¡Música pirata!

La industria de la música sufre grandes pérdidas a manos de los piratas de internet y las copias con quemadores domésticos. Pero estos no son los únicos culpables.

La música está al alcance de todos en la web y eso la hace vulnerable a la copia. La música está al alcance de todos en la web y eso la hace vulnerable a la copia.
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DW

Pero no toda la culpa la tiene el consumidor. La misma industria discográfica no ha sido capaz de establecer un sistema de ventas en internet que sea atractivo para el cliente. Amén de los altos precios que tienen muchos CDs.

Una industria en aprietos.

La música ya no se compra, se copia. Este parece ser el lema de algunos megalómanos de hoy. No sin razón, la industria de la música pasa por una de las peores crisis de su historia.

Las causas de la crisis son conocidas: por una parte, son cada vez más los internautas que bajan su canciones preferidas de la red y, por la otra, el número de personas que poseen un quemador de sonido para uso doméstico es cada vez más grande.

Hace por ejemplo diez años, fueron más los CDs quemados que los vendidos. El director de la Asociación alemana de Fonografía, Gerd Gebhard, calcula que la industria está perdiendo una tercera parte de sus transacciones.

El mea culpa de la industria

Un experto musical como Reinhold Reising, por ejemplo, afirma que "al fin y al cabo existen otras causas de la miseria del sector discográfico". Reising cree que se está dando un cambio en el tipo de ocupaciones de la juventud.

"Mientras antes la gente llegaba a casa y ponía un disco para relajarse, los jóvenes de hoy prenden el computador".

Según Reising, además, la gente compra menos música porque la oferta de canales televisivos musicales es enorme y resalta que "muchos chicos modernos tienen la tele todo el día sintonizada en canales como VIVA o MTV".

La invasión musical de los espacios públicos y las tiendas es, para colmo de males, cada vez más fuerte. "Así que si escuchas los hits del momento por donde quiera que vayas, pues no necesitas comprarlos!"

Pero esto no es todo. Siguiendo el olor del dinero, los magnates de la música se dedicaron en los últimos años a mitificar a unas pocas estrellas y desdeñaron mucho tiempo el trabajo de nuevos cantantes y bandas.

La reanimación de la industria discográfica tendrá entonces que empezar por casa, en las oficinas de los creadores, buscadores y fomentadores de nuevos talentos. Así que... ¡Música maestro!

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