¿Qué tipo de inversionista es usted?

por Rigoberto Puentes

Uno de los conceptos fundamentales sobre inversiones nos dice que riesgo y rendimiento son directamente proporcionales.

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De esa manera, si un inversionista desea lograr altos rendimientos, debe estar dispuesto a aceptar altos riesgos. Lo mencionado anteriormente no es más que simple teoría académica,  por cuanto parte de la base de que el inversionista conoce muy bien los conceptos de riesgo y rendimiento; pero en la práctica no es así.

En la realidad el riesgo y el rendimiento están más relacionados con la educación financiera que con ellos mismos entre sí. El riesgo y el rendimiento dependen más de la persona que realiza la inversión que del instrumento en sí mismo.

El concepto real es el siguiente:

"El riesgo de una inversión disminuye, y su potencial de rendimiento aumenta, en la medida en que el inversionista mejora su nivel de educación  financiera".

-¿Existen inversiones de alto rendimiento y bajo riesgo?

-Por supuesto que sí, pero no son para todo el mundo. Solamente los inversionistas educados financieramente tienen acceso a las mismas.

El paradigma anterior nos invita a mejorar nuestro nivel de educación financiera y con ello a reducir el nivel de riesgo, y a la vez aumentar significativamente las probabilidades de lograr altos rendimientos en nuestras inversiones.

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La clasificación que encontrarán a continuación es un intento de ayudar a los lectores a analizarse, desde el punto de vista de su educación financiera, en lo que respecta al área de las inversiones, y a determinar a qué tipo de inversionistas se aproximan más.

Tipos de inversionistas según su grado de educación financiera:

I. Inversionista inexperto:

  • Conocimientos financieros: No domina conceptos financieros básicos tales como tasas de interés, interés compuesto, amortización, riesgo, rendimiento, estados financieros, inversiones de renta fija, renta variable, etc. Al no conocer los conceptos básicos estará jugando con amplia desventaja en cualquier negocio o transacción financiera que se le presente. Una parte importante de sus ingresos irá a parar a las arcas de las instituciones financieras o de las personas que sí se han preocupado por educarse financieramente.
  • Fondo de reserva: No sabe lo que es un fondo de reserva para emergencias. Es probable que tenga un patrimonio considerable, pero no dispone de liquidez para “cubrir una necesidad imprevista”; lo cual lo expone a tener que rematar sus propiedades en caso de que esta se presente.
  • Fondo para la pensión: Si es empleado, está aportando al sistema obligatorio sin saber si se trata del régimen de reparto (COLPENSIONES) o el de capitalización individual. No sabe si está acumulando semanas o dinero y, por lo tanto, solo tiene una vaga idea de lo que puede esperar de sus aportes. Si trabaja en forma independiente posiblemente no se ha detenido a pensar en tener un fondo para la vejez, por lo tanto no está ahorrando en ninguna parte para la misma.
  • Inversiones de mayor rendimiento: En la búsqueda de mayores ganancias se deja ilusionar por aventuras financieras que prometen altos rendimientos (DMG, Estraval, Elite, etc.), sin entenderlas y sin evaluar los riesgos.
  • Planes de inversión estructurados: Sin siquiera tratar de comprenderlos, adquiere seguros de vida con ahorro, seguros de estudios universitarios para los hijos y otros planes similares ofrecidos por compañías desconocidas, ubicadas en paraísos fiscales, de los cuales no conoce ni su ubicación geográfica.

Inversiones financieras  recomendadas para el  inversionista  inexperto:   NINGUNA.  Estratégicamente  deberá mantener en una cuenta de ahorros la cantidad requerida como reserva para emergencias (seis meses de su presupuesto de gastos) y el resto deberá invertirlo en algún negocio que conozca. Si trata de incursionar en los mercados financieros sin hacer el esfuerzo de comprenderlos, es seguro que perderá dinero.

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II. El    inversionista   informado

  • Conocimientos financieros básicos: Comprende  conceptos financieros básicos tales como porcentajes, intereses, amortización, etc., los cuales le permiten evaluar una inversión sencilla. Conoce las diferencias fundamentales entre un certificado de depósito, un bono, una acción y un fondo de inversión colectiva. Cuando conversa con vendedores de productos financieros está en capacidad de comprender las características de los productos que le ofrecen.

  • Fondo de reserva: Sabe, por simple lógica y posiblemente por experiencia, que es fundamental mantener dinero disponible para atender cualquier imprevisto que pueda presentarse.
    • Fondo para la pensión: Está consciente de la importancia de la pensión. No conoce con exactitud las características de los sistemas pensionales, pero trata de aportar el máximo posible con la esperanza de tener una buena pensión cuando llegue el momento de necesitarla.
      • Inversiones de mayor rendimiento: El inversionista informado no se deja entusiasmar por aventuras que ofrecen rendimientos muy altos. Se ciñe a la máxima "demasiado bueno para ser cierto", y se abstiene de arriesgar su dinero. Invierte solo en aquellos negocios que conoce.
      • Generalmente no logra obtener altos rendimientos, pero tampoco se expone a grandes pérdidas.
      • Planes de inversión estructurados: Cuando recibe ofertas de vendedores de planes de seguros con ahorro y otros planes similares, los analiza cuidadosamente, se esfuerza en comprenderlos y solo cuando lo logra toma decisiones conscientes sobre los mismos.
      • Inversiones recomendadas: Portafolio diversificado con administración de un asesor financiero de su total confianza. Deberá evaluar frecuentemente su portafolio y mantener reuniones periódicas con su asesor para determinar posibles cambios.

      III. El  inversionista  experto

      • Conocimientos financieros: Domina una amplia gama de conceptos financieros que le permiten comprender e interpretar los eventos económicos y financieros que ocurren   permanentemente,   tanto   a   nivel   local   como mundial. Conoce los productos y mercados financieros en los que participa, lo cual le permite administrar eficientemente su portafolio de inversión.
      • Fondo de reserva: Mantiene un fondo de reserva equivalente a seis meses de su presupuesto. Una pequeña porción del mismo en efectivo, otra parte en una cuenta de ahorros a la vista, en donde su dinero esté disponible en el momento en el que lo requiera, y la mayor parte en certificados de depósito con vencimientos mensuales escalonados. Si eventualmente hace uso parcial o total del dinero de reserva, lo reemplaza a la mayor brevedad posible.
      • Fondo de pensión: Conoce con precisión las características de los sistemas pensionales, tanto los obligatorios como los voluntarios. Aporta al que considera mejor para su situación particular. Se mantiene actualizado sobre regulaciones y comportamiento de los mercados. Si está cotizando al sistema de reparto (COLPENSIONES) sabe exactamente cuántas semanas va a requerir y cómo mantener el mejor promedio para optimizar su pensión. Si aporta en el sistema de capitalización individual, tiene una cifra estimada del monto que deberá acumular para desarrollar el mejor plan de retiro posible.
      • Inversiones de mayor rendimiento: Sus conocimientos financieros lo hacen consciente de que no dispone ni del tiempo ni de la experiencia necesarios para incursionar en los mercados de valores sin la ayuda de un asesor. Con el apoyo de este, busca inversiones que le generan altos rendimientos bajo un nivel de riesgo controlado.
      • Planes estructurados: No compra planes estructurados, por cuanto sabe que los costos de los mismos son excesivamente altos. Tiene cubiertas sus necesidades futuras con sus seguros, sus fondos de pensión y sus inversiones de alto rendimiento.
      • Inversiones recomendadas: El inversionista experto no necesita que el autor le recomiende qué inversiones hacer. Él sabe perfectamente cuándo los mercados se prestan para invertir o para especular. Sin embargo, dentro de su pericia, él entiende que debe mantenerse en contacto con su asesor para intercambiar opiniones y estar siempre actualizado sobre las tendencias de los mercados. Cuenta con la suficiente experiencia y madurez financiera como para no caer en las trampas ni del miedo ni de la avaricia. Interpreta las señales del mercado de cuándo entrar y cuándo salir.

          Comprende que no todas las transacciones pueden ser positivas, así que sabe asumir las pérdidas y retirarse a tiempo cuando lo considera necesario. Para concluir este artículo, veamos lo que piensa sobre esta materia el mejor inversor de todos los tiempos:

          “El  mayor riesgo proviene de no

          saber lo que se está haciendo”.

          Warren Buffet

          Extracto del libro EL CHIP DE LA PROSPERIDAD. Disponible en la tienda web Amazon. Fundador PMA Colombia

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