¿Cuánto cuesta dejar de fumar?

Si uno de los propósitos es dejar de fumar, hoy existe una variada oferta de productos que prometen ayudarlo a cumplir su objetivo. Piénselo y haga cuentas.

Fumar es un hábito costoso pero dejar el cigarrillo también lo es. Fumar es un hábito costoso pero dejar el cigarrillo también lo es.

Una persona que se fuma un cigarrillo al día se gasta $60.000 en el año. Los que se fuman una cajetilla diaria invierten alrededor de $1.100.000 en cigarros. Fumar es un hábito costoso, es cierto, pero la inmensa mayoría de las costumbres lo son. Tanto al que le gusta leer libros como el que disfruta con un buen vino, debe pagar por obtener lo que quiere.

Hay que tener en cuenta que en Colombia, tanto los cigarrillos nacionales como los importados, pagan un 55% de impuesto al consumo y un 10% de impuesto de promoción al deporte, a los que se suma el 16% de IVA.

Es cierto que el humo puede llegar a ser muy molesto, que los ceniceros sucios huelen mal y que quienes fuman asiduamente tienen más probabilidades de padecer cáncer, un infarto o problemas bronquiales, pero hay muchas otras cosas que también son un riesgo para la salud, como el consumo de grasas y azucares. Dejar el cigarrillo es una decisión difícil de tomar y más aun de cumplir.

En el mercado se ofrecen diferentes productos para ayudar a las personas que fuman y que desean dejar su hábito. Existen desde parches, gomas masticables, comprimidos para disolver en la boca y los novedosos cigarrillos eléctricos, hasta libros y tratamientos de hipnosis. La variedad de modalidades permite ajustarse a las preferencias de los usuarios.

Los parches NiQuitin, son un tratamiento de 3 etapas, que proporciona una fuente automática y constante de nicotina durante todo el día. Una caja con 7 parches le cuesta $50.000. Para completar el tratamiento es necesario cumplir con las 3 etapas que tienen una duración de 10 semanas en total, es decir, tiene un costo de $500.000.

Una caja de 24 comprimidos para chupar cuesta $29.100. El valor total depende de quién lo use, ya que no está estructurado como un tratamiento sino como una forma de aportarle nicotina al cuerpo para aliviar la ansiedad.

Las gomas masticables Nicorette tienen diferentes concentraciones de nicotina y funcionan igual que los comprimidos. Según indicaciones de los fabricantes el producto debe consumirse por lo menos durante 3 meses y no debe extenderse por más de un año. Una caja de 30 piezas cuesta $39.000.

La Vareniclina, comercializada con el nombre de Champix, son píldoras que toman los fumadores en tratamiento durante 12 semanas. Deben tomar dos pastillas diarias y el costo de una caja de 42 comprimidos es de $148.000. El costo total es de $592.000.

Todos estos tratamientos tienen varias contraindicaciones y algunos efectos secundarios graves. No pueden tomarlos mujeres embarazadas, personas con ulceras, infartos, problemas en las articulaciones e hipertensos, entre otros. La Vareniclina puede causar una depresión profunda.

Una caja de 7 cigarrillos electrónicos se consigue desde $130.000. Esta es una terapia de reemplazo de nicotina, diseñada para ayudar a controlar y reducir los síntomas que se presentan al dejar al nicotina. Hay diferentes formatos y concentraciones que amplían la gama de elección para el usuario. La tecnología de este cigarrillo produce la experiencia real de fumar. Al inhalar, la pila vaporiza el liquido que hay dentro de los cigarrillos, lo que simula humo en forma de vapor.

También venden filtros que se le ponen a los cigarrillos tradicionales, reduciendo el paso del alquitrán y las sustancias del humo del cigarrillo. La función principal de estos filtros es remover estas sustancias sin cambiar el sabor del cigarrillo. Un paquete de 30 filtros cuesta $30.000.

El libro "Como dejar de fumar si sabes como!" cuesta en promedio $25.000. También venden videos con técnicas de hipnosis guiadas por psicoterapeutas que cuestan alrededor de $300.000.

Más allá de contabilizar el costo que implica cada uno de los diferentes tratamientos lo clave del asunto es la voluntad que se tenga para dejar el hábito y analizar qué se gana y qué se pierde al renunciar a los cigarrillos. Lo cierto es que ningún tratamiento, por costoso que sea, llevará a dejar el cigarrillo si no se cuenta con la voluntad y el deseo de hacerlo.

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