¿Preocupado por sus inversiones?

por Rigoberto Puentes

Cuando los precios de las acciones bajen, ¡no se asuste! Al contrario alégrese y aproveche para comprar más y tener más rentabilidad en el futuro, cuando los precios se recuperen. ¡Comprar barato siempre es un buen negocio!

Rigoberto Puentes, Socio Fundador PMA Colombia Rigoberto Puentes, Socio Fundador PMA Colombia

Uno de los paradigmas más populares referentes a los mercados financieros, en particular a las bolsas de valores, es el de asumir que el aumento de los precios de las acciones siempre es bueno para los inversionistas, mientras que las caídas de los mismos siempre son dañinas.  

La verdad es que esta situación no es así: mientras que los inversionistas inexpertos se preocupan cuando caen los precios, se asustan y venden (regalan) sus títulos, los expertos aprovechan esas situaciones para maximizar sus ganancias.

En términos generales, las caídas de los precios son buenas para los inversionistas de largo plazo, particularmente para aquellas personas  jóvenes (menores de 40 – 45 años) que, dada su edad, se encuentran en la etapa de acumulación, es decir que están invirtiendo para el futuro, usualmente para la pensión, y que cuentan con muchísimos años por delante para dar oportunidad a que los precios se recuperen.

Ellas, en lugar de preocuparse, deberían alegrarse y aprovechar los bajos precios de los mercados para adquirir más acciones y posicionarse mejor para cuando los mercados se recuperen. ¡Comprar barato siempre es un buen negocio! Pero, para que eso sea así, es fundamental asegurarse de que el producto que está adquiriéndose sea de la mejor calidad.

¿Qué hacer ante la baja de los precios de su portafolio?

-No hay una respuesta absoluta para la pregunta anterior; todo depende de las circunstancias del inversionista. Lo más recomendable es realizar un exhaustivo análisis para determinar en cuál de las siguientes situaciones se encuentra:

1. Si su portafolio está conformado por carteras colectivas o fondos mutuales sólidos que difícilmente podrían colapsar, aun ante una crisis de grandes proporciones, lo más indicado es aprovechar la baja de los precios para comprar más, con lo cual se reducirá el costo promedio del portafolio y se obtendrá una excelente ganancia cuando los precios reboten. Por supuesto, estoy refiriéndome a títulos realmente sólidos, de aquellos que representan grandes proporciones de los mercados globales y por lo tanto están afianzados con las mismas raíces del sistema económico mundial. Algunos ejemplos podrían ser fondos mutuales que siguen el índice Standard & Poors de las 500 compañías más importantes de los Estados Unidos (existen cerca de 100 de éstos, para escoger); ETF´s (Exchange Traded Funds) que siguen a los grandes índices, como por ejemplo DIA, que sigue al índice Dow Jones; SPY, que sigue al índice Standard & Poors o EFA, que sigue el índice que cubre las grandes corporaciones de Europa, Australia, Asia y el Lejano Oriente, etc.

2. Si su portafolio está conformado por títulos individuales de algunas de las grandes empresas que conforman los fondos a los que se refiere el punto anterior  y que son  líderes dominantes de sus respectivas industrias, ¡no se confíe!; aun las grandes corporaciones pueden colapsar en el caso de presentarse una crisis profunda. Recuerde que en la recesión de 2007-2008 quebraron grandes y reconocidas compañías (General Motors Corporation y Lehman Brothers, entre las más populares) y otras estuvieron a punto de hacerlo (Citigroup, AIG, Ford y muchas más).

 ¿Qué hacer para protegerse?

Utilizar algunas de las herramientas de las que disponen los mercados para ello. Por ejemplo colocar topes de pérdida (“Stop loss”) para minimizar el daño en caso de desplome de los precios, invertir en corto en acciones similares para compensar la posible caída, protegerse con opciones (Call o Put) que ayuden a mitigar el potencial golpe, etc. Si no entiende los anteriores términos, es conveniente que converse con su asesor sobre esta materia.

3. Por último, si su portafolio está conformado por títulos individuales de pequeñas o frágiles compañías, de aquellas que no tienen el músculo financiero suficiente para capotear una profunda crisis financiera y corren el riesgo de desaparecer, es mejor vender, asumir la pérdida y aprovechar lo sucedido para ganar experiencia. Eso sí, tomando en consideración la definición que da el escritor Aldo Huxley sobre la misma:

“La experiencia no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa”.

Lo anterior significa que antes de pretender incursionar nuevamente en la bolsa deberá estudiar con dedicación sobre la materia, para que la próxima vez que se presente una crisis la aproveche para ganar y no deje que la corriente arrastre con sus ahorros. Las crisis financieras son cada día más frecuentes, lo cual significa mayores oportunidades para quienes se eduquen financieramente… pero también mayores amenazas para quienes no lo hagan.

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