Los mitos de la hipnosis

por Martha Escamilla

...Y cuando cuente tres abrirás los ojos y...

Sxc Sxc

Es entendible que muchas personas teman ser hipnotizadas. El referente que tienen no es una propaganda muy positiva. La hipnosis que han visto en televisión, es espectáculos, o en los libros que han leído, donde el hipnotizador dirige al sujeto para que haga diferentes cosas y que cuando “termina el trance” la persona se sorprende de lo que acaba de hacer, dista mucho del origen y objetivo de la hipnosis como herramienta terapéutica.

Lamentablemente,  este tipo de espectáculos lleva a que las personas se creen una idea distorsionada de la hipnosis.  Muchos imaginan que la hipnosis del espectáculo es igual a la hipnosis clínica y nada mas lejos de la realidad. La hipnosis de espectáculo busca entretener y hacer que la persona haga cosas divertidas, no busca sanar, la hipnosis clínica, por el contrario, si lo hace.

Por esta información equivocada, muchas personas no se atreven a plantearse la posibilidad de recibir hipnosis. Incluso todo lo contrario, son reacios porque creen que perderán la conciencia y quedaran a merced del hipnotizador. Algunos pacientes cuando llegan a consulta por primera vez me preguntan: “ ¿y si luego no puedo volver y me quedo por allá?”, “¿se me escaparán mis secretos?”, “¿un espíritu me puede poseer?”, “¿descubriré algo que no quiero saber?”.

Nada de lo anterior es cierto. Todo organismo tiende a protegerse a si mismo y si le dieran una orden que va en contra de sus propios valores,  este instinto lo hará abrir los ojos. Nunca pierde el control y nadie lo puede manipular o reprogramar, cuando está en trance.

¿Qué es la hipnosis?

“La hipnosis es un estado mental o de un grupo de actitudes generales a través de un procedimiento llamado inducción”.

Una sesión de hipnosis puede durar de 90 a 120 minutos. El hipnotizador lo invitará a que lleve su atención a algo: la respiración, un paisaje, su mano, la música, etc. Al enfocarse en una sola cosa hará que todo lo otro que esta a su alrededor vaya pasando a un segundo plano,  y vaya entrando en un estado de relajación muy agradable donde las preocupaciones, temores, dolores, etc., “quedan en pausa” mientras el hipnotizador le sigue hablando  y  su inconsciente se va abriendo.  

El inconsciente es como un vasto cielo, que tiene la capacidad de retener y guardar información muy valiosa. Es donde están sus habilidades y sabiduría, que le ayudarán a aprender, entender, encontrar motivación, a usar sus recursos y producir los cambios que quiere.

El proporcionarle a su cuerpo un estado de relajación y una nueva experiencia, va favorecer su pensamiento activo y creativo, dejándole una sensación de total bienestar.

De acuerdo con el Dr. Ernest Rossi, en el proceso hipnótico de relajación, activará la formación de diferentes proteínas y enzimas que van a facilitar las dinámicas energéticas e informacionales de las células. Durante el trance, se activan también ciertos genes que van a beneficiar las células del cerebro y del cuerpo, creando conexiones positivas, lo cual será siempre beneficioso para el organismo en muchos aspectos. Esto es importantísimo para sanar, curar muchas enfermedades y mejorar estados de animo ya que el cuerpo estará produciendo sustancias que mejoran la calidad sináptica.

Por esta razón, la hipnosis es una excelente herramienta terapéutica para tratar diferentes aspectos: fibromialgia, fatiga crónica, artritis, dolor, asma, insomnio, ansiedad, fobias, depresión, miedos. También ayuda a reducir los efectos secundarios de algunas medicinas, quimioterapia y otro tipo de tratamientos médicos que, aunque necesarios, no siempre son beneficiosos para el organismo.
Es una herramienta excelente para dejar malos, y muy comunes, hábitos: fumar, onicofagia (morderse las uñas). Es maravillosa para preparar a las personas para procedimientos quirúrgicos, partos o el “bien morir”. Incluso lo ayuda a tener un mejor desempeño en la tarea que quiera. Puedo decir, por experiencia propia, que la hipnosis es una herramienta terapéutica maravillosa:  facilita el sentirse bien, la creatividad, la conexión con su potencial humano y  sus capacidades.

Por: Martha Escamilla R - Psicóloga Especializada en Trauma - www.traumatreatments.com

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.