En 2011, la cifra se elevó a más del doble. Y hasta las estimaciones más conservadoras de la firma estadounidense de investigación del mercado de tecnologías, Gartner, pronostican un nuevo crecimiento para este año, hasta más de 170 mil millones de dólares.
Entre las diversas tecnologías disponibles en el mercado, el pago vía SMS ocupa actualmente el número uno en la preferencia de los usuarios.
Las mayores sumas se transfieren de esta manera en África, Medio Oriente y Asia, donde el empleo de teléfonos móviles está relativamente extendido, pero no abundan las sucursales bancarias. Especialmente bien marcha el negocio con las transferencias de dinero vía SMS en Kenya y Filipinas.
Sin embargo, esta especie de “fiebre” por el nuevo método de pago no acaba de cuajar. En América del Norte y Europa el negocio se ha estancado, puesto que pagar usando el teléfono móvil es, en estas regiones, sólo una posibilidad entre muchas otras.
Ni las tarjetas de débito, ni las de crédito, ni los servicios bancarios en línea han logrado convertir el dinero en efectivo en una reliquia del pasado. No obstante, Volker Briegleb de la revista de informática c't está complemente seguro: "En los pagos móviles, ahí es donde está el futuro".
Sin punto de giro en Occidente
Entretanto, ha aparecido incluso la tecnología más apropiada para satisfacer al más escéptico de los clientes potenciales, o al menos así la promocionan sus defensores: "NFC", Near Field Communication.
Primero Google y luego también Microsoft se han sumado ya a la carrera por la introducción a gran escala de este método de pago, al otro lado del Atlántico. Así que ahora la alemana Telekom, en cooperación con la compañía de tarjetas de crédito MasterCard, quiere impulsar el fenómeno en Alemania y en Europa.
NFC funciona incluso de forma más sencilla que el procedimiento vía SMS. En el teléfono móvil se hayan guardados todos los datos bancarios –números de cuentas, datos de las tarjetas de débito y crédito para las que hasta momento se usan diferentes tarjetas con chip, entre otros. Este concepto se conoce como "mobile wallet", o sea, "billetera móvil".
En la caja, el usuario debe proveer una clave de seguridad, seleccionar desde qué cuenta quiere pagar y pasar el teléfono frente al lector electrónico. Eso es todo. Los importes inferiores a 25 euros serán descontados directamente. Para disponer de mayores cantidades será necesario introducir una segunda clave de seguridad.