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El hombre que cobró por el tiempo que le hacen perder las llamadas de mercadeo. Richard Herman se sintió acosado por llamadas y los textos de las empresas que le ofrecían ayudarlo a reclamar una indemnización.

Richard Herman se sintió acosado por llamadas y los textos de las empresas que le ofrecían ayudarlo a reclamar una indemnización.

El hombre que cobró por el tiempo que le hacen perder las llamadas de mercadeo

Sintiéndose acosado por las molestas llamadas de una compañía, el británico Richard Herman decidió actuar: le puso tarifa a su tiempo y le envió la factura.

Hay quienes piensan que las molestas llamadas y mensajes de texto no solicitadas por parte de empresas de ventas y mercadeo son una parte inevitable de la vida moderna.

Pero ahora, un hombre británico ha logrado reclamar con éxito el costo de su tiempo a una firma que le llamó cuando él específicamente le había pedido que no lo hiciera.

Richard Herman, de Middlesex en Inglaterra, se sentía acosado por las llamadas y mensajes de textos de compañías que le decían que podía ayudarlo a reclamar una indemnización luego de un accidente o a exigir la devolución del dinero gastado en un seguro -conocido como PPI- que le habían vendido de manera irregular.

El detalle es que Richard no había tenido un accidente y nunca había adquirido un PPI.

Además, se había registrado en el Servicio de Preferencia Telefónica (TPS, por su sigla en inglés), el cual debería impedir la entrada de llamadas de ventas no deseadas.

Así fue que decidió entrar en acción.

Por su tiempo y electricidad

En julio, Herman respondió una llamada de un centro de llamadas en el extranjero que lo invitaba a hacer una reclamación por el PPI. Y decidió mantenerse en la línea.

Él contestó las preguntas de la persona que le llamó, hasta que finalmente le pasaron a un operador en el Reino Unido, Claimline PPI, y les dijo que quería que lo sacaran de la lista de ventas.

"Les dije que deben dejar de llamarme y que si seguían haciéndolo, les cobraría US$16 por cada minuto de mi tiempo", dijo Herman, en declaraciones a la BBC.

"Supuse que así terminaría pero, para mi sorpresa, me volvieron a llamar".

Durante la segunda llamada -que se produjo sólo dos días después- Herman confirmó que se trataba de la misma empresa que antes y les explicó que ahora estaba cobrando por su tiempo.

Así que, cuando colgó el teléfono, envió una factura por US$312 a Claimline PPI.

Al principio, no obtuvo respuesta. Herman envió la factura de nuevo, esta vez por correo certificado.
Entonces la empresa le escribió.

La compañía alegó que no hacía llamadas no solicitadas al público, pero que adquirió el servicio de presentación a otras empresas de mercadeo, incluyendo a AAC de Bishop´s Stortford, otra empresa británica que a su vez usaba el centro de llamadas en el extranjero que había llamado antes a Herman y le comunicó con PPI Claimline.

La compañía dijo que no había registros del número de Herman en su base de datos o en las de cualquiera de sus empresas asociadas.

Pero Herman había grabado las llamadas telefónicas. Por lo tanto, intensificando su impulso de consumidor molesto, presentó una demanda antre un tribunal británico, según indicó la reportera de la BBC, Ruth Alexander.

Y así logró su cometido: el caso fue resuelto antes de llegar a la corte.

AAC, la empresa que había llamado a Herman en nombre de PPI Claimline, le pagó US$312 por su tiempo y el uso de la electricidad, así como US$40 de costos judiciales.

Violando la ley

Ésta fue una experiencia catártica para Herman.

"Me animó a pensar que, en lugar de ser víctima de estas llamadas, en realidad puedo defenderme de ellos y evitar que pongan la bota en el otro pie".

Tanto PPI Claimline como AAC declinaron ser entrevistados por la BBC, pero emitieron declaraciones en las que lamentaban que a Herman lo llamasen luego de que él había pedido que lo dejaran en paz.

Dicen que sólo contactan personas que han optado por recibir llamadas de mercadeo y alegan que Herman había hecho a través de un sitio web que visitó, el cual requiere que se marque o desmarque una casilla, dando así el visto bueno a ser contactado por otras compañías. Herman insiste en que no lo hizo. Y en cualquier caso, ha recibido una compensación por el tiempo que siente que gastó en responder esas llamadas.