No elija su Carrera a la carrera

por Sandra Miranda Forero

Una decisión errada puede tener altos costos privados y sociales en el largo plazo. Por eso la importancia de darle prioridad a la búsqueda de la felicidad en todo lo que hace.

Sandra Liliana Miranda Forero- Profesora Departamento de Economía - Pontificia Universidad Javeriana - sandra.miranda@javeriana.edu.co
Sandra Liliana Miranda Forero- Profesora Departamento de Economía - Pontificia Universidad Javeriana - sandra.miranda@javeriana.edu.co

Si lo pensamos bien, la decisión sobre la profesión u oficio que vamos a elegir en nuestra vida, es un tema que estamos pensando prácticamente desde que tenemos uso de razón  ya que es una pregunta que seguramente nos hicieron desde niños, cuando nos cuestionaban acerca de lo que íbamos a estudiar o si seríamos abogados o médicos, igual que nuestros padres.

En ese momento de nuestra infancia, tal vez veíamos este tema como una decisión muy lejana y de la que solo tendríamos que preocuparnos cuando estuviéramos finalizando los estudios de secundaria. Sin embargo, cuando llega el momento de tomar la decisión no solo surgen muchas dudas, sino que en ocasiones cometemos graves errores, entre ellos, creer que esta decisión solo tendrá impacto en el corto plazo, es decir, en los próximos 5 o 6 años, desconociendo muchas veces nuestra propia naturaleza, nuestros verdaderos intereses y nuestra felicidad.

Sin duda alguna, el mayor determinante de la enorme confusión que tienen las personas cuando eligen su carrera profesional, está relacionado con la falta de información, sobre el perfil profesional y laboral de las diferentes disciplinas y la reducida oferta de actividades de orientación vocacional por parte de la mayoría de colegios y universidades públicas y privadas.

Cuando optamos por una carrera profesional, además de evaluar la calidad de las universidades o instituciones educativas que la ofrecen, es importante analizar con detalle los planes de estudio, las actividades que realizan los profesionales de esta rama, etc. Sin embargo, lo más importante es preguntarnos si la carrera que estamos considerando responde a dos asuntos primordiales: qué nos gusta hacer y cuáles son nuestras habilidades.

Es innegable que el tema salarial también juega un papel crucial, ya que no solamente podemos pensar en que la carrera que estudiemos y ejerzamos en el futuro nos haga felices, sino que también nos permita tener una calidad de vida óptima en términos financieros. Ahora analicemos la otra cara de la moneda: ¿qué tan felices seremos si elegimos una carrera que nos garantice tener una alta o aceptable remuneración, pero que no nos satisfaga? ¿O una carrera que tal vez no nos permita aprovechar al máximo nuestras mayores aptitudes? Posiblemente seremos los mejores en lo que hacemos si en verdad tenemos la vocación para hacerlo. Seremos los mejores músicos, diseñadores, abogados, profesores o cualquier profesión que elijamos, si realmente sentimos pasión no solo por lo que estudiamos durante el tiempo en que permanezcamos en la Universidad, sino también durante nuestra vida laboral. Y esto, a pesar de la incredulidad de algunos, puede garantizar incluso tener más posibilidades de devengar un mejor salario, porque seremos más competentes, más productivos y más felices.

Si usted decide mal perjudica a la sociedad

Por otra parte, el problema que se presenta cuando la decisión profesional no fue la adecuada (por desconocimiento de la profesión, por presiones familiares o por darle más ponderación a aspectos como el salario o los posibles empleos que se podrían obtener después del grado), puede acarrear en muchos casos la deserción del programa académico, cambio de carrera o estudios inconclusos, así como también graduarse siendo infeliz con esta decisión, ejercer oficios distintos a los relacionados con la profesión, o en los peores casos, ser profesionales mediocres o improductivos.

Este es un claro ejemplo, de cómo una decisión microeconómica, pasa a tener un impacto macroeconómico negativo. Tener profesionales que no disfrutan lo que hacen o que no hacen su trabajo de la mejor manera, no solo afecta a la entidad que los emplea, sino que puede además tener un alto impacto en la productividad y competitividad de un país y generar una ineficiencia social, ya que la sociedad se está privando de tener buenos profesionales.

Un Médico que no es feliz con su profesión y con el ejercicio de la misma, puede ocasionar la pérdida de muchas vidas y afectar la salud de muchas personas. Lo mismo ocurrirá con cualquier profesión, en donde la falta de vocación jamás se podrá sustituir con la experiencia o con los conocimientos académicos adquiridos en la universidad. Si no se siente pasión por lo que se hace, jamás se podrá ser el mejor.

Por esta razón, tener como prioridad la búsqueda de la felicidad en lo que hagamos y pensar que no solamente afectará nuestra vida en el corto sino en el largo plazo, es más que necesario al momento de elegir nuestra profesión.

Una decisión errada puede tener altos costos privados y sociales en el largo plazo. Hablar con egresados de la disciplina de nuestro interés, saber en qué sectores y empleos específicos se desempeñan, así como cerciorarse de la calidad y prestigio de la universidad que estemos considerando, también pueden ser algunas herramientas que faciliten nuestra decisión. Este es un proceso que nunca debe hacerse a la ligera. Lleva tiempo hacerlo. A veces en la vida se puede cambiar de camino y eso no está mal, pero lo ideal es que cada decisión que se tome esté basada en una mayor y mejor información. Por eso, no elija su Carrera a la carrera.

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