Identifique al “Auto-privilegiado”

por Rigoberto Puentes

Lo que diferencia a una persona auto-privilegiada de la que no lo es, no es el monto de dinero que posee, sino la pericia con la cual lo administra.

Rigoberto Puentes. 
pma@pmacolombia.com Rigoberto Puentes. pma@pmacolombia.com

Algunas de las preguntas que recibo durante talleres y conferencias se refieren a la figura del “auto-privilegiado”. ¿Cómo saber –me preguntan- cuándo se es un auto-privilegiado?, ¿cuánto dinero debe tenerse para alcanzar el “óptimo económico”?

La figura del auto-privilegiado se refiere al modelo de éxito financiero que transita su vida económica en perfecto control y armonía, sin estrés, sin angustias. Auto-privilegiada es toda persona que alcanza su “óptimo económico”; aquel punto en el cual más dinero no genera mejor calidad de vida.

Lo que diferencia a una persona auto-privilegiada de la que no lo es, no es el monto de dinero que posee, sino la pericia con la cual lo administra.

Para enfatizar un poco más sobre el concepto, usualmente hago el siguiente relato: ¨En una ciudad vivían tres padres de familia que, de acuerdo con sus balances personales, tenían exactamente el mismo patrimonio. Podríamos decir que eran igualmente ricos.

El primero tenía representada su fortuna en una lujosa vivienda, acompañada de una lujosa hipoteca y un costoso automóvil último modelo, que aún estaba pagando. Sus hijos, por supuesto, estudiaban en el colegio más caro de la ciudad (que no es el mejor en términos académicos). Sus ingresos eran altos, pero sus egresos lo eran más. No tenía ahorros para el futuro y vivía permanentemente angustiado porque la plata no le alcanzaba para cubrir todos sus gastos. Y la tarjeta de crédito, obviamente, estaba al tope de su capacidad.

El segundo personaje de la historia tenía toda su plata invertida en una cuenta que le generaba unos intereses pírricos. No tenía vivienda ni vehículo propios; pensaba que eran demasiado costosos, así que vivía arrendado en un pequeño apartamento y usaba transporte público (busetas principalmente, por cuanto los taxis le parecían un desperdicio de dinero). La mayor parte de sus ingresos mensuales los ahorraba; con el resto vivía estrechamente. Permanentemente chequeaba el extracto de su cuenta, concluyendo siempre que aún no era suficiente… Por otra parte, al no conocer con exactitud la solidez de la entidad en la que la tenía, vivía permanentemente preocupado por la seguridad de sus preciados cobres. Cada vez que se enteraba de alguna entidad financiera que quebraba o de algún desfalco como los de DMG, Stanford o Madoff, se le hundía el estómago y pasaba varias noches sin dormir.

El tercer padre de familia tenía una vivienda confortable, adecuada para sus necesidades y un vehículo de modelo reciente, bonito y cómodo, completamente pagado. Una parte de sus ahorros los tenía en una colocación de corto plazo, disponible para un caso de emergencia, el resto estaba en una inversión garantizada que le generaba un rendimiento que se reinvertía automáticamente, haciendo que la cuenta creciera permanentemente. Ésa era su reserva para el futuro. La tenía bien calculada y sabía que tendría lo suficiente para cuando llegase el momento del retiro. Hacía uso de su tarjeta de crédito frecuentemente, pero pagaba la totalidad del saldo facturado antes de que éste causara intereses. El ingreso mensual que recibía le alcanzaba holgadamente para sus necesidades del día a día y, por lo tanto, vivía sin preocupaciones económicas y dormía profundamente todas las noches”.

-Recuerden que los tres tenían el mismo patrimonio. Les pregunto ahora, apreciados lectores: ¿Cuál de los tres padres de familia creen que está en su nivel óptimo económico?, ¿cuál de ellos es un auto-privilegiado?

Mientras el tercer padre de familia es consciente de su fortaleza económica, sabe cuál es su situación actual y tiene un plan concreto para el futuro, los otros dos viven en la incertidumbre. No importa cuánto dinero logren acumular; si no aprenden a administrarlo, nunca van a lograr disfrutar de la calidad de vida que debe generar la riqueza. El mayor problema, en muchos casos, no es la escasez de dinero sino la falta de educación financiera para poder administrar y apreciar lo que se tiene.

En nuestros países nos movemos en un medio ambiente analfabeta en el área financiera y por lo tanto creemos que la habilidad financiera se va adquiriendo con la experiencia. Efectivamente, así lo hemos hecho y hemos subsistido, pero sin alcanzar el “óptimo económico”… Todos en la vida recibimos un ingreso: unos pocos reciben un monto elevado, otros uno mediano y la mayoría uno pequeño. Sin embargo, el secreto para convertir el ingreso en calidad de vida no está en el monto del mismo sino en la forma en la que lo administremos… y, lógicamente, entre más rápido aprendamos a manejarlo, mayores serán las probabilidades de tener una buena calidad de vida, que sea consistente… ¡durante toda la vida!

Lo curiosos de todo esto es que, si bien el objetivo de la educación financiera no es el de hacerse rico, el enriquecimiento paulatino se produce como una consecuencia natural. De hecho, la correcta administración del dinero conduce poco a poco a la acumulación de riqueza.

pma@pmacolombia.com

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