Los números a veces mienten

Las matemáticas son una ciencia exacta, el problema es cuando las cifras son mal interpretadas.

Archivo Semana Archivo Semana
;
BBC

Hace poco tuve la suerte de asistir a una charla sobre la importancia de los números en la comprensión y redacción de las noticias.

Con tantas historias últimamente sobre deudas, déficits, bancarrotas y presupuestos, la clase me pareció muy actual y pertinente.

Aunque las matemáticas sean una ciencia exacta y las operaciones arrojen resultados únicos, es increíble como muchas veces las cifras pueden ser manipuladas o mal interpretadas generando información incorrecta.

Para el disertante, el periodista y autor Michael Blastland, los seres humanos somos muy vulnerable al poder de los números y de los patrones porque hemos evolucionado para ser muy buenos en escoger los patrones, pero muy malos para interpretar los detalles, en este caso las cifras.

La capacidad de los primeros seres humanos en comprender que los patrones de luz entre los arbustos podían ser las rayas de un tigre fue clave para la supervivencia de la especie humana. Era mejor correr, incluso si se estaba equivocado, que quedarse a deliberar y ser devorados. Como resultado, estamos a menudo equivocados y corremos el riesgo de ser engañados, o sea seguimos corriendo siempre, incluso cuando no hay tigres en la maleza.

La cifras en general, cuando se las presenta fuera de contexto o sin la información necesaria, pueden parecer que respaldan cualquier argumento sensacionalista.

Los números grandes son los que mas problemas suelen causar. El consejo es llevarlos a su mínima expresión.

Por ejemplo, si el gobierno británico anuncia que va a realizar un gasto social anual de 3.120 millones de libras aunque parezca a simple vista mucho dinero si hacemos todas las cuentas necesarias no daremos cuenta que, con una población de 60 millones de personas y 52 semanas en el año, la inversión real es de una libra por persona por semana.

Los porcentajes también pueden resultar engañosos, y no siempre tiene que haber una mala intención detrás de quien los presenta, a menudo se trata de errores de interpretación.

El expositor puso el ejemplo de un informe de 2002 que hablaba de un incremento del 6% en el riesgo de contraer cáncer de mama en las mujeres que bebían al menos una copa de alcohol diaria.

Lo que el informe no decía era que normalmente existe un riesgo del 9% de contraer cáncer de mama antes de cumplir los 80 años en todas las mujeres. El 6% de aumento en las mujeres que beben era sobre ese 9%, o sea un 0,54%, un porcentaje bastante bajo y que no hubiera causado la alarma que generó el informe original en la manera en que fue presentado.

Aunque muchas veces pensemos que los promedios nos pintan un panorama aproximado de la realidad, muchísimas veces están alejados de la realidad y terminan sin representar a nadie.

Pensemos que solamente hace falta que haya una sola persona con una pierna para que el promedio de piernas de toda la población sea inferior a dos. Este ejemplo parece muy obvio, pero hay políticos, relacinistas públicos, economistas y un montón de gente experta en manipular promedios.

Y por último, hay que estar bien atentos a los sondeos, aunque pueden ser muy útiles, también pueden omitir algunos factores o pueden ser muy pequeños por lo tanto más susceptibles a errores.

El consejo final no es desechar cualquier noticia o estudio que contenga cifras, sino hacer una pausa, y tratar de ponerla en su debido contexto, aunque nos lleve un poco más de tiempo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.