¿Por qué el Banco de la República NO debe ceder a la presión política?

por Ricardo Pérez, Director de Riesgo Alianza Valores

Es importante recordarles que el Banco de la República en nuestro país es independiente y su principal activo es la credibilidad en el manejo de la política monetaria.

¿Por qué el Banco de la República NO debe ceder a la presión política? ¿Por qué el Banco de la República NO debe ceder a la presión política?

Adicionalmente su mandato constitucional es garantizar la estabilidad de precios. Jose. Uribe (Gerente del BR) en una presentación disponible en la pagina web del BR explicó que durante los años 70´s choques transitorios generados por alimentos y petróleo dejaron consecuencias prolongadas en la inflación total (el choque tendió a ser permanente) y que dicha situación fue generada debido a que la política monetaria no reaccionó adecuadamente al choque transitorio (es decir, no subió tasas).
 

 En ese momento la inflación en Colombia pasó de estar a un dígito a inicios de los 70´s a ubicarse en niveles cercanos al 20% a finales de 1973; solo hasta 25 años después se logró bajar nuevamente la inflación a un dígito. Consideramos que el Banco de la República actual es lo suficientemente responsable (y lo ha demostrado en la última década) como para evitar que se repita la situación de los años 70´s, donde el principal instrumento que tiene es mantener el endurecimiento de la política monetaria interna.

Es claro que estamos ante un escenario económico con tres problemas: aceleración de la inflación (incluso la que excluye alimentos), fuerte revaluación y (leáse bien) LEVE desaceleración. Consideramos en que hay un consenso generalizado entre la mayoría de economistas ortodoxos, que el Emisor debería preocuparse exclusivamente por la inflación y no por la tendencia del dólar. En cuanto a la desaceleración, hasta ahora los defensores de una política monetaria expansiva se basan en los datos de manufactura y comercio de un mes de marzo que fue atípico debido a que tuvo 10% menos de días hábiles frente a marzo del año pasado ... aun es prematuro afirmar que estamos ad portas de un proceso de desaceleración fuerte en el crecimiento económico, que por el momento solo amerita el calificativo de leve.

Además algunos defensores a ultranza de la bajada de tasas afirman que con esta receta se solucionaría el tema de la caída en el precio del dólar, posición con la cual no estamos de acuerdo debido a que la mayor oferta de dólares no proviene por un inversión especulativa (que ya está mas que frenada con el depósito del 50%) sino que provienen de un mayor flujo de exportaciones (que entre enero y mayo de este año aumentaron en USD909 millones frente al mismo periodo del año anterior) en una coyuntura de tendencia alcista en el precio de los commodities que exporta Colombia (petróleo, carbón y níquel) y de una fuerte dinámica en los flujos de inversión extranjera directa (que entre enero y mayo de este año aumentaron en USD681 millones frente al mismo periodo del año anterior). Incluso si se logra con una receta mágica hacer subir el dólar, se complicaría aun mas el panorama inflacionario debido a un aumento en el precio de los transables.

¿Qué prefieren ustedes como trabajadores, como inversionistas o como agentes del mercado financiero? Que la economía pase de crecer del 7.5% al 4%, o que la inflación suba del 5% al 9% (solo se puede escoger una opción)... consideramos que la mayoría prefiere lo primero a lo segundo debido a que una mayor inflación genera un impuesto indirecto a todos los trabajadores (la inflación crece por encima de los aumento salariales afectando de manera real el poder adquisitivo), genera mayor incertidumbre a los inversionistas de activos financieros (genera desvalorización de los bonos denominados en moneda local, afectando principalmente a los Fondos de Pensiones, donde cerca de 8 millones de colombianos tenemos los ahorros de largo plazo), genera costos adicionales a los empresarios por el cambio frecuente en las listas de precios (costos menú) y principalmente, dificulta el manejo integral de la política económica (tanto fiscal, como monetaria).

Si lo que se prefiere es una menor inflación, los dirigentes gremiales y algunos miembros del gobierno deberían dejar de presionar al Banco de la República para bajar tasas de interés en una coyuntura en donde consideramos que la recomendación técnica sería subir las tasas de interés, no solo para anclar las expectativas, sino también para evitar que un choque transitorio sobre los precios se torne permanente.

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