¿Riqueza instantánea o planificada?

por Rigoberto Puentes

El éxito financiero no consiste solamente en acumular dinero, sino también en disfrutar en el proceso.

Foto: Archivo Particular. Produce más felicidad el acumular un millón de dólares, paso a paso, en un período de 10 años, que ganarlos en la lotería, de la noche a la mañana. 
Foto: Archivo Particular. Produce más felicidad el acumular un millón de dólares, paso a paso, en un período de 10 años, que ganarlos en la lotería, de la noche a la mañana.

Antes de que los alumnos entraran al aula, en la universidad en donde dictaba la cátedra de “Planificación Financiera Personal”, escribí la siguiente frase en el pizarrón.

Produce más felicidad el acumular un millón de dólares, paso a paso, en un período de 10 años, que ganarlos en la lotería, de la noche a la mañana.

Cuando advertí que ya todos la habían leído, los invité a discutirla. Mi objetivo, lógicamente, era el de darles entender cómo a través de un plan financiero bien estructurado, la construcción de riqueza se convierte en un proceso relativamente fácil y generador de muchas satisfacciones.

Pero uno de los estudiantes me sorprendió.

-¡Yo no estoy de acuerdo con esa frase! -dijo enfáticamente- pienso que no son ni siquiera comparables. No me cabe en la cabeza que alguien piense que se pueda ser más feliz trabajando como un esclavo, madrugando día tras día y sacrificando cosas para ahorrar cada centavo, que resolver la vida de la noche a la mañana y no tener que volver a preocuparse por dinero. Piénsenlo nada más -continuó dirigiéndose a sus compañeros de curso- un día te levantas dispuesto a ir al trabajo, pero antes de salir a enfrentarte al infernal tráfico, lees el periódico y te enteras de que has ganado la lotería…, recréenlo en su mente sólo por un momento -continuó el estudiante ensimismado-: te empiyamas nuevamente, regresas a la cama calientita y empiezas a planear lo que harás con el dinero: imaginas la emoción de tu pareja cuando le des la noticia, tal vez en una tarjeta, con unas flores… ¡ya veremos!... ¿y el jefe? Con qué palabras lo mandarás de paseo,… ¡debe ser algo realmente sensacional!… ¡debe ser un momento indescriptible!

La mayoría de los estudiantes escuchaban absortos el arrobamiento de su compañero, mientras asentían con la cabeza…

Pero otra estudiante, la mejor de la clase, los sacó del enajenamiento.

-Estoy de acuerdo en que ¡debe ser un momento indescriptible! -repitió las palabras de su compañero- indescriptible, pero poco duradero. De acuerdo con estadísticas un alto porcentaje de personas que se han ganado la lotería, cinco años después son más pobres e infelices que antes de ganársela.

Otro estudiante, un joven empresario, hizo eco al comentario de su compañera:

-También es de conocimiento general, que muchos de los herederos de grandes empresas no son tan felices como lo fueron sus predecesores, los que construyeron las corporaciones con su propio esfuerzo. Parece que el encontrar que todo ya está hecho les causa depresión e infelicidad.

A continuación intervino una joven sicóloga, que estaba como asistente en mi clase.

-Ahora que lo mencionan –comentó-, estoy recordando un estudio realizado en la Universidad de Emory, en Atlanta, hace algunos años, según el cual determinaron que ni los ganadores de la lotería, ni los herederos de fortunas u otros que han recibido dinero sin esfuerzo han logrado un nivel de satisfacción igual a quienes han construido riqueza a través del trabajo y el esfuerzo personal. El experimento consistió en medir la actividad de la parte del cerebro relacionada con los procesos de recompensa y placer a dos grupos. Al primer grupo se le asignó la tarea de resolver unos retadores juegos de computadora, por cuya solución recibían dinero. Al otro grupo simplemente se le entregó un sobre con dinero, pero ninguna tarea. Al medir los resultados, se dieron cuenta de que el grupo que tuvo que esforzarse por el dinero recibió mucho más placer y de mayor duración, mientras que los que lo recibieron a cambio de nada, el “factor placer” fue mínimo y de mucha menor duración.

En este punto, intervine para dar las conclusiones finales.

-Por ahora –les dije- creo que el punto ha quedado bien ilustrado. El éxito financiero no consiste solamente en acumular dinero, sino también en disfrutar en el proceso.

Cada logro, cada escalón que se avance es un momento de satisfacción, un instante de felicidad. Para lograrlo es fundamental poder hacerlo con fluidez, sin angustias, sin estrés, de una forma que las cosas se vayan desenvolviendo sistemática y programadamente… para eso les será de gran utilidad el plan financiero que desarrollaremos en el transcurso del semestre…

-… El cual también nos servirá para administrar el dinero, si nos ganamos la lotería – comentó el gracioso de la clase.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.