Un principio poderoso

por Luis Eduardo Otero

Si fuéramos consientes del interés compuesto y el crecimiento exponencial dejaríamos de ahorrar y empezaríamos a invertir. La opinión de Luis Eduardo Otero, nuevo columnista de FinanzasPersonales.

Albert Einstein decía que  “el interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”. Albert Einstein decía que “el interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”.

Albert Einstein decía que “el interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”. Esto tiene implicaciones importantes en la forma como tomamos decisiones, porque si somos consientes de este concepto actuaríamos de una forma diferente. Para entender este principio veamos un ejemplo: si invertimos 1,000 pesos cada año durante 20 años con una rentabilidad del 5%, 10%, o 15% tendríamos 1.6, 2.9, o 5.1 veces lo que hemos invertido respectivamente.

Sin embargo, esta diferencia se incrementa de manera importante con el tiempo, así en 50 años tendríamos 4, 23 o 144 veces lo que hemos invertido. De esto aprendemos varias cosas: que para ver los resultados significativos de las inversiones, por ejemplo de la acciones de Isagen, ISA, Argos y Ecopetrol entre otras, hay que esperar varios años e invertir con disciplina y que nunca debemos guardar la plata debajo del colchón.

 La tecnología nos permite ver con hechos las órdenes de magnitud de los crecimientos exponenciales, pues cada 6 meses se duplican la capacidades. Un disco de almacenamiento portátil de 1 terabyte almacena cerca de 1,000,000 de los diskettes que utilizábamos hasta hace unos años y, seguramente dentro de poco, veremos el discos duros portátiles de 1 petabyte capaces de almacenar 1,000,000,000 de diskettes. Esto es un crecimiento exponencial.

Si fuéramos consientes del interés compuesto y el crecimiento exponencial dejaríamos de ahorrar y empezaríamos a invertir, además, a nuestros hijos les ensañaríamos este concepto desde pequeños con lecturas como la semilla mágica de Anno (Anno’s Magic Seed) o la fábula del emperador chino y el ajedrez. Esto nos llevaría a entender desde jóvenes que si ahorramos e invertimos anualmente podemos generar en el largo plazo cambios significativos para nosotros; sabemos que si invertimos un mes de ingresos a nuestros 30 años podremos vivir un año entero cuando tengamos 72. Con esto aprendemos que si empezamos a invertir temprano y lo hacemos con disciplina podemos tener una tranquilidad financiera antes de los 50 y, si empezamos tarde, tener una tranquilidad para nuestra vejez o para nuestros hijos o para nuestros nietos.

Cuando asumimos la importancia de invertir y somos consientes del impacto financiero que tendrá en nuestras vidas, empezamos a reevaluar la forma de gastar y comprar activos. Cambiamos nuestra forma de tomar decisiones. Por ejemplo dejamos de comprar un carro último modelo, que perderá su valor a los pocos meses, para comprar uno sencillo e invertir la diferencia; a los 20 años de la inversión podemos comprar el carro que soñamos, viajar por el mundo o, todavía más importante, pagarle la educación a nuestro hijos. También tendríamos un presupuesto que incluya un ahorro, un plan de inversión y la conciencia de ser disciplinados para cumplirlo, pero esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Muchas personas que han logrado resultados económicos sobresalientes en su vida lo han hecho con disciplina y método, y tienen muy claro que los atajos no existen.

 luisotero@meritumco.com

 

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