Los Beverly Rolos

Bogotá es una ciudad cada vez más cara, según lo muestran sondeos internacionales, y es solo superada por las urbes brasileñas. Vivienda, ropa y transporte son los rubros que la vuelven más costosa.

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Bogotá está por las nubes. Y no solo porque está ubicada ‘2.600 metros más cerca de las estrellas’; también porque en los últimos años muchos de sus productos y servicios se han encarecido, según lo indican las clasificaciones internacionales de la consultora Mercer y el famoso índice Big Mac.

Los dos rankings señalan que en América Latina las únicas ciudades donde el costo de vida es mayor que en Bogotá son las brasileñas, y que la capital colombiana es más onerosa que, por ejemplo, una ciudad más desarrollada como Santiago de Chile.

Una pareja de empresarios italianos, un banquero peruano y una periodista mexicana, además de ser extranjeros y vivir en Bogotá, coinciden con esta percepción. “Acabo de comprar por $800 millones un apartamento de 250 m2, en Rosales. Con esa plata en Santiago vivía en una casa mucho más grande y hasta con piscina”, dice el banquero, quien tiene medidas las diferencias de precios y no duda en asegurar que en Bogotá la vivienda está 30% más cara que en Lima y 40% más que en Santiago, las dos ciudades donde vivió anteriormente.

La misma queja la comparte la periodista mexicana, quien paga un arriendo de $1 millón por un apartamento de 45 m2 en el Chicó y dice que por el mismo precio tendría un espacio de 80 metros en su ciudad y en idéntico tipo de barrio.

“La ropa y los restaurantes buenos son imposibles. Lo que hacen muchos de nuestros conocidos es que compran cuando salen del país porque les sale más barato”, se lamentan los italianos.

Aunque las cifras del Dane muestran que Bogotá no está entre las ciudades donde más varían los precios, es innegable que es más costoso vivir en la capital que en una ciudad intermedia. Sin embargo, la novedad está en que también es más cara que otras urbes latinoamericanas, como Ciudad de México o la vecina Panamá.

En el más reciente ranking de Mercer sobre las ciudades más caras para vivir, entre 200 urbes, Bogotá ocupó el puesto 63, mientras México quedó en el 148. El índice Big Mac de 2012 muestra que en Colombia una hamburguesa de las mismas características vale US$4,54, mientras en Estados Unidos cuesta US$4,20 y en Chile US$4,05.

Igualmente, en el ranking que lleva la página de comparación de precios Expatistan.com (que funciona al estilo de Wikipedia, pues son los usuarios de cada ciudad quienes actualizan los precios), Bogotá supera a todas las principales ciudades de la región.

Impuestos y subsidios

Luis Fernando Higuera, gerente de Mercer en Colombia, explica que estos escalafones los usan las empresas que trasladan ejecutivos a diferentes países para establecer una compensación adecuada y, como se asume que estos profesionales van a las mejores zonas de cada ciudad, los ítems que se comparan son los de más alta calidad o los que en Bogotá se encuentran en estrato seis.

Justo en este nivel, lo más caro de Bogotá es la vivienda. Según datos de Expatistan y cálculos de Dinero, el pago de servicios públicos en un apartamento de 85 m2 es 59% más caro que el promedio de las principales ciudades latinoamericanas y los arriendos 36% más costosos.

Es bien sabido que los carros en Colombia son caros y los de gama alta, que usan los extranjeros, mucho más. Ni qué decir de los artículos de lujo como perfumes o ropa de marca, que son mucho más costosos, así sean fabricados en el país (como jeans de marca).

Las explicaciones para los altos costos son varias y van desde la falta de terrenos para construir nueva vivienda en barrios de ingresos altos, hasta el costo de los materiales de construcción, pues este tipo de inmuebles tienen acabados de lujo. Otro tema que estaría impulsando los precios de la vivienda son justamente los extranjeros que se mudan al país (no en vano se están expidiendo 35.000 visas anuales). “Llegan con efectivo, compran y pagan muy bien”, dice una agente inmobiliaria.

Por el lado de los servicios públicos, los estrato cinco y seis deben subsidiar a los más bajos y eso hace que aunque no abran una llave o enciendan un bombillo, el cargo fijo y el pago mínimo sean altos.

En lo que se refiere a los carros, el tema son los impuestos, pues con todo y revaluación siguen siendo mucho más caros que en el vecindario, mientras que el transporte público es costoso porque, en el caso de Bogotá, la infraestructura apenas se está construyendo y la que ya está hecha está en reparación. Un pasaje en Transmilenio vale $1.750, en tanto que un boleto de metro en México o en Buenos Aires sale por $500.

En lo que respecta a la ropa de marca los precios también son altos por los elevados aranceles que se pagan (18%) y con los cuales se busca proteger la industria nacional de confecciones. Comer en restaurantes, según Expatistan, es 14% más caro que el promedio de las otras ciudades de la región. Una comida para dos en un restaurante italiano, con vino incluido, acá vale cerca de $113.000, mientras en Buenos Aires sale por $95.000.

En la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica (Acodres) explican que los restaurantes bogotanos de gama alta cuestan más por la rigidez de los costos laborales, los precios de la finca raíz y su constante mejoría, pues su calidad es cada vez más alta.

Por su parte, Adriana Suárez, directora de Invest in Bogotá, la agencia de promoción de la inversión, piensa que esos precios no le restan competitividad a la ciudad, pues otros que sí son claves para los inversionistas siguen atractivos, como el de alquiler de una oficina (inferior al de Buenos Aires) o los costos laborales (menores que en Caracas y Buenos Aires).

Otra explicación para el alto costo de vida de Bogotá, es que es una ciudad cada vez más desarrollada y cosmopolita y que estar en un buen vividero no es gratis. Por eso, aunque la pareja italiana, el banquero peruano y la periodista mexicana se quejan, viven contentos entre los rolos.

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