Los medios virtuales de pago: más comodidad, menos costo

por Omar Alonso Patiño Castro

Hay tres motivos principales por los cuales las personas no usan los medios digitales para cumplir sus obligaciones. Acá le explicamos cuáles son y cómo aprovecharlos.

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Colombia aún conserva varias prácticas ancestrales con relación al uso del dinero. Parecieran ser costumbres de los abuelos, pero son mucho más comunes de lo que nosotros mismos podemos imaginarnos, muchas de ellas defendidas con argumentos que, analizados desde otro punto de vista, pueden ser los mismos que se usen para buscar su desaparición.

Una de las más arraigadas es la necesidad de tener el dinero en la mano, disponible. Si bien, las empresas están buscando, cada día más, que sus trabajadores cuenten por lo menos con una cuenta de ahorros que permita hacer los depósitos correspondientes a su salario, bien sea de manera mensual o quincenal, quienes lo reciben de esta manera adoptan la costumbre de hacer un solo retiro, o varios, dependiendo de la cuantía, con tal de manejar el efectivo y destinarlo así a los diferentes pagos que deben hacer entre una y otra consignación. Con esta práctica lo único que se elimina es el pago que anteriormente las empresas hacían en efectivo, en sus propias instalaciones.

El hecho de no contar con dinero en la cuenta impide que las personas usen la tarjeta débito como un medio de pago, muy a pesar de que este canal esté cada vez más desarrollado y los establecimientos en los cuales se pueda consumir, con cargo a la cuenta de ahorros, vayan en aumento, incluyendo algunos de aquellos en los cuales habitualmente hacemos compras, tales como las tiendas de barrio.

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Los motivos por los cuales las personas retiran la totalidad de su salario y manejan el efectivo son tres fundamentales: el primero es el desconocimiento de todas las operaciones que se pueden hacer por medios electrónicos, el segundo es el temor a asumir costos adicionales por usar los canales electrónicos y el tercero es la desconfianza que origina el uso de los mismos.

Vamos por partes: es normal que el común de la población no se preocupe por saber qué más puede hacer a través de una cuenta de ahorros. Algunas de las cosas que se pueden tramitar por los canales de los bancos es el pago de los servicios públicos, bien sea en efectivo o a través de la cuenta el resultado va a ser el mismo, con los beneficios que trae no tener que desplazarse a una sucursal bancaria o a un CADE. Solo basta hacer una inscripción con unos datos básicos que aparecen en el recibo para que se haga un débito automático con anticipación a la fecha de vencimiento o incluso el mismo día de plazo máximo para pago. En caso extremo, el banco genera un aviso indicando que no se cuenta con los fondos necesarios para atender la obligación, si así sucediera.

Además, a través de una cuenta bancaria se pueden realizar distintos trámites ante entidades estatales o empresas privadas; ejemplos de ello son los pagos a los colegios, la expedición de certificados, compras con entrega a domicilio, etc. En las facturas de cobro, muchas empresas ya están ilustrando acerca de la forma de pago virtual.

El segundo motivo es el temor a los costos adicionales. En este aspecto, la domiciliación de los servicios públicos no genera costo alguno y en la gran mayoría de los pagos que se hacen por los medios virtuales, los costos de transacción son asumidos por aquellas entidades a las cuales se les hace la compra; es decir que a usted no le vale ni un peso más hacer uso del canal electrónico.

Por último, para muchos de quienes aún  siguen prefiriendo ir a la sucursal bancaria a pagar los distintos recibos, contar con un sello que les indique que han realizado el pago es el máximo símbolo de confianza de que el pago fue hecho, sin embargo, desconocen que los medios virtuales manejan protocolos de seguridad que hacen que los pagos sean completamente seguros y generan los recibos y comprobantes de transacción, también de manera digital.

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En términos del tiempo de reporte a la entidad a la cual se le ha hecho el pago, es mucho más rápido a través de los medios virtuales que de manera inmediata lo están generando, sin necesidad de esperar los cortes que tienen que hacer los bancos al final de cada día.

Como podemos ver, el uso de los medios virtuales no genera mayor costo, por el contrario, proporcionan la facilidad de realizar los pagos sin la incomodidad que supone realizar desplazamiento y filas en los establecimientos, sean bancos o empresas.

Si tomamos en cuenta que muchas veces debemos incurrir en gastos de transporte y sacrificar otras actividades por destinar tiempo a la realización de estos pagos, podemos deducir que además de cómodo es más barato y al final se mantiene el mismo flujo de caja que si se hubiese tenido todo el efectivo en disponible físico, incluso, mantener saldo en la cuenta de ahorros proporciona la tranquilidad de no incurrir en varios de los egresos que tenemos por cuenta del dinero en la billetera.

Como lo comentaba anteriormente, los trámites para realizar los pagos, automáticos o no, son sencillos, solo debe contar con información clara que puede consultar con la entidad financiera y hacer una planeación adecuada de sus gastos con el fin de no incurrir en un error que le impida hacer el débito de su cuenta y asumir las consecuencias del no pago. La domiciliación y los pagos virtuales son tan solo una decisión que implica tener orden y disciplina.

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*Administrador de Empresas con Doctorado en Ciencias Empresariales.

Consultor en temas financieros y organizacionales, con amplia experiencia en el sector bancario y en el sector servicios .

Se ha desempeñado como Decano de la Facultad de Administración, Finanzas y Ciencias Económicas de la Universidad EAN en donde actualmente es Profesor Titular.

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