Cuando la mujer gana más que el hombre

¿Siguen los hombres sin aguantar que la mujer tome las riendas de las finanzas de su hogar? Aprenda a manejar esta situación.

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Por razones socioculturales, estamos acostumbrados a que los hombres ganen más que las mujeres. Son quienes, a lo largo de la historia, se han encargado de cumplir con la totalidad, o por lo menos con la mayoría, de las obligaciones financieras del hogar.

Sin embargo, en las últimas décadas el panorama cambió, ya es más común que algunas mujeres ganen más que los hombres, tengan vidas profesionales exitosas y una mayor independencia. Es un hecho que las mujeres ya no se quedan en la casa, haciendo las tareas del hogar, sino que están buscando asumir desafíos en el campo laboral y en muchos casos, combinar sus tareas de madre con las de empleadas o empresarias.

Cuando la mujer gana más en el hogar, pueden presentarse dificultades en la relación de pareja. Los problemas pueden comenzar con un detonante diferente al relacionado con el dinero, pero con el tiempo sí se evidencia que algo está pasando en casa.

Aunque no es un hecho para generalizar, comúnmente el hombre empieza a mostrar comportamientos propios que demuestran inseguridad, frustración y depresión. Estos sentimientos se dan a partir de ideas o reglas que ya se tienen como que “la persona que gana un mejor sueldo es porque es más inteligente y puede lograr mejores oportunidades”. Todo esto es producto de la relación de equivalencia que se ha hecho entre sueldo-poder, sueldo-éxito, éxito-admiración, puntualiza la psicóloga Claudia Zabala.

Las consecuencias de esa situación pueden derivar en comportamientos agresivos, infidelidad o búsqueda de nuevos hobbies. Todo como una manera de darle equilibrio a esos sentimientos de bajo auto-concepto.

Por otro lado, la mujer también puede mostrar cambios al estar mejor remunerada que su pareja, aunque vale aclara que obviamente esto depende de la dinámica que se dé en cada pareja, dice Zabala.

Algunas empiezan a sentir que aumenta el control en la toma de decisiones y por lo tanto, el valor de opinión de su pareja se reduce y que sus actividades se vuelven más importantes que las del otro. De esta manera, para llegar a una conciliación casi siempre termina involucrándose el factor dinero, dándosele a este, el papel de exclusividad para ganar la pelea.

La mujer también puede empezar a notar debilidades en su pareja que en los buenos momentos no había notado, tales como inseguridad, fluctuación constante de los estados emocionales o baja iniciativa.

¿Cómo manejar esta situación?

Es muy común que en la actualidad las parejas distribuyan los gastos y las obligaciones por igual, o de manera equitativa de acuerdo al salario de cada uno. “Pero aparte de llegar a un acuerdo de valor cuantitativo, intrínsecamente existe un valor cualitativo que cada uno le da a su pareja de acuerdo a la ocupación laboral y al sueldo (...) Existen varias percepciones y equivalencias frente a este tema, lo más conveniente es evaluar la ocupación laboral de acuerdo a diferentes variables: tiempo de dedicación, tipo de actividades, opción de nuevos aprendizajes, posibilidad de promociones o ascensos, demanda laboral”, señala Claudia.

Esto le da una perspectiva diferente y un valor que no está sujeto al salario, de tal manera que si su pareja gana menor sueldo pero tiene mayor tiempo para dedicarle a los hijos, o si su horario es flexible y puede ayudar en las diligencias de la casa, o de los niños; o si sabe que en el presente trabajo está aprendiendo nuevas cosas que a futuro le pueden dar una mejor opción o la posibilidad de independizarse; o si sabe que su pareja está en el trabajo que le apasiona y que eso hace que este con buena disposición y que se sienta feliz; o que sabe que por su profesión es difícil la oportunidad laboral y comprendes que es mejor tener la estabilidad que estar desempleado, concluye Claudia.

Analizar todas estas variables, hace que se le de otra dimensión a la condición del salario y por lo tanto, la actitud tanto de la persona de menor salario como de su pareja va a ser diferente, porque la evaluación se mide por las otras ganancias que no se derivan directamente del sueldo.

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