. Si no puede evitar conectarse en un lugar público, asegúrese de tener sus datos protegidos, no sólo por contraseña, sino también con programas de cifrado y antivirus debidamente actualizados.

3.   Asegure su red WiFi. Desde el momento en que tenga una conexión de internet inalámbrica, protéjala con una contraseña que no sea la de fábrica o un simple “1234”. Las contraseñas que combinan letras (en mayúsculas y minúsculas) y números son las que funcionan mejor. Además, puede incluir en su computadora alguna herramienta básica de monitoreo en red que le permita saber qué dispositivos están conectados a su WiFi.

4.   No comparta su contraseña. Finalmente, evite compartir contraseñas con amigos o vecinos, pues no sabe el uso que le darán a su red.

Con estos sencillos consejos podrá evitar que su conexión sea utilizada para cometer un ilícito, y ahorrarse muchos dolores de cabeza.

“Basta ponerle obstáculos a los ciberdelincuentes, para reducir la probabilidad de usar nuestra red para un crimen. Es como sucede con los ladrones: será más difícil que nos roben si cerramos la puerta de nuestra casa que si la dejamos abierta de par en par”, finalizó Andrés Velázquez.

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